martes, 11 de junio de 2013

Conspiraciones


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Antes de continuar con el objeto del presente blog, que consiste en pergeñar los rasgos fundamentales de la sociedad que nos espera cuando resulte ya muy evidente el colapso petrolero, me gustaría abordar una cuestión colateral.

Cuando hablo con otras personas de las cuestiones que trato en el blog me suelen decir que tengo una visión demasiado conspirativa de la realidad. Esto es, que soy un “conspiranoico”, término acuñado específicamente para reducir a la categoría de deficientes mentales a dos tipos de personas:

- los que verdaderamente los son.
- los que saben demasiado, y deben ser ridiculizados y silenciados.

Es cierto que muchas de las supuestas conspiraciones que circulan por la red, (chemtrails, reptilianos, annunakis, etc.) son un auténtico desvarío. Sin embargo, cualquier persona formada sabe que las conspiraciones son el pan nuestro de cada día. Si las encargadas de la limpieza de nuestro lugar de trabajo conspiran mientras se toman un bocadillo a la hora del almuerzo, ¿qué no harán en lugares donde están en juego mucho más dinero y muchísimo más poder?

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Quien te diga que no existen las conspiraciones, o es un desinformado o es un conspirador. La clave de la actuación encubierta no es la astucia sino el secreto. Por eso hay que ridiculizar a quien se ha apercibido de la trama.

Las conspiraciones están muy ligadas a la actuación de los Servicios de Inteligencia, e Instituciones Auxiliares, que en realidad ocultan a los verdaderos directores de la obra de teatro que siempre a sido el escenario de la historia mundial.

La Inteligencia se ha practicado en todas la épocas, pero básicamente es un descubrimiento helenístico, muy desarrollado posteriormente por los romanos. En el mundo moderno, la Inteligencia es especialmente un producto de marca inglesa. ¿Por qué? Pues porque la Inteligencia es como el vino, requiere tiempo, para crear redes de contactos que se van heredando de una generación a otra. Y los servicios secretos ingleses son los más antiguos de Europa. Tienen su origen en los tiempos de Isabel I, allá por el final del siglo XVI, en que Inglaterra, entonces potencia de segundo orden, se encontraba acosada, y estuvo a punto de ser arrollada por el Imperio Ibérico de los Austrias, por lo que tuvo que adoptar determinaciones drásticas para defenderse en todos los terrenos, y uno de los más adecuados es, lógicamente, el contraespionaje.

Lo primero que tenemos que saber es que los servicios de inteligencia sirven básicamente para delinquir, esto es, para hacer cosas que, si fueran realizadas por personas normales, darían lugar a responsabilidades penales. De lo contrario bastaría la policía secreta, mucho más barata y menos comprometida. Lo que estoy diciendo es que el mundo de la Inteligencia es bastante sucio. Para limpiarlo el MI6 (otra vez ingleses, ¿veis?) patrocina las películas de James Bond, a fin de dar una visión glamorosa en relación una actividad que tiene mucho de tedioso y cochino, cuando no de repugnante y brutal. No pueden ocultar, ni quieren, por ejemplo, que el indicado personaje tiene “licencia para matar”, lo que por mucho que sea al servicio de intereses supuestamente superiores, y en relación a malvados de película, no deja de ser un crimen.

La Inteligencia se llama así porque, esto es importante, no actúa de forma lineal. Quiero decir, por ejemplo, que no siempre se trata de ayudar a tus amigos y dificultar las operaciones de los enemigos. Esto sería demasiado simple. A veces puede ser al contrario. Por ejemplo masacrar a tus amigos, para poder echarle la culpa y satanizar a tus enemigos. Y a partir de aquí todas las posibles combinaciones que se os puedan ocurrir. Recomiendo al que quiera saber más del tema la lectura de la obra Contrainsurgencia, proinsurgencia y antiterrorismo en los 80. El arte de la guerra de baja intensidad, de Michael Klare y Peter Kornbluh. Allí descubriréis porque absolutamente todas las organizaciones terroristas del planeta están infiltradas por los principales servicios de inteligencia y, a veces, han sido directamente creadas por éstos.

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Además existen muchos tipos de agentes de inteligencia. La labor básica, captación de información del enemigo, es probablemente la más prosaica.  Hay otras funciones más relevantes. Como proporcionar información falsa a otros servicios de inteligencia, lo que hará que el país contrincante adopte estrategias equivocadas o, mucho más importante, infiltrar la jerarquía institucional del enemigo, hasta muy altos cargos, de forma que funcionarios investidos de autoridad del Estado adversario empiecen a tomar decisiones absurdas que te benefician descaradamente (esto ha ocurrido en Europa al menos dos veces, y afectando a la más alta magistratura de una nación, siempre a favor de intereses ingleses, pero de ello hablaremos, tal vez, otro día). Otra función elemental es la de evitar la infiltración de agentes del enemigo en tus filas. Hay agentes denominados deshonestos (captados en organizaciones criminales), de confusión, de provocación, durmientes, imaginarios,… Y luego hay agentes denominados, “alimentadores de cuchara”, que haciéndose pasar por periodistas o divulgadores proporcionan abiertamente información reservada que, en un momento concreto, interesa ser publicitada.

Uno de estos alimentadores de cuchara me ha enseñado mucho. Se llama Daniel Estulin. Las agencias para las que presumiblemente trabaja, o ha trabajado, tendrán sus cosas ocultas, pero saben mucho de los trapos sucios de “los nuestros”, esto es, de los servicios de inteligencia occidentales. No es que te puedas creer todo, la función de un agente de este tipo es proporcionar información verdadera hasta el punto de hacerse creíble, y luego empezar a divulgar otras historias menos reales. Pero muchas de las cosas que dice encajan.

Saludos,

Calícrates

3 comentarios:

  1. Hola Calicrates. Tienes toda la razón. Por cierto, echa un vistazo a los blogs que anuncias en el margen derecho de esta página. ¿Alguno de ellos te enlaza a tí? ¿En alguna ocasión les has visto hablar de temas como el de este post, si no es para ridiculizar a quiénes van al grano en lugar de marear la perdiz?
    La primera vez que oí hablar de estos personajes fue el día que una conocida publicó en una lista de distribución un post desmontando las falacias de los atentados-basura por todos conocidos. Adivina quién salió como una fiera a socavar esas investigaciones sobre la base de que no procedían de fuentes solventes (las noticias de El Pais deben serlo más...), y que era una pérdida de tiempo liarse en esas conspiranoias cuando lo realmente acuciante e importante y guay era apuntarse cuanto antes al club del krash oil, que no hay tiempo para pensar en otra cosa chico, sácate de la cabeza esas cosas porque el fin del mundo es mañana. Les he conocido. He hablado con ellos. Y no se puede hablar. Llegados a ciertos puntos, como los que comentas en tu post, no van a entrar al trapo, nunca te dirán o mostrarán que estás errado, sólo te van a ridiculizar, se pondrán muy incómodos y reconducirán el debate al lugar donde quieren tenerlo y donde se puede discutir de muchas cosas pero hay ciertos temas tabú que no se han de tocar. Este trigo está un poco oscuro, de petróleo o de lo que sea pero hacen zumbar mis sentidos como cuando veo por la tv a un tipo lanzando guerras en nombre de la paz. Algo no va. No.

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    1. Hola, creo que sé de quién me hablas, pero en este caso no pienso que se niegue a dar pábulo a determinados temas por mala fe, sino por una suerte de purismo científico del que no se quiere apartar a fin de no desacreditar su trabajo, y es normal; para ensuciarnos la cara y las manos ya estamos otros. Pero te aseguro que tal bloguero, y muchos otros que callan por miedo o lo que sea, conocen muy bien al escualo que se mueve en las alcantarillas del sistema. Un cordial saludo.

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  2. Peor me lo pones.
    Yo les veo como la brigada académica del bulo organizado. ¿o de la hipnosis colectiva?
    En todos los ámbitos hay tipos que por interés, o por una idiocia impenetrable, allanan el camino a los tiburones. El ámbito científico goza de una considerable(probablemente desmesurada) popularidad y credibilidad entre mucha gente (sobretodo entre la gente que no ha pasado por las universidades y sus corruptos departamentos). Como dices en tu texto, hay ciertos individuos que primero se afanan en ganar la credibilidad pública y una vez tienen acceso al púlpito salen con asonadas que te dejan atónito.
    Hace poco un grupo de "reconocidos científicos" del país de las barras y estrellas afirmaba sin pudor que la guerra en Siria es una consecuencia del cambio climático.
    Al gusto del lector de cada medio de incomunicación, "cambio climático" puede en esa frase ser intercambiado por "crash de los hidrocarburos", "voluntad divina", "falta de sexo", o "conjunción astral". Cualquier cosa menos señalar a quien tira las bombas.
    Un saludo cordial.

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