viernes, 28 de junio de 2013

Transparencia



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Leí en El Confidencial, un meritorio artículo de José Luis González Quirós, publicado el 16 de junio de 2013, y titulado “En una Kakania transparente” (Kakania es el nombre que le puso Robert Musil a un sistema agotado), que proponía un símil muy curioso en relación a la transparencia que prometen los poderes públicos, como cortina de humo para tapar sus vergüenzas.

Es como si a alguien con nulos conocimientos de informática, salvo los habituales nivel usuario, le abrieran la CPU de su ordenador y le dijeran: “adelante, adelante, mire usted lo que quiera, somos transparentes”. Evidentemente tal ejercicio de cinismo, al supuesto beneficiario le sería absolutamente inútil, porque sólo vería un montón de cables y circuitos impresos y no tendría absolutamente ninguna opción de hacerse una idea del estado de su equipo, salvo que tuviera a su lado un experto que le informara.

Pero estos expertos no están ni se les espera, y si alguna vez aparece alguno bienintencionado, dispuesto a darnos cumplida información de la podredumbre, obsolescencia y abandono que presentan las conexiones y componentes electrónicos revisados, pues se le compra, o se alquila otro que le contradiga, para armar lío, y darle bombo a través de los medios de desinformación afines, también comprados, que terminarán de confundir al ciudadano de a pie, que acabará por quedarse más confundido de lo que estaba antes del “sano ejercicio de transparencia”.

Entonces saldrá quien diga que más vale dejar las cosas importantes a los que saben y, lampedusianamente, todo habrá cambiado para seguir exactamente igual, con el poder y la información en manos de los de siempre.

www.gizig.com


No basta con tener acceso a ciertos datos, hacen falta medios y aptitud para interpretarlos. Como no es suficiente con saber abrir el capot de un coche con el motor humeante. Hay que tener herramientas y conocimientos técnicos para efectuar la reparación, o al menos identificar la avería. Un ejemplo. En este y otros blogs sobre la misma materia, cada uno desde su particular idiosincrasia y punto de vista, hemos explicado los auténticos motivos de esta crisis, y las causas por las que ésta no acabará nunca. Pues bien el noventa y ocho por ciento de nuestros conciudadanos continúa desinformado, pensando que ha vivido por encima de sus posibilidades, o que lo han hechos los políticos (esto último sí que es verdad, pero no altera el resultado), y que con un par de apaños todo se arreglará y volveremos a vivir como antes. Como consecuencia de lo cual continúan tomando decisiones absurdas, como por ejemplo no desprenderse a cualquier precio de sus propiedades inmobiliarias vacías, invendibles, inalquilables y sobrecargadas de impuestos, porque piensan que estamos ante una crisis más, como la de los 70 o los 90.

blog.nuestroclima.com

Han abierto el capot, han visto humo saliendo del árbol de levas, han encendido la televisión y les han hablado de la prima de riesgo, de la necesidad de ser competitivos, de la poda de duplicidades en la administración pública y de otras memeces. Y sin embargo basta con ver la cotización del petróleo, por encima de los cien dólares, pese al desplome de las economías occidentales, que supone un drástico recorte de la demanda energética, y ha ocasionado que haya países (Grecia) que en el último año hayan disminuido su consumo de gasóleo en un ¡75 %!, para darnos cuenta de donde está el problema de verdad.

¿Qué ha ocurrido? Que les han dado información sesgada y con ello se han quedado no en igual, sino en peor situación que antes de recibirla. Es mejor no saber, que saber a medias. Cualquier persona intuitiva sin ver un solo telediario, estando al cabo de la calle, se daría inmediatamente cuenta de que los gestores macroeconómicos están buscando la contracción del consumo y la deflación de activos, sibilina pero deliberadamente. Y la causa sólo puede estar en que saben que no disponemos de recursos para mantener el nivel de vida al que estábamos habituados, pero no pueden decirlo abiertamente para evitar el pánico y el colapso definitivo (que tarde o temprano llegará, sólo lo están retrasando, pero cuando llegue ellos estarán lejos, dando conferencias y cobrando sueldos vitalicios millonarios).

Saludos,

Calícrates

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