jueves, 25 de julio de 2013

Aviones



blog.nomaders.com

Si tenéis un momento entrad en esta página, a ser posible a primera hora de la tarde en Europa, mañana en América (por la noche, en el respectivo huso horario, prácticamente sólo se ven vuelos transcontinentales):


Es el tráfico aéreo en este momento en vivo (los vuelos de la FAA, en naranja, controlados por los americanos, paranoicos de la seguridad, se muestran con una demora de cinco minutos). ¿Es esto sostenible? Si os impresiona la cantidad de aviones que veis sobre Europa, especialmente en los aeropuertos que rodean Londres (la verdadera capital del mundo), trasladaos a Estados Unidos, donde se vuela aún más. Casi toda la costa este esta plagada de aeronaves. Todos estos aviones civiles (militares sale alguno pero pocos) gastan toneladas de keroseno, y llenan de dióxido de carbono y vapor de agua las capas altas de la atmósfera, próximas a la estratosfera, donde tales componentes no deberían estar, lo que tendrá consecuencias medioambientales que ignoramos.

Volar se ha convertido en un ostentoso símbolo de poder. Los que tienen cargos se pasan el día volando, todo lo que pueden, de zona vips de aeropuerto a otra. Predican austeridad y algunos llevan el avión lleno de solomillos y whisky del bueno. A viajar. ¿Para que sirve tener un cargo si no viajo? Con mi novia, o con mi novio, metido entre los chupópteros que me acompañan, para alguna función de segundo nivel (que la de primero ya sabemos cual será). Los cratópatas son absolutamente insostenibles. A veces das las gracias de que llegue el cenit de producción de petróleo, pues así no les quedará otra que bajarse de sus aviones oficiales, lo que les costará, sin duda, una enormidad. A lo mejor a alguno hay que sacarlo con grúa, pues se resistirá a prescindir del signo principal de estatus, soberbia y ostentación social, y se quedara pegado a los motores de su reactor, debiendo procederse a aplicar lejía, para que desista de su actitud.

Decía Jiddu Krishnamurti que “no es síntoma de buena salud estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”. A lo que asentimos de buena gana, especialmente en lo referido a la salud psíquica de nuestros elitistas. No están bien. Sus caprichos y manías, su necesidad de saltar de un cargo a otro y de acumular consejos de administración, retribuciones y sueldos varios, sin tener jamás suficiente, es la demostración más palpable de su enfermedad.

Saber que son enfermos, a los de abajo nos sirve de consuelo, pero no de mucho más. Tenemos que estar prevenidos porque, ya lo he dicho varias veces, en plena declinación social, a causa de la caída imparable de las disponibilidades energéticas, intentarán mantener su ritmo de vida como sea, a costa nuestra. Tarde o temprano, esto es la primera vez que lo digo, habrá que apearlos de sus poltronas de una u otra forma. No se trata de promover que se vulnere la legalidad, aunque miles de gobiernos supuestamente legales se han conformado a partir de un acto ilegal (mirad si no en dirección a Cuelgamuros). No es ilegal, no puede serlo, sacarnos de encima a los que viven de nosotros y sólo se representan a sí mismos.

Saludos,

Calícrates

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