jueves, 4 de julio de 2013

Egipto



www.egiptologia.com



No me gusta escribir sobre temas de actualidad, pero a la vista del golpe de estado ocurrido ayer 3 de julio de 2013 en Egipto, es difícil resistirse a hacer una reflexión.

Era evidente que Israel, y su doberman USAmericano, no iban a permitir durante mucho tiempo un Egipto islamista. Se trata de un estado clave, fronterizo con la franja de Gaza (a la que está unido por una intrincada red de túneles), feudo de Hamas, y sobre todo por el canal de Suez (en febrero de 2012 dos barcos de guerra iraníes, un destructor y un buque de suministro fueron autorizados a atravesarlo, con destino al Mediterráneo, hasta ahí podíamos llegar).
                                                                         
Pero no es en este berenjenal donde me quiero meter. Los tiros van por otro lado. ¿Os habéis fijado en lo manipulables que son las masas? Basta llenar la plaza Tahrir, donde caben todo lo más 100.000 personas (claro que siempre puedes poner el zoom a la cámara como hacía el aparato franquista en la Plaza de Oriente), y decir que el pueblo egipcio reclama un cambio, lo que inmediatamente provoca que un general, con expresas instrucciones del Pentágono, saque los tanques a la calle y se cargue unas elecciones y una constitución masivamente votadas en el curso de apenas un año (Morsi ganó en junio de 2012, y la constitución se votó en diciembre), y encima los “demócratas” de siempre (USA, UE, ONU), tan puristas con Venezuela, toman nota, se dan por enterados y les parece todo correctísimo. Nos toman por idiotas.

www.esglobal.org

Lo único que espero es que el pueblo egipcio de verdad (nada que ver con el televisivo de la famosa plaza) no caiga en la trampa de recurrir a la violencia e iniciar una guerra civil (a la argelina), pues esto es precisamente lo que los instigadores del golpe de estado están buscando para azuzar la espiral de destrucción y poner al país de rodillas. Claro que si habéis seguido mis anteriores posts sabréis que para algunos provocar el surgimiento de una “organización terrorista” es como abrir una cuenta en un banco (es lo que en el lenguaje de la inteligencia militar se denomina “crear hechos”). Deseo equivocarme, pero el destino final de Egipto puede parecerse al de Irak o Siria.

Ahora os explicaré, en clave peak oil, lo que estaba pasando en Egipto, y las verdaderas razones de la iracundia de las masas, a la que tanto le dan tirios o troyanos, pero que tiene que llenar la escudilla cada día. Para ello tomaré como base un artículo de Laura M. Lombraña en La Gaceta, titulado “La escasez de combustible se convierte en un quebradero de cabeza para Egipto”, con algunas acotaciones.




En Egipto la distribución de butano ha caído en manos de mafias locales que fijan el precio a su voluntad, con lo que los altercados para conseguir carburante han pasado a ser algo habitual. Cada mañana las mujeres hacen cola sentadas sobre sus bombonas de butano vacías frente a las persianas cerradas de un almacén destartalado en el barrio popular de Imbaba, al norte de El Cairo. Y ocurre que la escena se repite desde hace meses en todos los establecimientos similares de Egipto, donde comprar butano se ha convertido en un periplo caro y frustrante para los más humildes a cuyos hogares no llegan las instalaciones de gas natural.

Quienes pueden pagan hasta 70 libras egipcias (9 euros) por bombona en el mercado negro, frente a las 2,5 libras (30 céntimos) fijadas por el gobierno. La alternativa para quienes no tienen dinero son colas eternas para comprar gas subvencionado.

Claro que los distribuidores se quedan con la mayoría de bombonas y aquí llegan unas pocas, nunca hay suficiente para todos se lamenta Hayat Ash, ama de casa, quien denuncia que, a veces, también los encargados de este local deciden subir los precios, seguros de que quienes llevan horas o días en la cola comprarán al precio que sea. Las peleas en las colas del gas ya han dejado un goteo de muertos en casi todas las provincias egipcias, y las manifestaciones de protesta son constantes.

Para el economista especializado en energía Ibrahim Zahram Egipto arrastra un serio problema desde que comenzó a exportar gas natural en 2004. Desde entonces, la instalación de tuberías de distribución de este tipo de gas en los barrios más humildes ha quedado en segundo plano. La solución pasaría por hacer llegar el gas natural, mucho más barato, a los 12 millones de hogares que todavía dependen del butano (obtenido del refinado de petróleo crudo) para la calefacción, la cocina y el agua caliente, pero para ello hace falta voluntad política, algo difícil en un Egipto cuyo control se disputan la junta militar, heredera del régimen de Hosni Mubarak y los partidos islamistas.

Alejado de la feroz lucha política por el control del país del Nilo, Salid Hasan sirve ful a toda velocidad en su puesto de comida en Imbaba, ante una hilera de trabajadores se afana a rebañar los platos del célebre puré de habas egipcio. De vez en cuando, Hasan mira con preocupación la bombona de gas que alimenta la cocina del pequeño reino que su padre bautizó como El emperador del Ful. Él puede comprar butano en el mercado negro, pero a veces incluso allí es imposible conseguirlo, y entonces tiene que cerrar durante días. Resignado, Hasan se encoge de hombros, empuña el cucharón y sirve la enésima ración de ful.

Pero el gas no es el único combustible que escasea, y los incidentes se suceden. A principios de julio de 2013 al menos una persona falleció y otras siete resultaron heridas durante los enfrentamientos registrados en las gasolineras de varias provincias a causa de la escasez de combustible, según informaba el diario egipcio Al Masry al Youm. Diversas manifestaciones bloquearon las carreteras como medida de protesta por los altercados registrados, al tiempo que agentes de policía afiliados al ministerio de solidaridad social y comercio doméstico se incautaron de 110.000 litros de diesel y de dos toneladas de gas en las provincias de El Cairo, Sohag, Mar Rojo y Qena, antes de que cayeran en manos de mafias o que saliesen a la venta en el mercado negro.

www.arqhys.com

Conclusión, no nos fiemos de la “voluntad del pueblo” porque las masas son llevables a prácticamente cualquier “huerto”, especialmente cuando falta para comer. Pensad que durante la guerra civil española, muchos que habían sido anarquistas se hicieron de Falange (unos porque ya lo eran, pues ejercían de infiltrados, y otros para hacer olvidar su pasado). Observad que las banderas de éstos y aquéllos tienen los mismos colores, y no por casualidad, sino para facilitar el tránsito (o la transición, que nos es tan familiar, esto es, el oportuno cambio de chaqueta). En tiempos revueltos, gentes bienintencionadas, pisad con tiento, porque el cambio de opinión del “pueblo soberano” debidamente manipulado, nos puede coger con el paso cambiado. Preguntadle Mohamed Morsi, ex Presidente de Egipto.


Por cierto, en relación con el post ¿otra guerra civil?, ¿veis como no se puede tomar el poder con manos endebles, bajo la tutela de militares prestos al cuartelazo?

Saludos,

Calícrates

No hay comentarios:

Publicar un comentario