martes, 20 de agosto de 2013

Divulgar el mensaje



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Al contrario que otros blogs sobre el tema, que pretenden hacer mayoritario el conocimiento de la llegada del peak oil y sus efectos, yo no comparto tales pretensiones.

Creo que nuestros blogs siempre serán minoritarios, y que nuestra misión debe consistir, solamente, en abrir los ojos de los contados que sean capaces del esfuerzo psíquico e intelectual que requiere la aceptación de un hecho difícil de digerir, que aquello que nos han vendido como la civilización más grande de la historia ha sido una mentira, a fin de que, si pueden, tomen las medidas necesarias para salvarse, mientras aún quede tiempo.

Seamos claros. La información sobre lo que está pasando está siendo acaparada por las élites globales, que temen las consecuencias de su divulgación. La materia es sensible, y los blogs que se refieren al tema son constantemente monitoreados (yo lo noto a través de extrañas visitas a la página que no salen en Feedjit, y no hablo solamente del spam proveniente de la Federación Rusa). Y la razón es que el tema afecta a la estructura misma de poder asentada en cada uno de los países y estados en los que vivimos. Cuando se generalice el conocimiento de lo que ocurre, será porque ya no se podrá ocultar, y los que entonces se hagan de nuevas verán que ya es tarde, habrá llegado el momento del caos y las desbandadas (caída de la bolsa, cese de prestación de servicios públicos, falta de alimentos, hundimiento del aparato administrativo,…).

No sé a cuantas visitas tendrá este blog, y no me importa demasiado, desde cierta perspectiva. Me interesa más la calidad del lector que su cantidad. Me dirijo a aquéllos que van a saber ver antes que la mayoría, adelantándose a los sucesos futuros. Insisto, cuando sea de dominio público lo que verdaderamente ocurre, será demasiado tarde. Por ello no se trata tanto de “divulgar el mensaje” sino de comprobar quienes son capaces de comprenderlo. Entre estos, presumo, se encontrarán la mayoría de los contados elegidos que habrán de emprender la titánica tarea de levantar una nueva sociedad.

A través de estas páginas web, los pocos que podemos entender lo que acontece, simplemente publicando nuestras impresiones del día a día, podemos ayudarnos mutuamente, pues no disponemos de las mismas habilidades. Es posible que algunos, por sus estudios, tengan conocimientos jurídicos y  económicos (que deberán adaptarse a las nuevas circunstancias). Otros pueden aportarlos técnicos, sobre agricultura ecológica, arquitectura tradicional, ingeniería aplicada (no teórico megalómana), física o geología (también prácticas, no de ciencia ficción). Alguien que haya vivido un colapso real, como es el caso de Dmitry Orlov, puede aportar, y así lo hace, su inapreciable experiencia personal. Todo ello nos ayudará a tener una visión más amplia del problema, que es fundamental para encarar los retos futuros. Nada sobra. Una persona, por ejemplo, con conocimientos de chatarrería puede ser esencial, pues el pico de los metales más comunes es tan preocupante como el del petróleo. Sólo hace falta una cosa: que se entienda lo que ocurre.

El esfuerzo principal ya se ha hecho, y cada vez tendremos menos tiempo para documentarnos y divulgar el tema, porque nos acosarán las necesidades materiales y financieras, o porque no tendremos medios. En este sentido el reciente anuncio de cierre de la página The Oil Drum (TOD), es un severo aviso. Y lejos de ser la demostración de que el peak oil es un desvarío, lo es de que ya tenemos encima sus efectos.

No podemos salvarnos todos. Se producirá, queramos o no, un duro proceso de selección, y ayudará mucho haber mostrado la suficiente independencia intelectual para averiguar lo que realmente está pasando. Al que no se entere, porque no quiere o porque no puede, pues lo siento mucho, pero más no se puede hacer. De todas formas la supervivencia puede que no resulte de un acto de comprensión o voluntad. Hará falta valor, perspicacia y sobre todo suerte. Bastante tendremos, ¡como para ocuparnos de los que se tragan lo que cuentan los medios de control corporativo! Ayudémonos entre los que hemos conseguido comprender ahora. No resulta tan difícil. Quien no sirva para esto, puede que no sea útil en la inmensa labor que nos espera.

Por otra parte, si a pesar de todas las consideraciones expuestas, se opta por “divulgar el mensaje”, lo que puede tener diversos objetivos, todos ellos legítimos, conviene tener en cuenta varias consideraciones:

- es aconsejable no engañarse sobre los plazos en que se desarrollarán los acontecimientos a que nos referimos. Es evidente que nuestra civilización industrial no dispondrá de los cuatrocientos años de lánguida decadencia que se dice tuvo el mundo romano antiguo (en realidad fueron muchos menos, porque a partir de la peste de San Cipriano podemos considerar prácticamente finiquitado el modelo societario clásico, lo que arroja unos 250 años). Pero es que la civilización greco romana no llevó la depredación planetaria, ni de lejos, al punto al que se ha llegado en la actualidad, ni generó un maquinismo inhumano e insostenible, ni llegó a depender de forma absoluta de un recurso escaso y no renovable. Digámoslo muy claro, aún a costa de ser catastrofistas, esto no aguanta más de cuarenta años, por muchos paliativos que se empleen en mantenerlo derecho con parihuelas. Para muestra un botón. Tras el último bodrio legislativo previsto para el sector eléctrico español, se ha publicado que existe una amenaza real de severos apagones ante el recorte de las partidas de inversión que presumibleente acometerán empresas del ramo. ¿Veis al asunto mucho recorrido?

- el industrialismo y la moderna tecnología, por muy verde y teóricamente sostenible que se suponga no son la solución, sino parte del problema. La sociedad industrial no sobrevivirá sino una fase transitoria, a la que sí podría dar algunos siglos, lo que no será muy buena noticia porque querrá decir que aún no se habrá alcanzado un modelo social definitivo y viable. Por eso digo que nos espera una nueva Edad Media, que no tiene que ser exactamente igual que la pasada (la que podríamos llamar cristiano germánica), ni que la anterior (que podría denominarse protogriega, escenario de la Ilíada y la Odisea). Como vemos las edades medias son recurrentes, y no tienen porqué ser un tiempo de barbarie y superstición más que para quien no las comprende, lo que sucede con frecuencia. Son épocas distintas a las racionalistas, a las de las supuestas “luces”, que sin embargo responden a unos mismos principios, muy diferentes de los vigentes hoy en día, que podrían resumirse en la afirmación de la individualidad por encima de todo, la sacralización de la razón humana como ilusoria medida de todas las cosas, y por ende la investigación de las causas últimas del mundo manifestado a través del aparentemente útil, pero en el fondo defectuoso método analítico, que ha producido el mundo feo, mecánico y absurdamente competitivo en el que nos ha tocado vivir.

- Todo lo dicho no quiere decir que nos dirijamos a las cavernas (salvo que pongamos mucho empeño en ello). La nueva sociedad por nacer dispondrá de una tecnología adecuada a sus necesidades, basada en herramientas (que son extensión del trabajo del hombre), pero no en artilugios mecánicos sofisticados (que convierten al ser humano en un servidor intercambiable).

No ver estas cosas tan simples, o aparentarlo para no generar intranquilidad, aún comprendiendo en profundidad los problemas sociales y económicos que conlleva el cenit de producción de petróleo, o decir públicamente que no hay prisa, que será en varias generaciones, que no lo veremos, es inducir a la inacción y al desánimo, y contribuir indirectamente a que el futuro sea, esta vez sí, realmente apocalíptico.

Saludos,

Calícrates

1 comentario:

  1. Se hace lo que se puede, y si ya nos cuesta cargar con el san benito de catastrofistas entre la gente mas cercana, tampoco podemos esperar a hacer milagros a través de un blog.
    Quizás cuando sea demasiado tarde podamos aportar algo al maremágnum de confusión que se avecina.

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