miércoles, 7 de agosto de 2013

Gráficos



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Si buscáis las claves técnicas del problema del peak oil no las encontrareis en este blog. Soy jurista y no estoy capacitado para este tipo de análisis que remito a otros blogs que recomiendo. Pero es que tampoco hace falta tener un doctorado en física cuántica para comprender el problema. Intuitivamente se percibe mucho mejor que a través de detallados análisis, sin perjuicio de que los gráficos y datos reales ayuden.

Para que lo entendáis, estoy mirando por la ventana de mi vivienda, situada en una calle relativamente corta y pequeña de una ciudad, capital de provincia, pero que ni de lejos es una megalópolis, sino una población modesta poco por encima de los cien mil habitantes. Pues bien, a lo largo del indicado vial debe haber unos cien coches aparcados. Pongamos que cada uno lleva en el depósito una media de diez litros de gasolina o diésel (que menos que la reserva y algo más). Esto hace que todos los vehículos de una sola calle de segundo orden, de una ciudad de provincias, contengan mil litros de combustible refinado (procedente de un volumen de petróleo crudo mucho mayor, evidentemente). Multiplicad esto por todas las ciudades y pueblos del mundo desarrollado. Pensad en las megalópolis como Nueva York, Tokio o Ciudad de Méjico, en todos los automóviles que pueden llegar a circular por sus avenidas kilométricas, sin pensar en los camiones que distribuyen los productos básicos, el tráfico aéreo y marítimo.

No hay recurso que permita semejante sobreexplotación sostenida en el tiempo. Insisto no hace falta haber cursado estudios técnicos en la Sorbona. Basta con un poco de sentido común. Si el material utilizado tan abusivamente fuera abundante en extremo, yo que sé, el agua de mar, el aire que respiramos (aunque éste a la vista del aumento exponencial del dióxido de carbono está también tocado), o la ignorancia de las masas tras haber sido debidamente desinformadas por opinadores profesionales con sueldos opíparos, pues igual no habría problema. Pero es que hablamos de un material escaso, costoso de extraer (cada vez más) y que se formó en un tiempo geológico muy concreto (no dedicaré ni una línea a la teoría abiótica, que defiende de la formación inorgánica del petróleo, pues no es más que un señuelo de los que quieren que nos enteremos lo más tarde posible de la gravedad del problema).

El ensayista italiano Julius Evola utiliza para referirse a nuestra moderna civilización industrial una curiosa asimilación. Sería comparable a un hombre que cabalgase un tigre (Cavalcare la tigre, 1961). Debe tratarse de una experiencia fascinante, como la nuestra: automóvil, alimentos exóticos traídos de la otra punta del mundo, viajes intercontinentales, internet, ipads,…. Pero evidentemente, por su propia definición estructural, es una vivencia en extremo corta, y además peligrosa (no se trata solamente de la costalada al caer, es que está ahí el tigre que, una vez estés en el suelo, necesariamente se va a volver contra ti, pues habrá sentido tu paseo en sus lomos como un ataque).

coterraneus.wordpress.com

Hay experiencias maravillosas que es preciso evitar, pues las consecuencias de obtenerlas superan en mucho el provecho que te hayan podido proporcionar. Es evidente que consumir drogas debe proporcionar cierto relax y euforia inmediatos. Pero nadie defendería tal conducta, teniendo en cuenta las probadas experiencias dolorosas que necesariamente han de venir (ver post “adicciones”), y que no compensan el dudoso bienestar que haya podido proporcionar. Esto debió haberse previsto, si hubiera existido un diseño racional de la sociedad moderna, evitando un desarrollo industrial que no tenía salida. Pero no se tuvo en cuenta, porque tal planificación sencillamente no existió. Se fue maravillando a las masas con sofisticados aparatos, para que unos pocos hicieran dinero a costa de poner en peligro el futuro de todos. Nuevamente el cortoplacismo nos ha perdido.

Dice DmitryOrlov que el tema que tratamos es tan desalentador que quienes escriben sobre el mismo tienden a dar un toque optimista al final de sus posts. Yo también lo he notado. Pero no será mi caso. Es evidente que vamos hacia la catástrofe, lo único que puede empezar a movernos en la dirección correcta.

En efecto, nadie hace realmente nada. Se recurre a paliativos, cataplasmas y paños calientes. Se desinforma, se proponen soluciones simplistas e irreales, mientras se intenta camuflar la creciente falta de combustibles líquidos de alta densidad y retorno energéticos introduciendo pacotilla, y reduciendo su demanda con la inapreciable ayuda de la sacrosanta austeridad (pero sin decir cuales sus auténticos objetivos).

qahorro.es

Se trata, para nuestros políticos profesionales, de calentar el sillón mientras se pueda, y que el globo sobreinflado le explote en la cara al siguiente que ocupe al cargo. En este sentido, es paradigmático el caso del actual Presidente del Gobierno de la “marca España”, aguantando con los "piños" bien apretados a pesar de todo lo que cae, trayéndole al fresco el perjuicio económico que causa su creciente pérdida de credibilidad internacional, con tal de poder ejerciendo de lo que no es, de estadista, renqueando, un ratito más, y por el camino seguir colocando amiguetes que más tarde devolverán favores.

Con este tipo de actitudes, el destino de todos está sellado. Y como la salvación individual no es posible, es evidente que debemos buscarla en comunidades distintas a las que constituyen las actuales unidades administrativas, más pequeñas y eficientes, menos corruptas o, lo que es lo mismo, libres de politicastros. Aunque éstos hay algo que no saben, y es que tendrán muy difícil eludir las consecuencias de su irracionalidad, egoísmo e incompetencia.

Saludos,

Calícrates

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