sábado, 3 de agosto de 2013

Sorpresa



sergiobarce.wordpress.com

La que me he llevado al leer el artículo de opinión de Juan Carlos Barba en el escasamente peakoiler diario digital El Confidencial, de fecha de 2 de agosto de 2013, titulado “Comienza el séptimo año de la crisis”. Conforme lo iba leyendo no me lo podía creer. Al fin un opinador de un diario de información general encendía la linterna y encontraba el camino correcto, entre la espesa niebla. La cosa ya es tan blanca y en botella, que igual es leche.

Argumenta con acierto el articulista que no es comprensible que los altos precios de la energía y otras materias primas se deban exclusivamente a la fiebre impresora de los bancos centrales y que tampoco es razonable despachar el asunto con la explicación de que se deben simplemente a que el aumento de la masa monetaria se ha dirigido precisamente a los recursos indicados. “¿Por qué habría de dirigirse hacia ahí y no a otro sitio?”. Va más lejos. Acaba concluyendo que en última instancia es el petróleo el que mueve todo (¡no lo sabíamos!), y que es preocupante que a pesar de la debilidad económica mundial “los precios siguen extremadamente altos”. ¿Es razonable esperar otros 200 años más de crecimiento de la economía mundial? “La respuesta es un no rotundo”. Acabo este resumen de tan meritorio trabajo transcribiendo literalmente el último párrafo que casi me hace caer de espaldas:

“De estar estos economistas (que él llama ecológicos) en lo cierto, significaría que si bien durante mucho tiempo la tecnología había burlado las negras previsiones de Malthus, la evolución vista en los últimos diez años nos indicaría que finalmente, y pese a todo, es muy posible que tuviera razón y que el crecimiento económico permanente quede al fin y a la postre como un período pasajero de nuestra ya larga historia como especie”. Hasta aquí la cosa era más o menos normal, dentro de lo anormal de que se publiquen opiniones que nos orienten sobre las verdaderas razones por las que crisis no se acaba (ni se acabará). Pero el último párrafo, con el que por supuesto estoy plenamente de acuerdo, me deja un tanto perplejo, pues tengo serias dudas de que el autor del artículo se dé cuenta de la increíble trascendencia que tiene lo que dice. También me sorprende que se lo hayan permitido publicar.

Estimado amigo Barba, enhorabuena por tu artículo, que ayudará a muchos a salir de Matrix. Tiene mérito que hayas formado tus convicciones con tu propio esfuerzo intelectual, aunque por la terminología que utilizas pienso que te has dejado ayudar por algún que otro blog, de los pocos que aún hablan alto y claro. Ahora te queda lo peor. Digerir que todo lo que te han contado hasta la fecha es mentira, y empezar a actuar en consecuencia. Y ten cuidado, porque el tema que tratamos es estratégico, y si vuelves a dar en el clavo te puede costar el puesto de trabajo (una vez te la pasarán, pero tu redactor jefe ya habrá recibido la llamada, y no te permitirán un nuevo acierto).

¿Debemos estar contentos de que por fin empiece a hablarse de las auténticas causas de la crisis? ¿De qué se haga un poquito de caso a los “economistas ecológicos”? (que por cierto no somos sino los cuatro gatos que mantenemos, con más o menos éxito, blogs sobre el tema del peak oil, ninguno de los cuales me consta que seamos economistas). ¿Será esta la luz que esperábamos al final de túnel? Me temo que no. Cualquier lector no habituado al tema desechará el artículo y pronto ni se acordará de él. Excede de la capacidad de comprensión de la mayoría de nuestros conciudadanos. En otro post expondré porqué el conocimiento de las consecuencias del cenit de producción de petróleo será siempre minoritario. El pueblo llano sólo se dará cuenta de la existencia del tigre cuando le vea los colmillos demasiado de cerca. Y para entonces ya será muy tarde. De todas maneras, gracias Juan Carlos.

Saludos,

Calícrates

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