domingo, 22 de septiembre de 2013

Barcos



foro.latabernadelpuerto.com

Vimos en el post Aviones, el tráfico aéreo. Vamos con el marítimo. Lo encontraréis aquí: www.marinetraffic.com

Los indicativos que aparecen en rojo son “tankers”, esto es barcos cisterna, casi todos petroleros. Ved como dependemos del suministro de crudo a través de enormes buques que requieren grandes inversiones, y que si no se encuentran en condiciones pueden ocasionar verdaderas catástrofes (véase Prestige), por lo que es aconsejable que vayan provistos de doble casco, para prevenir derrames.

Ocurre que la construcción de estos petroleros modernos, se encuentra prácticamente parada, en parte por la crisis, y en otra, como las grandes inversiones en proyectos de explotación petrolera, porque se sabe que cada vez habrá menos petróleo que producir y transportar.

¿Os imagináis que ocurriría si todos estos petroleros que proporcionan la energía necesaria para que continúe en movimiento esta aberrante sociedad industrial no pudieran llegar a su destino? Puede ser una guerra, un atentado terrorista, una huelga, o simplemente el agotamiento gradual del producto que transportan. Sería el fin. Decía Al Gore, sí el del cambio climático, que nuestra civilización era extremadamente poderosa. Me permito dudarlo. Y no sería el primero.

Mao Tze Tung pensaba que Occidente era un tigre de papel. Puede que se quedara corto. Occidente es humo con forma de tigre. El papel todavía es algo, endeble pero real. Nuestra sociedad es una mentira, pura inanidad. Por eso su caída por la pendiente puede ser mucho más rápida de lo que muchos piensan, pues se trata de una estructura gigantesca dependiente básicamente de un solo recurso, y que, por tanto, internamente está hueca.

¿Electrificación? Vamos a ver lo que hay que electrificar.

Utilizamos cerca de 500.000, sí, quinientos mil, productos derivados del crudo, entre ellos los fertilizantes y pesticidas esenciales para la agricultura, además de medicinas, plásticos, telas sintéticas, aislantes, ordenadores, teléfonos fijos y celulares, asfalto, pinturas, colas, disolventes, materiales de calafateado, antisépticos y hasta CDs, bolsas de basura, cortinas de baño, alfombras, esmaltes de uñas, detergentes, insecticidas, chicles, pelotas de golf,…

Automóviles, circulan por el mundo 722 millones, sólo en Usamérica 132 millones. Muchas baterías necesitaremos, y me gustaría saber de que materiales.

Camiones, sólo en los Estados Unidos 1,5 millones, evidentemente no electrificables, y de los que depende la distribución de bienes y servicios, entre aquéllos los alimentos.

Autobuses, también exclusivamente Estados Unidos 654.000. ¿Alguien ha oído hablar del autobús eléctrico?

Locomotoras, que en Estados Unidos son mayoritariamente diesel, y alcanzan las 26.000 unidades. Veamos lo que dice la revista “Tendencias ferroviarias” en un artículo titulado “La industria ferroviaria combate el encarecimiento del combustible”:

“Los incrementos en el precio de los combustibles como el diésel y otros han llevado a muchas compañías del sector ferroviario de América del Norte a centrar sus esfuerzos en el desarrollo de nuevos esquemas de trabajo, destinados a disminuir los gastos por consumo de combustible. De esta forma, se están integrando acciones de optimización tecnológica, capacitación del personal y asesorías de expertos, para hacer frente al segundo gasto en importancia que afronta la industria ferroviaria en Estados Unidos y Canadá.

Según un artículo publicado en el medio especializado Progressive Rail Roading, los costes en torno al consumo de combustible para los operadores ferroviarios de América del Norte seguirán en aumento a corto plazo. De esta forma, se han transformado en el segundo gasto en importancia para la industria, solamente superado por las inversiones en mano de obra.

Durante los últimos cinco años, los gastos de empresas como Norfolk Southern Railway se han duplicado, mientras que en el caso de CSX Transportation las erogaciones se han disparado en un 80% desde 2009. Por su parte, Kansas City Southern ha estimado que los costes de combustible han aumentado un 77% durante los últimos dos años.

¿Es posible mantener estos gastos bajo control, para seguir brindando un buen servicio sin sacrificar la rentabilidad del negocio? Para obtener una respuesta afirmativa a este problema, los directivos de las distintas empresas están implementando nuevas tecnologías, la compra de locomotoras más eficientes en términos de consumo de combustible, y el lanzamiento de programas de capacitación y de incentivos hacia los empleados, además de diseñar un enfoque más inteligente para la adquisición de combustible”.

Vamos que están desesperaditos, a pesar de que intentan darle al tema un toque optimista, por la vía titulada “la tecnología nos salvará”, muchas veces reeditada, y cuya futilidad ya hemos estudiado, así como por medio de la apelación al espíritu de empresa de los maquinistas, incentivado económicamente, tan dudoso como el anterior, pues mover un tren de varias toneladas requiere, por principio, de abundante energía, y poco será lo que puedan ahorrar, salvo que se afanen a empujar las locomotoras. Sigamos.

Flota mundial de aviones: 11.000 aeronaves de más de 100 pasajeros, todas ellas diseñadas para consumir diesel de aviación, aquí no hay tu tía.

Y ya que empezamos hablando de barcos, flota mercante mundial: 85.000 naves, tampoco electrificables, así como 1,2 millones de barcos de pesca por los mares del mundo.

Por si a alguno le quedan ganas de ser optimista, le diré que, por poner un ejemplo sencillo, que la construcción de una casa de tres plantas requiere del equivalente a 24.600 litros de gasolina, con lo que ya sabréis de donde procede el increíble descenso en el consumo de carburantes acaecido en el estado español (del estallido de la inexistente burbuja inmobiliaria).

En el planeta existen 55.000 ciudades de tamaño medio, que dependen intensamente de suministros de crudo para el bombeo y suministro de agua, eliminación de desechos cloacales, recolección y tratamiento de basura, mantenimiento de calles y parques, sistemas hospitalarios y de salud, cuerpos policiales y de bomberos, y defensa nacional (por tierra, mar o aire, que lo mismo da).

Ahora ya sabemos por donde empezarán, ya han empezado, las subidas de precio, los cortes de servicio y las restricciones.

La civilización industrial es como ese gigante bíblico del libro de Daniel, que narra el sueño profético de Nabucodonosor, llamado de los cinco imperios, que tenía los pies de barro cocido. Somos el quinto imperio. Los tristes tiempos que vivimos no tienen otro sello que el de la catástrofe, que será tanto más devastadora cuanto más nos empecinemos, como en el artículo ferroviario antes citado, en acabar las citas intentando ser optimistas (wishful thinking), pues en ese caso estaremos contribuyendo a que todo siga igual.

Saludos,

Calícrates

1 comentario:

  1. Al menos para los barcos siempre se puede recurrir a las velas. Incluso hay por ahí empresas que ya están vendiendo adaptaciones para instalar cometas gigantes que permitan impulsar a los actuales grandes mercantes. Sin embargo la idea de fondo es siempre la misma, cambiar para que nada cambie.
    ¿Tenemos una civilización poderosa? Es una forma de llamar a la dependencia casi absoluta de unos recursos que se agotan.
    Un saludo

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