miércoles, 18 de septiembre de 2013

Cambio de tercio



eidico.wordpress.com

No se si os habéis dado cuenta, pero mi fino olfato de economista (que no soy) me indica que algo se está moviendo, por lo que conviene estar atento y posicionarse correctamente a fin de intentar evitar (el éxito no es seguro) perder hasta la camisa. Antes de entrar en harina me gustaría partir de una premisa que debería ser una obviedad, pero viendo como muchos se dejan llevar por la opinión de un gurú económico, una oferta pública de venta de acciones, o cualquier inversión ruinosa publicitada a bombo y platillo, pienso que puede no estar de más recordarlo.

Cuando existe lo que se dice un “chollo”, uno de verdad no de refrito, lo saben muy pocos, y se aprovechan menos. Es la base de la inversión sobre información privilegiada. Hay una prueba del nueve en todo esto. Lo que se ofrece masivamente nunca será un gran negocio. ¿Creéis de verdad que si las acciones de una empresa van a tener una subida brutal, por algún hecho concreto, quien lo sepa va a salir en la televisión en horario de máxima audiencia para decíroslo? Aconsejo a los incautos, que son mayoría, ver repetidas veces la película de Wall Street para saber como pegan sus pelotazos los escualos del parqué. Lo dice Michael Douglas: “yo apuesto sobre seguro”, y “toda batalla es ganada antes de ser librada”. Quien tenga oídos que oiga. Y si os ofrecen acciones de Bankia, porque va a ser un banco enorme, y todos sabemos que de la fusión de multitud de entidades de crédito quebradas sólo puede surgir una muy solvente, pues comprad, comprad, que se acaban… Realmente no hacen falta los asesores financieros. Basta con el sentido común, que por otra parte es el menos común de los sentidos.

Pero a lo que voy. Insisto. ¿No notáis nada raro? No claro, aún no lo ha anunciado George Soros, o Ana Patricia Botín. Si esperáis a éstos hablen llegaréis siempre demasiado tarde. Recordadlo: quién sabe calla, e incluso desinforma. Acordaos de los promotores, constructores y arquitectos (los que se lo llevaban crudo), que anunciaban el año 2006 que no había burbuja inmobiliaria. Observad los siguientes datos:

- bajada ostensible de la prima de riesgo, provocada básicamente por el humo que hecha la manivela de la impresora de Mario Draghi, aunque también porque estaba claro que Alemania no podía financiarse con tipos de interés negativos, pues está tan quebrada como los demás.

- detención parcial del desmesurado ritmo de recortes, lo que no quiere decir que se haya parado del todo la máquina trituradora. Simplemente la menor compulsión de las autoridades monetarias para la contención del déficit permite el relajo, lo que está siendo aprovechado por un gobierno que bajaba por una auténtica montaña rusa en cuanto a índices de aprobación de su gestión. De todas formas sabemos que el crecimiento no volverá, salvo de forma puntual y escuálida, y nuestra impagable deuda genera cada vez más intereses, también impagables, con lo cual los aparatos de tortura no tardarán en ponerse de nuevo en marcha, con un cadencia más lenta, pero segura e imparable.

- y sobre todo, proyecto de reforma del sistema de pensiones. Es la clave de bóveda de porqué se aproxima un cambio de ciclo económico (y no precisamente para que vuelva el crecimiento). Se han retratado, como no podía ser menos, puesto que el recorte directo de un 10 por ciento de las prestaciones por pensión contributiva, que era lo único que a corto plazo podía salvar el sistema, no va a producirse, puesto que era evidente que tal decisión era suicida en términos electorales. En cambio han ideado un curioso sofisma. Las pensiones subirán siempre como mínimo un 0,25%, pero cuando vuelvan los años buenos, y el sistema tenga superávit, podrán subir mucho más, e incluso compensar la subida del coste de la vida. Los que leemos blogs sobre los verdaderos motivos de la crisis inmediatamente adivinamos el engaño. Quien hace propuesta legislativa tan artera sabe que los años buenos no van a volver, que el déficit es estructural y que ha venido para quedarse, porque la actividad económica no va a repuntar, y enseguida empezarán a jubilarse los numerosos y temidos baby boomers.

¿A dónde voy con todo esto? Pues a que han tirado la toalla, y puesto que los recortes y las subidas de impuestos no dan para más (no hay opciones de seguir deflactando) han resuelto confiarlo todo a la creación bajo cuerda de dinero fresco, intentando ocultar la jugada para que el efectivo pierda a corto plazo el menor valor posible, y cuando ya no se pueda jugar más al ratón y al gato, atención, aceptan definitivamente que la única salida es la inflación desbocada. Y no estoy hablando de dentro de cien años, sino como mucho de los próximos cinco ejercicios fiscales, tal vez incluso antes, aunque es arriesgado predecirlo.

He dicho, y puede que me quede corto, que la única forma de continuar pagando pensiones es que éstas bajen un mínimo de un diez por ciento, esto es, casi lo mismo que han bajado los salarios de los funcionarios públicos. Y de hecho es la capacidad adquisitiva que pronto perderán, y voy a demostrarlo. Pensad que los problemas de tesorería de la caja de la Seguridad Social quedan claros cada vez que hay que abonar la paga extraordinaria, como en el caso de las administraciones públicas (especialmente la Generalitat de Catalunya). La razón es muy clara, el sistema tiene ingresos menguantes pero dotados de cierta estabilidad que proporciona la inercia. Sin embargo, como es de cajón, la llegada de un abono extraordinario los descuadra. Por eso, en el caso de las pensiones, tienen que tirar en junio y en diciembre del fondo de reserva (que por cierto, como ya he comentado en otro post, garantizaría las pensiones de los actuales trabajadores activos, que ya está claro que no existirán).

Haceos la siguiente cuenta. La inflación “oficial” actual se sitúa en alrededor del dos por ciento. No se la cree ni Pepito Grillo. El índice de precios al consumo es un cuento que se obtiene de una cesta de productos seleccionados con muy mala índole, y que además luego se “pondera”. Para que os hagáis una idea el alcohol y el tabaco entran dentro de la canasta mentada, y han subido bastante, pero con la “ponderación” apenas se considera que tienen un peso del 2,82% en el gasto familiar, con lo que todo queda suavizado y en agua de borrajas. Es evidente que no nos podemos fiar de las cifras del gobierno. Ni aquí ni en ninguna parte (pensad en Argentina, donde creo que la cosa ya es de traca). La inflación real en el estado español ronda el ocho por ciento. Si la electricidad, implicada como es lógico en todo tipo de actividades domésticas e industriales ha subido un reconocido 71% en un década (otras fuentes no gubernamentales estiman que la subida fue 105%), pues veréis que la cuenta queda bastante clara.

Pues bien, el año que viene empezará a aplicarse la nueva ley y ¡oh sorpresa! el ejercicio no será bueno, habrá déficit. Subida al canto del 0,25% para engañar a los que no saben sumar y hacer demagogia titulada “nunca bajaremos las pensiones”, a lo que habría que añadir, “en cifras nominales”. En términos reales, con la inflación también real, la bajada será del 7,75% (en datos de este año, el que viene será peor). Si a todo lo visto añadimos la pérdida resultante de la falta de revalorización de los años pasados, pues redondeando, el 10% antes indicado. Y esto para salvar los muebles el 2014. Ya veremos lo que se inventan el 2015, que pinta bastos aún más gordos.

En definitiva, pronto veremos dispararse la inflación (la ficticia, y mucho más la verdadera). La solución es desprenderse del dinero líquido, pero claro, hacia inversiones que por sus retornos resulten justificadas. La vivienda, salvo excepciones muy puntuales, ya hemos visto que no lo es, ni lo será. Os hablaría de acciones de empresas energéticas (petróleo) y alimentarias (lo único que la gente no hará será dejar de comer), si sus dirigentes corporativos fueran de fiar que, como ya hemos explicado reiteradamente, no lo son. Así que tampoco. Pensad en semillas aptas para el consumo (lentejas, garbazos, habas, todo crudo), aceites vegetales, vinagres, condimentos duraderos (sal, especias), alimentos en conserva, frutos secos envasados al vacío, accesorios electrónicos, tuberías de PVC, recambios, bombillas, apliques, metales (cables, clavos, tornillos, herramientas). Y sobre todo, oro y plata, suban lo que suban y bajen lo que bajen. Para los atrevidos comprarse un terreno rural y empezar a aficionarse a la agricultura ecológica. Mucha suerte.

Saludos,

Calícrates

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