lunes, 9 de septiembre de 2013

Revolución



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Este documental, titulado “La vida después del colapso de 2014”, me ha impactado, por su claridad, valor didáctico y voluntad de síntesis. Como en alguna otra ocasión, utilizaré este inapreciable documento para estructurar la urdimbre del presente post, intercalando los comentarios pertinentes, que conformarán la trama del tejido.

Se pregunta el video reseñado porqué Usamérica ha intervenido militarmente en Afganistán, Irak, Libia, busca desesperadamente la desestabilización de Siria y planea atacar Irán. Y da una respuesta muy diferente de aquéllas con las que nos bombardean los medios de control corporativo.

¿Hacia donde nos dirigimos? Nada parece tener sentido si nos atenemos a lo que nos enseñaron en la escuela, pero adquiere un significado muy diferente cuando conocemos las verdaderas razones del poder.

Para conocerlas hay que echar un vistazo, como siempre, al pasado reciente. En 1945 Bretton-Woods determinó que el dólar sería la moneda de reserva mundial, por lo que el precio de los productos internacionales se fijó en la expresada divisa. Ello dio una evidente ventaja financiera a los USA, pero el acuerdo se suscribió bajo la condición de que los billetes emitidos por la Reserva Federal serían respaldados por oro, a razón de 35 dólares por onza. Los dirigentes usamericanos “prometieron” no imprimir mucho dinero, pero ya sabemos lo que vale su palabra.

Enseguida negros nubarrones se agolparon sobre el sistema monetario mundial. La Reserva Federal rechazó auditorias o cualquier tipo de supervisión de sus imprentas. Los impresionantes gastos de la guerra de Vietnam hicieron ver a muchos países que los USA estaba imprimiendo mucho más dinero del oro que poseían, lo que hizo que su divisa empezara a devaluarse. La situación llegó al límite en 1971 cuando la díscola Francia solicitó disponer de su oro depositado en instituciones americanas, a lo que Nixon se negó, haciendo el 15 de agosto un discurso televisado en el que, esgrimiendo como excusa que debía defenderse el país de los malvados especuladores, ordeno suspender “temporalmente” la conversión del dólar en oro, “excepto en cantidades y condiciones que procuren la estabilidad del sistema monetario norteamericano”, las que todavía a día de hoy constituyen un auténtico misterio.

Obviamente la situación temporal se convirtió en incumplimiento permanente, lo que constituyó, para el resto del mundo que había confiado su oro a los USA, en un robo total. Pero claro, la cosa no podía quedar así. El papel moneda americano necesitaba alguna otra clase de apoyo en el mundo físico, para no ser considerado simple combustible para la estufa. En 1973 un Nixon desesperado pidió al rey de Arabia Saudí que aceptara sólo dólares en pago del petróleo y que invirtiera las ganancias en bonos del tesoro de los USA. A cambio Nixon ofreció lo único que tenía, “protección militar para los campos de petróleo” (en castellano viejo, para la poltrona de los monarcas saudíes). Idéntica “protección” (término de indudable origen mafioso) se fue extendiendo a los principales productores petroleros del mundo, cuyas corruptas élites vieron expedito el camino para seguir enviando los dividendos del oro negro a sus cuentas corrientes personales en Suiza, todo ello bajo la atenta mirada del gran hermano estadounidense, apoyado en la ventana del saloon, con el dedo índice acariciando suavemente el gatillo.

Para 1975 cada miembro de la OPEP había aceptado vender petróleo sólo en dólares. Amarrando el petróleo al dólar los USA conseguían que cada país que tuviera que importar petróleo (prácticamente todos) necesitara proveerse de la divisa norteamericana, lo que ocasionaba una demanda artificial de papelotes de la Reserva Federal y el mantenimiento ficticio del valor del dólar, aparte de impedir la vuelta hacía Usamérica de la creciente montaña de papel moneda, que podría desencadenar una gran inflación, en justa correspondencia con el insensato ritmo de impresión. Pero además la creación del petrodólar suponía que para conseguir la divisa americana, necesaria como explicamos para adquirir el oro negro, era preciso exportar bienes físicos a los USA, que los obtenía a cambio de una simple vuelta de manivela. Así, a golpe de imprenta, los americanos conseguían todo lo que querían, y se hicieron muy ricos a costa del resto del planeta. Es importante lo que sigue. A partir de tal momento, los billetes de banco, no sólo los dólares, cualquier divisa, no fueron otra cosa que la disponibilidad de petróleo (energía), garantizada por las armas estadounidenses, pues si el resto de las monedas tenían algún valor era porque el sistema aceptaba su convertibilidad en dólares.

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En estas condiciones la carrera armamentista de la guerra fría se convirtió en un juego de ajedrez. Los USA pagaban los gastos militares con tokens, y tenían una provisión ilimitada de fichas, con lo que gracias al petrodólar pudieron aumentar su inversión militar, gastando más que cualquier otra nación del globo, hasta que la factura de gastos de defensa de los norteamericanos llegó a superar a la del resto del planeta. En estas circunstancias, la Unión Soviética nunca tuvo oportunidad de ganar y, de hecho, no fue sino la oportuna excusa que permitió alimentar el mastodóntico aparato industrial ligado al ejército (el denominado complejo militar-industrial).

El colapso del gigante soviético en 1991 (motivado por operaciones de inteligencia que aún están por salir de los cajones top-secret, y que dejarían boquiabierto al conspiranoico más cerril) removió el último contrapeso del poderío militar dopado con petrodólares de los USA, que pasaron a ser la única superpotencia, sin rival alguno, lo que llevó a algunos ilusos a creer que se iniciaba una era de paz y estabilidad. Era lógico, pues desconocían los dos puntos débiles del coloso con pies de barro usamericano: la dependencia del petróleo, y el comercio de dicha materia prima en dólares. El mismo año del derrumbe del bloque comunista los USA atacaron Irak, destruyeron el ejército iraquí y las infraestructuras básicas del país, incluidas las plantas purificadoras de agua y los hospitales, imponiendo sanciones que impidieran que aquéllas se reconstruyeran (a la espera del segundo asalto), que se mantuvieron durante el mandato de Bush padre y Clinton, y que provocaron la muerte de 500.000 niños (maltusianismo puro).

En noviembre de 2000 Irak empezó a vender su petróleo sólo en euros (donde más duele), lo que constituyó un ataque directo al dólar y al dominio financiero de los Estados Unidos, que obviamente no iba a ser tolerado. Ya conocemos el resto de la historia. Un histérico gobierno americano, ayudado por sus medios de comunicación comprados, inició una gran campaña propagandística en favor de la invasión, con el argumento de que Irak tenía armas de destrucción masiva y que planeaba usarlas. Así las cosas en 2003 los USA invadieron Irak, y en cuanto controlaron el país obligaron a realizar las ventas de petróleo de nuevo en dólares. ¡Uf, que alivio! Esto significó una pérdida de entre el 15 y el 20 % de los ingresos por exportaciones de crudo, pero ya sabemos que no era el interés de los iraquíes lo que convenía tener en cuenta.

Pienso, por otra parte, que la destrucción planificada del país, tenía por objeto evitar su crecimiento económico, para que su producción petrolífera no se consumiera internamente y se pudiera destinar a la exportación. ¿A quién interesa alimentar dignamente niños iraquíes cuando hay un montón de americanos que pesan más de cien kilos a los que es ineludible proporcionar su dieta basura habitual? Se trató, ni más ni menos, que de un genocidio premeditado, a fin expoliar las reservas energéticas de Irak, hambreando y asesinando a su población. ¡Y he llegado a conocer a un nativo iraquí residente en Europa que defendía la invasión en nombre de la libertad! ¡La ignorancia se atreve a todo!

Pero aquello no era más que el principio. La jugada se iba a repetir con otros países. En Libia Gadafi intentaba organizar un bloque de naciones africanas para crear una moneda de reserva basada en oro denominada dinar, con la finalidad de reemplazar al dólar en la región. Pues bien, inmediatamente USA y sus perros falderos pagaron mercenarios para desestabilizar el país, interviniendo militarmente para proteger desde el aire las operaciones, consiguiendo derrocar al gobierno, tomar el control del país y asesinar brutalmente a líder libio (desde luego, conviene andar con cuidado con esta gente). Por supuesto de forma inmediata los revolucionarios “rebeldes” procedieron a crear el Banco Central de Libia, a fin de poner al país bajo el control de Wall Street (que había patrocinado la revuelta). Y no estoy diciendo que no hubiera gente descontenta con Gadafi. En cualquier estado al menos la mitad de la población se posiciona en contra del gobierno (bueno en españistán, con lo que cae, el porcentaje puede llegar al 75 %), así que basta con armarlos y puedes iniciar revueltas en cualquier lugar. Sólo es cuestión de dinero, para comprar armas y medios de desinformación.

Vayamos al futuro. Irán ha hecho un gran esfuerzo para desligar sus ventas de petróleo del dólar, llegando a acuerdos con varios países para comercializar su producción de crudo a cambio de oro. Así que inmediatamente anglosajonia y sus adláteres, con ayuda del fuego cruzado de su jauría mediática, ha tratado de construir una red de apoyo a un ataque militar, con el pretexto de que se pretende prevenir la obtención del arma atómica por la República Islámica, y entretanto ha conseguido la imposición de sanciones cuyo propósito declarado es destruir la economía iraní (el mismo patrón que en Irak). Por otra parte Siria, el aliado más próximo de los iraníes, con los que está ligado por un tratado de defensa mutua, ha visto, claro, crecer la insurgencia, constituida entre otros, terminad de sorprenderos, por terroristas de Al Qaeda (por si no terminaba de estar claro que esta organización no es más que la inteligencia occidental con babuchas).

urgente24.com

Aquí debemos hacer un alto en el camino. Todas estas cosas no pasan porque sí. Existe un plan desde hacer muchos lustros para atacar a Siria y a Irán, como lo hubo para hacer lo propio en Afganistán, Irak y Libia. Se trata de encontrar, en cada momento concreto, las adecuadas excusas y la conveniente cobertura diplomática. El motivo de estas invasiones y acciones encubiertas está meridianamente claro cuando vemos el tablero con perspectiva y empezamos a unir las líneas de puntos. Quienes controlan los USA (que no son realmente los propios americanos) saben que si unos cuantos países productores empezaran a vender su petróleo en una divisa distinta del dólar, empezaría una reacción en cadena que llevaría al colapso de la moneda norteamericana. Ello afectaría al poderío militar de la única potencia global, a sus finanzas domésticas y a las de los estados vasallos económicamente más ligados a la divisa americana (es de observar el discreto pero contundente papel de Turquía, Qatar y Arabia Saudí en la barbarie Siria, y eso que hablamos de países musulmanes, lo que demuestra que el dinero no sabe de convicciones religiosas).

Son como un borracho que se apoya en la barra babeando, mientras pide otra copa. En lugar de aceptar el hecho de que el dólar está cerca del final de su vida, han decidido utilizar la fuerza bruta frente a cualquier estado que ose resistirse. China y Rusia han entendido, por fin, las reglas del juego. Irán es uno de los pocos países productores de petróleo independientes de la región del golfo, y si cae ya no habrá manera de escapar del dólar. Así que se han plantado. El ataque a la República Islámica es el punto de no retorno, y puede desencadenar un conflicto sin precedentes.

Podemos preguntarnos, ¿qué clase de psicópata ha planificado todo esto? ¿Quién nos lleva a la catástrofe para proteger su papel moneda sin valor? Desde luego no es Obama. Las decisiones sobre las distintas invasiones ya estaban tomadas, y bastantes ejecutadas, cuando éste apareció en escena, y no hace otra cosa que continuar la labor de los títeres que le precedieron. ¿Quién controla las cuerdas? Pues aquéllos a quienes beneficia el crimen, que no son sino los que se han atribuido el exorbitante derecho de imprimir dólares sin respaldo, obteniendo la riqueza y la capacidad de manipulación que proporciona el dinero, a cambio de nada.

“Este poder, desde 1913, lo tiene la Reserva Federal, entidad privada propiedad de un conglomerado de los banqueros más poderosos del mundo. Para estos personajes, esto no es más que un juego y, como niños malcriados, son capaces de romper el tablero si empiezan a perder. Por eso quieren la tercera guerra mundial, para conservar el poder financiero sobre el planeta entero”.

¿Cuánto tiempo nos queda? Oigo esta pregunta constantemente. Me la he hecho muchas veces. Y, como dice el documental que se comenta, se trata de un planteamiento equivocado, pues es meramente pasivo, la actitud del prisionero que está esperando que lo saquen a una zanja y le peguen un tiro en la cabeza.

¿Cuáles son nuestras posibilidades? Otra pregunta incorrecta. Las probabilidades de éxito no importan cuando entendemos correctamente la íntima naturaleza de aquello a lo que nos estamos enfrentando. Tenemos la responsabilidad moral de hacer cualquier cosa que se encuentre a nuestro alcance para alterar el rumbo que nos han impuesto. El final hipotético ya está fijado, así que hay que actuar sin tener en cuenta la eventual probabilidad de triunfo. Sólo así la victoria se vuelve posible.

“Detraer poder de las enfermizas manos de las élites financieras y llevar a estos cárteles criminales ante la justicia requerirá de una auténtica revolución. Nuestros gobiernos no nos salvarán, pues están infiltrados y son extremadamente corruptos, con lo que recurrir a ellos, o a los medios que ponen a nuestro alcance, constituye un acto de ingenuidad”.

Hay tres etapas en una revolución, y son secuenciales:

- primera etapa, resistencia ideológica. Hay que trabajar activamente para despertar a muchas personas acerca de lo que está pasando y la dirección hacia la que vamos. Como dije en otro post no merece la pena desgañitarse informando sobre el cénit del petróleo, pero sí sobre las estructuras de control que pueden resultar afectadas por su advenimiento, pues no pueden mantenerse sin energía barata.

La trampa financiera es más fácil de explicar que el problema geológico (que se presta mejor a la manipulación, al tratarse de un tema estrictamente técnico, para el que siempre se puede comprar a algún “experto” que diga que el petróleo tiene origen inorgánico). Además, las masas tienen la convicción instintiva de que están siendo engañadas (sin saber exactamente cómo y por quién), y la explicación de la estafa monetaria es susceptible de generar una intensa movilización social, ayudada por la creciente precariedad derivada de la escasez de combustibles líquidos.

“Toda revolución se origina en un cambio de mentalidad de la población, y ningún otro medio de resistencia es posible sin ella. Cuando una idea alcanza su masa crítica empieza a propagarse por sí misma y alcanza a todos los nieves de la sociedad. Necesitamos más personas hablando, haciendo videos, escribiendo artículos, llevando esta información a escenarios nacionales e internacionales, especialmente a la policía y al ejército”.

- Segunda fase, desobediencia civil, también conocida como resistencia pacífica, en la que sin intentar demoler las estructuras económicas de las que depende la subsistencia, haces todo lo que está en tu mano para detener los engranajes del estado. La práctica masiva de este método es suficiente para poner a un régimen de rodillas.

- Tercera fase, el documental mencionado propone la resistencia física directa, aun entendiendo que debe ser evitada y retrasada lo más posible, debiendo usarse exclusivamente cuando las demás opciones se encuentren agotadas.

“Hay quienes presumen que serán contundentes cuando las circunstancias lo requieran, y no se dan cuenta de que si permanecen inactivos durante las dos primeras fases y guardan tus esfuerzos para la resistencia final, probablemente no conseguirán sus objetivos. Una actitud de resistencia activa sólo puede ser efectiva cuando las mentes se han liberado de la propaganda de los medios de comunicación (resistencia ideológica), han perdido el miedo, y actúan en consecuencia (desobediencia civil)”.

Difícil decir más en tan escaso metraje.

Tal vez lo único positivo de los tiempos que vivimos es que, si no alcanzamos a conocer las razones últimas de los acontecimientos, no podemos achacar el problema a la falta de información, sino a nuestra incapacidad para seleccionarla, valorarla y ponerla en práctica. Esta ligera ventaja contribuye a aumentar la responsabilidad inherente a nuestra conducta individual.

Saludos,

Calícrates

1 comentario:

  1. Si, tienes razon, pero no es solo ocidente o Usa , iran tambien necesita energia, petroleo y con su masa de poblacion pronto le costara exportar algo sin dejar de lado a sus ciudadanos mas pobres. Tambien China, India, Pakistan etc.
    Podemos perdernos en muchas primaveras arabes, o muchas "semirevoluciones" de los estados ocidentales y nada cambiara, bueno, si cambiara, pero a un coste muy alto en vidas, mas de 7.000 millones y en crecimiento exponencial no son faciles de alimentar, o gestionar, no se que vendra despues, pero primero sera el CAOS, y el dinero no tendra casi ningun valor, me refiero a lo que se utilize por dinero, oro, plata, trueque, ecosoles o a saber, supongo que lo que cada uno va a valorar es su propia vida y la de su pequeño circulo, y casi no se dara "valor" a la vida de el otro/a.
    Es triste pero creo que no me equivocare mucho, :( . Ojala mas de uno nos equivoquemos.
    Espero que lo que venga despues del CAOS merezca tanto sufrimiento y que los que sobrevivan no olviden lo que tuvieron que aprender a las malas.

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