viernes, 18 de octubre de 2013

Economía de suma cero



bloglemu.blogspot.com

Hace unos días leí una declaraciones, no recuerdo de quién porque he perdido la referencia, que aparentaban ser anodinas, y que sin embargo, para el que sabe leer entre líneas y tiene conocimientos de economía (que se adquieren utilizando la sana intuición y absteniéndose rigurosamente de leer páginas salmón), son sumamente inquietantes. Decían algo así: “ya no podemos crecer basándonos en el endeudamiento público”.

Insisto en que aparentemente tales manifestaciones pueden resultar sensatas y llenas de buen sentido (de hecho lo son). Hemos de ser austeros. No podemos gastar más de lo que ingresamos. Nos pondremos a dieta para controlar los michelines de la deuda, que se reducirá a límites tolerables, y todos viviremos felices. Pero al que sabe de qué va la cosa le dicen algo muy diferente. ¿Por qué ahora no y antes sí? ¿Qué ha cambiado? Los lectores habituales de los blogs peakoilers deberían tener la respuesta.

El sistema de expansión a base de deuda ha tocado fondo porque hemos entrado, a causa de las decrecientes disponibilidades energéticas, en una economía de suma cero, y sólo se puede crecer si se generan, a través de la actividad económica, recursos o divisas que permitan adquirir crudo en los mercados internacionales, condición sine qua non para mantener el crecimiento.

A ver si lo entendemos. Cuando había petróleo para todos, y crecía su producción, pues podías endeudarte, y el mercado te facilitaba el crédito con perspectiva de cobrarse los intereses sobre la riqueza generada en crecimientos futuros (la deuda adelanta PIB aún no existente), regados por la inagotable energía barata de que disfrutábamos. El estado podía “cebar la bomba”, en expresión de Keynes, crear escuelas, hospitales, juzgados, carreteras, lo que inundaba el mercado de liquidez, engrasando eficazmente el sistema, y alimentando el crecimiento económico.

Pero ahora las perspectivas son otras. Los combustibles fósiles aún se producen en abundancia (y también una ingente pacotilla con TRE extraordinariamente bajas), pero la producción se estanca o declina ligeramente, y la energía neta disponible también disminuye, con lo que el aumento exponencial de tarta ya no está asegurado (o mejor dicho, es seguro que no volverá más), por lo que el país que se extralimite en sus gastos corrientes o de inversión lo pagará caro, y corre el riesgo de que se le cierren los mercados de crédito. Eso sin contar con los intereses por deudas ya contraídos, que pesan como una losa sobre las cuentas públicas.

Aquí en Españistán momentáneamente la caída en picado ha bajado algo el ritmo, en parte porque este verano hemos depredado (cual tiburones hambrientos) el turismo que se dirigía a los países del norte de África y Oriente Medio, “bendecidos” por sus correspondientes primaveras árabes, que se encuentran, por tanto, con menos energía a su disposición y al borde del colapso (y así lo que a corto plazo es una ventaja competitiva irá generando una bomba de tiempo que más pronto que tarde nos explotará en la cara). Aunque Juan Carlos Barba opina que ni siquiera las exportaciones, o las exportaciones invisibles que suponen los ingresos por gasto turístico son los verdaderos motivos de la deceleración de la tortura económica, sino la liquidez proveniente del rescate bancario. Y es muy posible que sea así a tenor de los gráficos.

En cualquier caso, a pesar de la favorable coyuntura los recortes no paran, aunque han bajado un tanto el ritmo. Y nuestra bien pagada clase (o mejor estirpe) dirigente local sigue sin explicar lo que realmente pasa, instalados en sobrevivir en el día a día, rezando a mentón caído por que se mantenga la desconexión absoluta de las masas en relación a las verdaderas causas del desaguisado, por la sencilla razón de que saben que lo peor está por venir y sólo quienes manejan las riendas deben estar al tanto y poder precaverse de las consecuencias. La jugada no puede salir más redonda. ¿Qué importa que unos cuantos locos hablen en blogs que nadie lee? ¿Alguien conoce a Richard Heinberg, a John Michael Greer o a Pedro Prieto?

Claro, algo de información tiene que fugarse por las rendijas, pero lo tenemos controlado. Diremos que se trata de izquierdistas antisistema, elementos peligrosos que tienen envidia de la excelente salud de nuestra “democracia” corporativa. Y mientras nos seguiremos poniendo salarios de vértigo desde los consejos de administración que controlamos, comprando oro y tierras, por lo que pueda venir, y desprendiéndonos de acciones de sociedades industriales, comerciales y financieras que sabemos que pronto no valdrán nada, endosándoselas a ingenuos que creen que la recuperación está a la vuelta de la esquina.

Hay quien dice que esto del fin del mundo es muy aburrido porque va muy lento. Pero recordemos que el proceso de caída no tiene nada que ver con el de ascenso, y repentinamente sobrevendrán bruscas rupturas de nivel, que no se podrán ocultar. Y de nada servirá estar vigilantes, porque no habrá señal ni aviso previo. Estáis avisados.

Saludos,

Calícrates

No hay comentarios:

Publicar un comentario