viernes, 29 de noviembre de 2013

Declaración institucional


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Todas las televisiones públicas estatales se disponen a transmitir un mensaje institucional del Presidente del Consejo Europeo Herman Van Rompuy. Hace su aparición en pantalla, sobre un fondo azul tachonado de estrellas.

Ciudadanos de Europa, tengo algo importante que comunicaros. El petróleo extraído de pozos convencionales llegó a su cenit de producción en el año 2006. Desde entonces declina con un ritmo del 3% anual, que últimamente da signos de agudizarse hasta un 5%. Esto quiere decir que hemos agotado el petróleo de más fácil extracción, por lo que queda el más complicado de obtener, situado en lugares poco accesibles o políticamente complicados. Para mantener la producción nominal de petróleo y derivados al alza hemos recurrido a ciertos sucedáneos, como la explotación de petróleo de esquisto, de pizarra, arenas bituminosas, o biocarburantes, que nos dejan un rédito energético mucho menor.

Podríamos pensar que se trata de una noticia banal, que no puede afectar grandemente a nuestras vidas. Pero no es así en absoluto. La moderna civilización urbana no puede sobrevivir sin los insumos energéticos provenientes del oro negro. Además, la misma producción y distribución alimentaria se encuentra amenazada. Y que decir del sistema financiero, que requiere para su supervivencia de crecimientos exponenciales del PIB, que lógicamente no podrán tener continuidad en el futuro a causa de la escasez energética. Las llamadas “energías renovables” se encuentran en pañales y, aunque no lo estuvieran, realmente no son sino extensiones de la potencia energética de los combustibles fósiles.

Aún tenemos bastante carbón, pero es muy contaminante, y acelerará el calentamiento global (que como vemos es el menor de nuestros problemas), la afectación geológica derivada de la minería intensiva y la lluvia ácida. También tenemos gas, pero no sirve para nuestras necesidades de transporte, y su distribución presenta graves problemas. Aparte de que tampoco está muy lejos de su pico de producción.

En fin, me veo en la penosa obligación de transmitiros que, en realidad, la crisis del año 2008 fue causada por los problemas de oferta de petróleo y el crecimiento desbocado de la demanda, que llevaron el precio del crudo a un nivel absolutamente inasumible para el sistema productivo, lo que se tradujo en una recesión en toda regla, que causó un aumento exponencial del desempleo, redujo la renta disponible de los ciudadanos y los ingresos fiscales, y puso al sistema financiero al borde del colapso, por lo que tuvimos que rescatar a los bancos con dinero público obtenido de nuevas emisiones de deuda, cerrándose así un círculo imposible que nos puso al borde del abismo. Y es que en realidad, el dinero que manejáis no son sino unidades de disposición energética, que no nos serán tan accesibles en los difíciles tiempos que nos esperan, o sí, pero a costa de perder prácticamente todo su valor, lo que no podemos permitir para que no descienda el poder adquisitivo de nuestros millonarios.

Claro, la crisis económica nos sirvió para enmascarar el serio problema energético, al detener bruscamente el incremento desmesurado de la demanda. Pero el empuje de las necesidades de los países emergentes, la lógica del sistema, así como los problemas de producción y el propio consumo de los países exportadores constituyen una amenaza cada vez más seria para la estabilidad del mercado mundial del crudo.

Esta es la razón por la que me dirijo a todos vosotros. Comprenderéis que nada volverá a ser igual. La situación de desaceleración o franco decaimiento económico ha venido para quedarse, y en estas condiciones tendremos que acostumbrarnos a vivir con elevadas tasas de paro, el estrangulamiento del crédito, los recortes de servicios básicos, la depreciación de salarios y prestaciones públicas, y el desmantelamiento gradual pero sostenido del denominado “estado del bienestar”.

La situación es especialmente preocupante aquí en Europa, ya que apenas producimos petróleo y lo consumimos en abundancia, por lo que dependemos de importaciones que cada vez serán más caras y escasas. Necesito del esfuerzo y la comprensión de todos vosotros. Nos encontramos ante una crisis de civilización. Si mantenemos la calma mejoraremos nuestras posibilidades de supervivencia.

Evidentemente tendremos que acostumbrarnos a importantes cambios. Empresas dedicadas a la producción y distribución de bienes básicos tendrán que ser nacionalizadas. También habrá de recurrirse al racionamiento. Se establecerá un sistema de cuotas de consumo energético para cada estado de la Unión, de obligado cumplimiento bajo amenaza de que el BCE no le mantenga el crédito y deje de comprar sus bonos de deuda. Y por supuesto habrá importantes cambios políticos. No se puede votar “por el crecimiento, el consumo exponencial, y el aumento del nivel de vida de los ciudadanos” porque tales posicionamientos serán una quimera. Así que si queréis seguir introduciendo papelitos en urnas tendrá que ser para temas menos escabrosos, como hacer un homenaje a la abuela que cumple cien años y sobrevive con una pensión de trescientos euros, poner una placa conmemorativa a un Alcalde menos corrupto de lo normal, o constituir asociaciones para la popularización de bailes regionales (siempre que no requieran de desplazamientos masivos de danzantes, porque la gasolina estará racionada).

Ciudadanos de Europa. Veo un futuro esperanzador, pero esencialmente distinto del presente. Necesito la ayuda de todos. Vuestro sacrificio no será en vano. Un saludo desde el pesebre de Bruselas (porque lo que no os digo es que los funcionarios de la Unión conservaremos íntegros sueldos y dietas, que tenemos mucho estrés).

¿Os imagináis una alocución de estas características? ¿Cuál sería nuestra reacción? ¿Iríamos corriendo a apagar las luces del salón, para contribuir al ahorro energético? ¿Escribiríamos un e-mail a nuestro jefe aceptando una reducción el sueldo del 25%, para poner nuestro granito de arena en la contención del consumo, que según a lo que os dediquéis puede enviaros pronto a la cola del paro? ¿Regalaríamos nuestro Mercedes clase C al primer pobre que encontráramos por al calle? O más bien venderíamos de inmediato las acciones que tuviéramos, sacaríamos el dinero del banco, compraríamos oro y alimentos y convertiríamos nuestra casa en un bunker, desempolvando el trabuco del abuelo, por lo que pudiera venir. Creo que más bien lo segundo que lo primero. ¿Entenderéis ahora porque el anterior discurso, fruto por supuesto de la imaginación de quien escribe, nunca va a producirse? Ni aquí ni en Washinton, donde están poco mejor que nosotros. Y de esta forma nuevamente se me produce una sensación ambivalente. Es duro reconocer que quienes nos engañan están cargados de razón. Incluso la estrategia parece que les funciona bien. La gente ya se ha acostumbrado a los recortes. Los que conservan su trabajo, tras sucesivas rebajas de sueldo, se sienten fuertes y privilegiados, y opinan que si hay parados es porque son todos unos vagos y quieren vivir del cuento. Y los que llevan más de dos años sin empleo, pues piensan que debe ser culpa suya, y que ya pasará esto, mientras van sobreviviendo como pueden (dicen que el consumo de pan no ha bajado con la crisis, claro, como que hay quien prácticamente no puede permitirse otra cosa). Sí, tal vez sea bueno que no nos cuenten la verdad, y quizás sea una grave estupidez divulgar el mensaje. Al fin y al cabo, si tu sabes y otros no, pues tienes más oportunidades que los demás. Por eso las escasas visitas de este blog me llenan de esperanza. Y a veces pienso que lo que debería hacer es cerrarlo.

Pero la pregunta del millón es la que sigue: ¿cuánto tiempo podrán seguir ocultando la verdad? El reciente informe de la AIE y los gráficos que oculta entre sus más de setecientas páginas no pueden ser más espeluznantes. Tal vez tengan razón los que opinan que al final sólo una guerra pueda servir para mantener a las masas en estado de desconexión con la realidad. ¿No sería normal el racionamiento, el descenso del nivel de vida y la militarización de la población en un contexto de conflicto internacional?

En fin, esta es una de tantas veces que espero equivocarme.

Un saludo,

Calícrates

3 comentarios:

  1. Gran discurso. Lo oiremos de algún político?. Un saludo

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  2. Desde luego, lo que no debes pensar es cerrar tu blog, porque quizá una visita, un día, de alguien con sufciente carga de influencia, pueda hacer llegar a su círculo algún detalle que haga a otros preguntarse... ¿esto es lo que pasa? Y así la cadena sigue (es mi caso). Y nos ayudas a situarnos y sobre todo a comprender...

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  3. Nunca debemos olvidar la paradoja del efecto mariposa. A veces puede bastar un solo ser humano para balancear la respuesta del sistema hacia zonas de supervivencia por muy improbables que puedan parecer. Eso puede ser especialmente posible cuando inmersos en la tremenda confusión que ya nos envuelve, una voz serena y sensata pueda marcar una dirección que no nos lleve hacia el abismo.
    Un saludo

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