sábado, 14 de diciembre de 2013

Teoría de la escalera



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Muchas cosas aparentemente sin importancia son portadoras de un simbolismo que nos puede llevar a meditar sobre temas de gran profundidad intelectual, como quienes somos, de donde venimos, y sobre todo a donde vamos, y ello tanto en lo personal como en lo social y sobre todo en lo económico. Yo propongo, por poner un ejemplo entre otros, una escalera.

Desde diversos cenáculos, portadas y medios audiovisuales tanto nacionales como extranjeros, se viene alentando la hipótesis de que, en el Estado español, la crisis es un tema del pasado, que los recortes han mejorado exponencialmente nuestra productividad, que llueve el dinero y, vamos, que ahora los problemas los tienen otros. Todos estos publirreportajes, muy variopintos, son por igual soporíferos, y sólo tienen una cosa en común. De todos ellos, tirando de los hilos adecuados, se puede seguir el rastro que lleva indefectiblemente a las proximidades de Presidencia del Gobierno y de varios Ministerios, por supuesto con cargo a presupuestos, supongo que en el capítulo de promoción de la marca España.

El pistoletazo de salida lo dio aquél surrealista crecimiento del pasado trimestre, un 0,1% que hubiera sido para reír a carcajadas, si no hubiera resultado también bastante patético. Está claro que, se mire como se mire, a los números se les hace decir lo que se quiere. Ya decía Churchill que “hay mentiras, grandes mentiras y estadísticas”. Pensemos que si me siento con un amigo en una cafetería, él se toma un pollo, y yo me quedo en ayunas, pues nos hemos comido medio pollo cada uno. Y de aquí para adelante y hacia arriba.

Era evidente que para este deshilachado gobierno había llegado el momento de sacar un conejo de la chistera. No se puede estar casi dos años con la barrila de los sacrificios y no presentar algún resultado aceptable, máxime cuando pronto comenzarán importantes partidas electorales.

Lo curioso, por tanto, no es la burda maniobra, esperable, sino como se le está dando cierto crédito, y no sólo en los comederos habituales, ya dijimos, bien regados de vino, rosas, oropeles y euros, sino también en diversos mentideros no tocados por el vellocino de oro, incluso en la denominada opinión pública. A la vista de que la realidad laboral, las cifras del desempleo, que también intentan amañar con diversa suerte, y los datos de actividad comercial e industrial son los que son, ¿cómo es posible que se crea semejante patraña? Pues muy sencillo, por la teoría de la escalera, más bien diríamos del peldaño. Examinemos este profundo símbolo.

Por definición un peldaño se compone de una parte vertical y otra horizontal. Puede parecer una obviedad, pero pronto veremos la trascendencia de la cuestión. Si sólo fuera vertical, pues no sería una escalera, sería un despeñadero. Y aunque a la vista de los gráficos de la famosa Garganta de Olduvai, es posible que tal accidente geográfico no resulte desdeñable para un futuro lejano, ahora nuestras decrecientes disponibilidades energéticas no son ciertamente agudas, y nos encontramos, tan solo, ante una vulgar escalera. El año 2010 empezó la caída libre que ha durado casi cuatro años, liquidó un gobierno y puso a otro contra las cuerdas. Ahora tocamos la parte lisa del peldaño. Entonces la mente humana, que es falible, nos proporciona una falsa percepción psicológica. En efecto, después de una larga temporada de descenso a los infiernos, el cese temporal de la pendiente (parte lisa) da una falsa sensación de recuperación, y es por ello que son legión los que ha mordido el anzuelo.

La cosa no tendría gran importancia si no fuera porque hincarle el diente a la carnada puede acabar con los huesos de más de un pececillo incauto aleteando sobre la cubierta, antes de ser troceado en finas rodajas, envasado y congelado. Noticia del día en El Confidencial: “todos apuestan por la bolsa para 2014”, no acaba aquí la cosa “la renta variable permanece como el activo más prometedor para 2014”. Claro que sí. “Comprad, comprad malditos”. Mientras tanto otros irán endosándoos sus saldos. Al fin y al cabo todos sabemos que esa tontería del peak oil resultó una serpiente de verano, y se ha desvanecido como el humo. ¿No cerró ya The Oil Drum? Sólo quedan algunos blogueros locos. Adelante. Vuestras penurias han terminado. Que nadie se acuerde de las preferentes, o de Bankia, venga, una vez más, todos al matadero. Arr…

Hay que decir que los que manejan los hilos de esta tragicomedia, que evidentemente no son quienes escriben al dictado artículos como el meritado, resultan infatigables, por no decir, rompiendo la exquisita educación que este blog ha mostrado hasta ahora, que son bastante “puñeteros”. Vuelvo a repetir. Cuando haya que comprar en bolsa, y lo que haya de adquirirse en concreto, si no os lo dicen en una esquina, al oído y con las dos manos haciendo bocina, mejor quedaos en casa con la calefacción bien alta acariciando al gato y con los pies fuertemente enfundados en las pantuflas. Menos leer prensa económica y más ver la película Wall Street. Seguro que Daniel Lacalle la ha visto varias veces.

Claro, no todo iban a ser malas noticias. Eurovegas no existirá nunca. Manos a la cabeza. Los puestos de trabajo, las posibilidades económicas,… ¿Para quién? Para cuatro oportunistas del ladrillo que nos han llevado a donde estamos, algunas prostitutas y bastantes traficantes de drogas. Una vez más, nada es lo que parece. El negocio de Las Vegas Sands no es el juego, sino el blanqueo legalizado de capitales. Ellos se hubieran llevado la parte del león, y nos habrían dejado algunas migajas en los importantes sectores productivos que he mencionado anteriormente. Y encima querían, y según parece casi lo consiguen, que quienes nos desgobiernan se bajaran los pantalones, por vía legislativa, hasta las rodillas. Diré más, corre el rumor de que no ha sido aquí donde se ha parado la operación, sino desde Bruselas, porque “nuestros” gestores públicos estaban dispuestos incluso a continuar el despelote con los calzoncillos (o bragas). En fin, lo dicho, cuando se cae por la cuesta de la indignidad, es muy difícil parar. Pero hay derroteros que es mejor no transitar, porque aunque traigan beneficios a corto plazo, insisto a unos más que a otros, a la larga las consecuencias son nefastas y las pagamos todos. Que se vayan con sus ruletas y su música a otra parte, a ver donde les pasan por todos los aros a la altura que los han puesto, que seguro que hay quien está más apurado que nosotros.

Pero sigamos con nuestra escalera, para que entendáis la inanidad de las inversiones que nos proponen las sirenas con sus cánticos. ¿Qué hay después de la parte plana del escalón? Vamos algún valiente. Sí, efectivamente. Otra caída sin fin. Y aunque lo importante, desde luego, es conocer las fechas, es esencial comprender que dicha pendiente llegará indefectiblemente, es sí o sí, pues la propia naturaleza de la escalera por la que transitamos impone tan eventualidad. ¿Cuándo? Si lo supiera a ciencia cierta tened por seguro que no lo diría, por la razones antes indicadas al hablar de la bolsa. Hay que elucubrar. El año 2015, aun con la crisis, que evidentemente y a nivel global seguirá campeando a sus anchas, el desnivel entre la oferta y la demanda petrolífera empezará a ser indisimulable. Aquí en Españistan dicho año se presenta, además, muy complicado, pues la mayoría absoluta obtenida por el partido gobernante a base de prometer lo que sabían que no podrían cumplir, alcanza su fecha de caducidad, y ya no volverá ni por el forro, ni para los que perpetraron el engaño (a quien se dejó) ni para nadie más. Sin embargo, yo creo que el año clave es el 2017. Por varios motivos. Uno de ellos el comienzo de un nuevo período presidencial norteamericano, con un Presidente, presumiblemente republicano, que reiniciará una nueva fase de furor bélico, con la excusa del terrorismo, que ya sabemos lo que tiene debajo: “América se está quedando sin energía”. Quien lo diría.

Hay otro dato más, publicado recientemente, con sordina. A partir del año anterior, el 2016, los depositantes sufrirán pérdidas en las quiebras bancarias, después de los bonistas senior, adelantándose dos años la fecha en que tal normativa debía ponerse en marcha. Me parece un indicio de que hay cierta prisa, muy inquietante. Las penurias energéticas que nos aguardan exigen destruir capital, a fin de evitar a toda costa la inflación masiva, bicha de los cárteles bancarios, que ven disminuir por su causa el valor de sus “activos”, esto es, de los “capitales” que se han inventado y que constituyen la deuda que pesa sobre nuestros hombros. ¿El pistoletazo de salida del saqueo de los depósitos? Nunca se sabe. Pero no desfallezcáis. Después de una nueva caída al abismo, nos encontraremos con un nuevo escalón. Y el gobierno de entonces (que será de gran coalición por “sentido de estado”, esto es, que da igual lo que votéis) clamará que la crisis ha terminado, y que es tiempo invertir en renta variable. Y nos parecerá que así es, porque la situación se habrá estabilizado. Hasta el siguiente escalón. Un secreto. Esta no es una escalera convencional, pues la parte vertical será cada vez más larga, y la horizontal más corta. ¿O será una vez más una ilusión psicológica? La solución en menos de un lustro. Agarraos al sillón, empieza la película.

Saludos,

Calícrates

2 comentarios:

  1. Excelente artículo. La verdad es que escribes muy bien, con ligereza y aguda ironía pero realizando análisis muy serios. Es todo un placer leerte.
    El post que trataba sobre la guerra civil, fue un puñetazo que recibí (otro más) de manera brutal. Así que mi abuelo murió por nada... y el caso es que es muy posible que fuera así, y desde entonces no paro de llorar, y no solo metafóricamente.
    En el post titulado "Indignidad" hacías referencia a un grave problema que tuvisteis con unos familiares. Espero de corazón que hayan quedado satisfactoriamente resueltos. Por supuesto, también, los problemas laborales a los que hacías alusión, en ese mismo artículo.
    Muchas gracias por tu esfuerzo, que me ayuda a comprender mejor la realidad.
    Un saludo cordial.

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  2. Hola Luis. Gracias por tus palabras. Tu abuelo murió por sus ideales, fueran los que fueren, y eso no es para llorar, sino para sentirse orgulloso. Pero no era este el objeto del post a que te refieres, sino los manejos de los de siempre, que consideran esta península del sudoeste europeo como una finca de su propiedad. Tal vez el tema merezca otro post.

    El problema del que trato en el post Indignidad se solventó, sorpresivamente, mucho mejor de lo que esperaba. Pero el tema laboral va para más largo, al capricho de los peldaños de la escalera simbólica que transitamos.

    Un saludo.

    Un cordial saludo.

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