miércoles, 28 de agosto de 2013

Irak



tanahlain.com

La jugada, en su día, estuvo clara. Metiendo a Españistán en la guerra de Irak de 2003 se nos aseguraba el negocio, y sobre todo el suministro privilegiado del excelente crudo iraquí, especialmente de cara a los azarosos tiempos que venían, me refiero al inminente pico de producción de petróleo convencional, que los usamericanos hace tiempo preveían, y así se lo explicaron, por fin, a quien acabaré por nombrar.

Lo que pasa es que J. M. Aznar no nos informó bien del tema. No podía, porque por un lado el peak oil no existe, ni existirá nunca, y por otro, porque ni aun contándolo nos hubiera caído bien, pues todavía tenemos dignidad y no nos hace gracia que envíen a un país por el sumidero para que nosotros podamos seguir conduciendo Maseratis. Así que el PP perdió las elecciones de marzo de 2004. Bueno, antes se produjo el atentado del 11-M. Se ha especulado mucho sobre el mismo, especialmente respecto a su autoría. Y la cosa, sin necesidad de ponerse a analizar si fue Titadine o Goma 2, para los que ven lo que hay que ver y se olvidan de la fanfarria de fondo, está muy clara.

Para empezar, es evidente, por la escenografía, modus operandi y medios empleados, que quienes decidieron colocar las mochilas explosivas fueron los mismos que prepararon el 11-S (y el 7-J), y si alguien todavía cree en el diseño de la operación por unos moros con chilabas desde una cueva de Afganistán que haga, por favor, dos cosas: que vuelva a leer mis post sobre el tema, y que se lo haga mirar.

Hay otra cosa también clara, y que se lleva ocultando reiteradamente. El PP tenía perdidas las elecciones desde mucho antes del 11-M. Lo sé por mis propios razonamientos ante los comicios, los de la gente que me rodeaba, el sentido común ante el rechazo a la guerra en Irak por parte del ¡noventa! por ciento de la ciudadanía, y el hecho, convenientemente ocultado también, de que encuestas del propio partido conservador le daban perdedor la última semana de campaña, lo que explica el nerviosismo de sus dirigentes, sus jaculatorias a sus amigos angloyanquis (¡eh¡ que nos hemos metido en el berenjenal por vosotros, y vamos a perder), así como la reacción desmesurada de Acebes, acercando el ascua a su sardina al poco del atentado, de una forma insultante para la sana crítica por la falta de datos en el momento en que se hizo (que vuelve a indicar desesperación), como quien se agarra al último clavo ardiendo que le queda.

Contrariando las tesis conspiracionistas (esta vez sí) en su día en boga, parece evidente que quienes ordenaron la barbaridad del 11-M querían que ganara el PP. Pensaban revertir la tendencia de voto que desde hace tiempo venía manifestándose en forma de nubes negras sobre las siglas de la gaviota. La retirada de Aznar, la poca pegada de Rajoy (que pude confirmar en esos tiempos incluso dentro de sus propias filas), e insisto, la indignación con la guerra no podían tener otro resultado.

Pero es que la continuación del estado español en la contienda daba coartada para vender los hechos como lo que no eran, para ocultar que se trataba de un saldo de cuentas entre anglosajonolandia (preocupada por la venta de crudo en euros) y Sadam Hussein, para que pareciera que la “comunidad internacional” iba a derrocar a un nuevo dictador, y todo olía nuevamente a petróleo, incluso diría que más que nunca. No, el PP no podía perder, pero perdió, entre otras cosas porque Rubalcaba se dio mucha prisa en explicar lo evidente, que podía haber otras versiones de lo ocurrido diferentes de la que manejaba el gobierno, para que todos votaran lo que ya habían pensado votar, sin dejarse arrastrar por las emociones que querían provocarles los “creadores de hechos”. Bastaba con eso. A pesar de mi escepticismo respecto de la democracia representativa, debo admitir que los españolitos, al menos aquella vez, no nos dejamos tomar el pelo, y la retirada posterior de las tropas de Irak demuestra que le dimos al imperio en todo el colodrillo.

Con todo lo dicho no quiero en modo alguno acusar al PP de connivencia con los atentados (estas atrocidades de la alta contrainteligencia planetaria les vienen muy grandes), sino sólo enmarcar los hechos desde la perspectiva serena producto del tiempo transcurrido. No tuvieron nada que ver, pero intentaron aprovecharse de la coyuntura (acusando a otros de hacer lo propio), y es que los autores intelectuales, claro, no pueden estar “ni en desiertos remotos ni en lejanas montañas” (¿Qué sabe José Maria “Ansar”, que no nos explica?).

Produce pesadumbre observar lo poco que importan cientos de vidas a esa mafia transcontinental que gobierna el mundo (al fin y al cabo ya habían matado a miles de iraquíes para poder seguir llenando los depósitos, así que supongo que pensaron ¡qué más da!).

Llegarán días de desafueros mucho más lacerantes. Lo último, el muy oportuno ataque con armas químicas en Siria, para poder intervenir en el país, a la vista de que los “guerrilleros de la libertad” no rematan la faena, ya no es que no se lo crea ni el gato de la escalera, es que produce regüeldos de la de veces que han recurrido al mismo truco. Parece que ya les da igual incluso que se les vea el plumero. Y aun veremos cosas peores. Queda Irán.

Occidente se resiste a perecer, y los peregrinos argumentos de los matones de siempre suenan más huecos que nunca. Hasta pienso que llegará el momento en que simplemente dirán: “queréis seguir comiendo, pues esto es lo que hay, es por vosotros urbanitas del primer mundo, nos estamos sacrificando para mantener vuestro insostenible nivel de vida, dadnos las gracias”.

En estas condiciones sólo queda preguntar dónde está el botón para bajarse del autobús, si es que existe. No cuenten conmigo para seguir cometiendo iniquidades. Me indicarán que no es posible, que sólo cabe tirarse por la ventanilla en marcha, y alguien engominado saltará de detrás de una columna y me dirá de modo condescendiente: “no ves las cosas claras, necesitas descanso”. Entonces miraré la pantalla hipnótica de un televisor cercano y por fin veré la luz. Amaré al Gran Hermano, que nos proporciona el pringoso líquido negro que da sentido a nuestras artificiales y controladas vidas.

Saludos,

Calícrates

P.S., mañana de hoy, 28-8-13, al calor de los tambores de guerra, el Brent en máximos de seis meses, a 117 dólares.

sábado, 24 de agosto de 2013

Reforma constitucional


bookcamping.cc

Entramos en lo que constituye la rama del  conocimiento para la que estudié y en la que toda mi vida he trabajado. Me refiero al mundo del derecho. Muchas veces me he arrepentido de estudiar dicha materia, pero es tarde para lamentarse, y ya que sé algo del tema voy a intentar un curioso post futurista en relación a lo que denominaríamos derecho político o constitucional.

¿Qué constitución necesita una sociedad en declive, a consecuencia del cenit de producción petrolífera? Me refiero a la carta de derechos ciudadanos y sus principios rectores de política económica y social, no entraré en cuestiones más complejas, y conflictivas, como la forma y estructura del estado. La respuesta es una constitución que aparente dotar a los ciudadanos de un amplio elenco de derechos, y en realidad no tengan ninguno, puesto que la notoria escasez no permitirá demasiado margen de maniobra.

Se trataría de un estado de economía planificada, con provisión centralizada de los productos básicos, donde principios como la libertad de empresa, de establecimiento comercial, así como de distribución de productos y servicios por el territorio nacional sería una quimera. Esto debería trasladarse bien claro al texto constitucional, y no podría existir ningún tipo de amañe sobre el particular. Claro que se haría alusión a lo puntual de la situación, que tendría carácter provisorio, hasta que se encontrara una fuente de energía milagrosa en la que trabajan afanosamente los mismos físicos y matemáticos que nos han llevado al desastre medioambiental y civilizatorio (y que por supuesto no llegará nunca).

Por otra parte, aún manteniendo formalmente una estructura democrática, es evidente que deberán moderarse los vaivenes de opinión de las masas (que serán crecientes por la desesperación generalizada), y su influencia sobre la composición de las cámaras legislativas. Para tales menesteres la ley d’Hondt, que como sabemos altera la representatividad a favor de las fuerzas mayoritarias en cada circunscripción electoral, dotándoles de más escaños de los que proporcionalmente les corresponderían, no será de utilidad. Ello puesto que cada vez serán más mayoritarios los indignados, y no vamos a primar la rebelión. Se tenderá a establecer a un sistema mucho más proporcional, incluso totalmente proporcional, o inversamente proporcional, reforzándose la representación a las minorías, para generar una compartimentación extrema en el Congreso, que permita el mangoneo y la imposición de gobiernos técnicos.

Una segunda estrategia, con idéntico objetivo, será reforzar el poder del Senado, que lejos de desaparecer, como se proponía últimamente al socaire de los crecientes recortes, tendrá la última palabra cuando las mayorías obtenidas en el Congreso no sean significativas (ósea, a tenor de lo visto, siempre). Hay que tener en cuenta que la cámara alta, por su forma de elección (simplificando mucho cuatro senadores por provincia, independientemente de su población) es siempre bastante más conservadora que la baja (en lo que constituye un auténtico desafuero, pues la provincia de Teruel, por poner un ejemplo, que aunque, sin lugar a dudas, existe, tiene una población muy poco significativa en relación al total del estado, ostenta la misma representación que la de Barcelona, por mucho que luego se corrija mínimamente la situación con los senadores de designación autonómica).

Lo que deseo mostraros es que la supuesta “voluntad de las masas” expresada en la introducción de papelitos en urnas de cristal es esencialmente manipulable, en función de determinados intereses políticos o económicos. Y que la manipulación se opera a nivel legislativo, bien constitucionalmente, a ser posible, o mediante las leyes orgánicas de desarrollo de la carta magna (lo que permite mayor “mamoneo”). Ya lo decía el Conde de Romanones: “ustedes hagan la ley, que yo haré el reglamento”, esto es, lo que me dé la gana al interpretar la ley en su imprescindible extensión reglamentaria.

Otra solución consistirá en someter cualquier legislación a las directrices de la Unión Europea, organización tecnócrata y escasamente democrática, que nos impondrá lo que las circunstancias aconsejen, a tenor de nuestras declinantes disponibilidades de combustibles.

También sería aconsejable la creación de órganos que yo denomino “aparcaderos de momias”, lo que actualmente es el Consejo de Estado, dotándoles igualmente de amplios poderes en la iniciativa, modificación e incluso el refrendo legislativo. Se trataría de instituciones nulamente democráticas, integradas por “eminencias” nombradas por los partidos mayoritarios a través de un sistema de amplios consensos (esto es, enteramente corrupto), lo que garantizaría el control del estado por una gerontocracia teledirigida por los poderes fácticos y corporativos, cuando no directamente por GoldmanSachs.

Se trata, en definitiva, de generar una ilusión de libertad, que no existirá en absoluto, pues las condiciones generales no lo permitirán, si es que lo han permitido alguna vez, aun en las épocas de abundancia de energía barata No sé si se me nota mucho pero no creo demasiado en la democracia, y no por falta de ganas, sino porque, después de estudiar el tema en profundidad creo que los regímenes auténticamente democráticos son totalmente imposibles, pues degeneran en la anarquía asamblearia y un nuevo autoritarismo. Pensad en vuestra comunidad de vecinos, probablemente el lugar donde los principios democráticos son llevados al límite, y veréis que siempre mangonean unos pocos vecinos, o aun peor, el administrador, por pura desidia de los propietarios. Todos somos de nuestro padre y nuestra madre, esencialmente distintos, y con voluntades difícilmente conciliables.

Se dirá que una nueva constitución requerirá de su aprobación en referéndum, y que el esperpento que propongo, en mi calidad de experto constitucionalista post peak oil, no se aprobaría nunca. No os creáis. Ya se aprobó el desatino del 78, que llevaba de matute la institución monárquica, con el pretexto de darnos libertades políticas y superar el “fuero de los españoles”. Creando la conveniente situación de emergencia (doctrina del shock), que no será muy difícil de obtener en decrecimiento económico forzoso por causas “desconocidas” para la gran mayoría de desinformados sobre el pico petrolero, pueden obtenerse las preceptivas mayorías en relación a prácticamente cualquier aberración concebible (pensad en Patriot Act norteamericano, consecuencia directa del 11-S).

Nos quedaría estudiar los la carta de derechos fundamentales y libertades públicas que recogería este maravilloso texto constitucional decrecentista. Pero el tema es bastante complejo, y prefiero dejarlo para otro post, que se basará en el libro de George Orwell1984” (así que os podéis imaginar por donde irá). Insisto, lo que diga un texto constitucional puede no tener nada que ver con la realidad de los hechos del día a día, lo que no es más que una nueva manifestación de las consecuencias del “doblepensar” orwelliano. Podríamos equivocarnos pensando que se tratará de un ejercicio de fantasía, puesto que los procedimientos de la novela citada no han sido puestos en práctica en ningún lugar. Pues bien, existe una organización, ampliamente conocida y de permanente actualidad, que sí los ha utilizado y los utiliza. A través de su escabrosa historia podremos esbozar lo que es posible que nos depare el porvenir.

En resumen nos espera una dictadura burocrática encubierta, eso sí, amparada por una constitución hermosísima, impresa en papel de pergamino con los bordes ondulados al carbón, y adornada por angelitos de mofletes colorados tocando la trompeta. De todas maneras, no os creáis que el pueblo soberano se rebelará. Estará demasiado ocupado buscando comida.

Saludos,

Calícrates

martes, 20 de agosto de 2013

Divulgar el mensaje



es.123rf.com

Al contrario que otros blogs sobre el tema, que pretenden hacer mayoritario el conocimiento de la llegada del peak oil y sus efectos, yo no comparto tales pretensiones.

Creo que nuestros blogs siempre serán minoritarios, y que nuestra misión debe consistir, solamente, en abrir los ojos de los contados que sean capaces del esfuerzo psíquico e intelectual que requiere la aceptación de un hecho difícil de digerir, que aquello que nos han vendido como la civilización más grande de la historia ha sido una mentira, a fin de que, si pueden, tomen las medidas necesarias para salvarse, mientras aún quede tiempo.

Seamos claros. La información sobre lo que está pasando está siendo acaparada por las élites globales, que temen las consecuencias de su divulgación. La materia es sensible, y los blogs que se refieren al tema son constantemente monitoreados (yo lo noto a través de extrañas visitas a la página que no salen en Feedjit, y no hablo solamente del spam proveniente de la Federación Rusa). Y la razón es que el tema afecta a la estructura misma de poder asentada en cada uno de los países y estados en los que vivimos. Cuando se generalice el conocimiento de lo que ocurre, será porque ya no se podrá ocultar, y los que entonces se hagan de nuevas verán que ya es tarde, habrá llegado el momento del caos y las desbandadas (caída de la bolsa, cese de prestación de servicios públicos, falta de alimentos, hundimiento del aparato administrativo,…).

No sé a cuantas visitas tendrá este blog, y no me importa demasiado, desde cierta perspectiva. Me interesa más la calidad del lector que su cantidad. Me dirijo a aquéllos que van a saber ver antes que la mayoría, adelantándose a los sucesos futuros. Insisto, cuando sea de dominio público lo que verdaderamente ocurre, será demasiado tarde. Por ello no se trata tanto de “divulgar el mensaje” sino de comprobar quienes son capaces de comprenderlo. Entre estos, presumo, se encontrarán la mayoría de los contados elegidos que habrán de emprender la titánica tarea de levantar una nueva sociedad.

A través de estas páginas web, los pocos que podemos entender lo que acontece, simplemente publicando nuestras impresiones del día a día, podemos ayudarnos mutuamente, pues no disponemos de las mismas habilidades. Es posible que algunos, por sus estudios, tengan conocimientos jurídicos y  económicos (que deberán adaptarse a las nuevas circunstancias). Otros pueden aportarlos técnicos, sobre agricultura ecológica, arquitectura tradicional, ingeniería aplicada (no teórico megalómana), física o geología (también prácticas, no de ciencia ficción). Alguien que haya vivido un colapso real, como es el caso de Dmitry Orlov, puede aportar, y así lo hace, su inapreciable experiencia personal. Todo ello nos ayudará a tener una visión más amplia del problema, que es fundamental para encarar los retos futuros. Nada sobra. Una persona, por ejemplo, con conocimientos de chatarrería puede ser esencial, pues el pico de los metales más comunes es tan preocupante como el del petróleo. Sólo hace falta una cosa: que se entienda lo que ocurre.

El esfuerzo principal ya se ha hecho, y cada vez tendremos menos tiempo para documentarnos y divulgar el tema, porque nos acosarán las necesidades materiales y financieras, o porque no tendremos medios. En este sentido el reciente anuncio de cierre de la página The Oil Drum (TOD), es un severo aviso. Y lejos de ser la demostración de que el peak oil es un desvarío, lo es de que ya tenemos encima sus efectos.

No podemos salvarnos todos. Se producirá, queramos o no, un duro proceso de selección, y ayudará mucho haber mostrado la suficiente independencia intelectual para averiguar lo que realmente está pasando. Al que no se entere, porque no quiere o porque no puede, pues lo siento mucho, pero más no se puede hacer. De todas formas la supervivencia puede que no resulte de un acto de comprensión o voluntad. Hará falta valor, perspicacia y sobre todo suerte. Bastante tendremos, ¡como para ocuparnos de los que se tragan lo que cuentan los medios de control corporativo! Ayudémonos entre los que hemos conseguido comprender ahora. No resulta tan difícil. Quien no sirva para esto, puede que no sea útil en la inmensa labor que nos espera.

Por otra parte, si a pesar de todas las consideraciones expuestas, se opta por “divulgar el mensaje”, lo que puede tener diversos objetivos, todos ellos legítimos, conviene tener en cuenta varias consideraciones:

- es aconsejable no engañarse sobre los plazos en que se desarrollarán los acontecimientos a que nos referimos. Es evidente que nuestra civilización industrial no dispondrá de los cuatrocientos años de lánguida decadencia que se dice tuvo el mundo romano antiguo (en realidad fueron muchos menos, porque a partir de la peste de San Cipriano podemos considerar prácticamente finiquitado el modelo societario clásico, lo que arroja unos 250 años). Pero es que la civilización greco romana no llevó la depredación planetaria, ni de lejos, al punto al que se ha llegado en la actualidad, ni generó un maquinismo inhumano e insostenible, ni llegó a depender de forma absoluta de un recurso escaso y no renovable. Digámoslo muy claro, aún a costa de ser catastrofistas, esto no aguanta más de cuarenta años, por muchos paliativos que se empleen en mantenerlo derecho con parihuelas. Para muestra un botón. Tras el último bodrio legislativo previsto para el sector eléctrico español, se ha publicado que existe una amenaza real de severos apagones ante el recorte de las partidas de inversión que presumibleente acometerán empresas del ramo. ¿Veis al asunto mucho recorrido?

- el industrialismo y la moderna tecnología, por muy verde y teóricamente sostenible que se suponga no son la solución, sino parte del problema. La sociedad industrial no sobrevivirá sino una fase transitoria, a la que sí podría dar algunos siglos, lo que no será muy buena noticia porque querrá decir que aún no se habrá alcanzado un modelo social definitivo y viable. Por eso digo que nos espera una nueva Edad Media, que no tiene que ser exactamente igual que la pasada (la que podríamos llamar cristiano germánica), ni que la anterior (que podría denominarse protogriega, escenario de la Ilíada y la Odisea). Como vemos las edades medias son recurrentes, y no tienen porqué ser un tiempo de barbarie y superstición más que para quien no las comprende, lo que sucede con frecuencia. Son épocas distintas a las racionalistas, a las de las supuestas “luces”, que sin embargo responden a unos mismos principios, muy diferentes de los vigentes hoy en día, que podrían resumirse en la afirmación de la individualidad por encima de todo, la sacralización de la razón humana como ilusoria medida de todas las cosas, y por ende la investigación de las causas últimas del mundo manifestado a través del aparentemente útil, pero en el fondo defectuoso método analítico, que ha producido el mundo feo, mecánico y absurdamente competitivo en el que nos ha tocado vivir.

- Todo lo dicho no quiere decir que nos dirijamos a las cavernas (salvo que pongamos mucho empeño en ello). La nueva sociedad por nacer dispondrá de una tecnología adecuada a sus necesidades, basada en herramientas (que son extensión del trabajo del hombre), pero no en artilugios mecánicos sofisticados (que convierten al ser humano en un servidor intercambiable).

No ver estas cosas tan simples, o aparentarlo para no generar intranquilidad, aún comprendiendo en profundidad los problemas sociales y económicos que conlleva el cenit de producción de petróleo, o decir públicamente que no hay prisa, que será en varias generaciones, que no lo veremos, es inducir a la inacción y al desánimo, y contribuir indirectamente a que el futuro sea, esta vez sí, realmente apocalíptico.

Saludos,

Calícrates

viernes, 16 de agosto de 2013

Tiempo de descanso



www.successories.com

¿Dónde nos encontramos? Porque después de una larga temporada de recortes y caída de la actividad económica parece de repente que la cosa se va estancando. O incluso que empieza a remontar. Alemania y Francia, dicen, han crecido (sendos raquíticos 0,7 y 0,5 %), y según parece sacan a la Europa de la recesión (¡quien lo diría!). El paro desciende, con contratos precarios y por motivos estacionales. La bolsa sube, aunque con algún que otro significativo susto. Las primas de riesgo bajan, no por la confianza económica en los respectivos países, sino por la firme voluntad del BCE de mantener el desafuero monetario e impedir que alguno caiga en el default absoluto. ¿Estaremos equivocados los peakoilers cejijuntos? ¿Vemos la luz que anuncia el final del túnel?

En absoluto, no os alarméis. Se trata de un espejismo. Estamos ante lo que denomino tiempo de descanso, o también la parte plana del “escalón de los tontos”. No nos engañemos, porque más pronto que tarde nos espera otro vertiginoso descenso por la montaña rusa en que la precarización paulatina de nuestras disponibilidades energéticas nos tiene instalados desde hace ya siete largos años.

¿Señales? El Brent llegó ayer (15 de agosto) a los 111 dólares, en teoría por la situación en Egipto. Si la producción de petróleo convencional (no la de pacotilla pseudopetrolífera de relleno) fuera lo que tiene que ser ni diez egiptos provocarían semejante precio, al límite de lo que China e India pueden soportar, y desde luego muy por encima de lo que podemos permitirnos aquí en Europa.

Además se está produciendo un fenómeno curioso, publicado en la prensa con sordina, sin darle la importancia que merece. Vuelve la oleada de pateras a las costas andaluzas. Bueno, ya no son ni pateras, vienen con lo que pueden, botes inflables, balsas de plástico, auténticos juguetes flotantes, y con viento fuerte de levante, jugándose la vida en el estrecho. Se nota la desesperación. Parece ser que la zona del Sahel, una delgada línea fértil situada bajo el desierto del Sahara que va de Mauritania a Eritrea, muy sensible a la merma de precipitaciones, se encuentra en situación de alerta alimentaria. Podríamos pensar que se trata de una región semidesértica donde las sequías son frecuentes. Pero ésta ya dura demasiado. Nos tememos que otro de los jinetes apocalípticos que ha de visitarnos, el cambio climático, está haciendo ya de las suyas. Como veis el montón de esqueletos que tenemos cómodamente instalados en los cajones empiezan a llamar a nuestras puertas. En el caso de la península ibérica nunca mejor dicho, aunque dada nuestra precaria situación económica ya no somos el lugar de destino de los ilegales, que tienen su objetivo mucho más al norte.

climaticocambio.com

¿Qué finalidad tienen estos escalones de descanso para engatusar tontos? Pues muy sencillo, como su propio nombre indica irnos acostumbrando lentamente al fuego que poco a poco nos dejará tiesos en la cacerola. No puedes mandar a un país al infierno económico de la noche a la mañana. Tienes que ir poco a poco, y de cuando en cuando parar, para que los ignorantes crean que la mano firme de nuestro gobierno ha conseguido detener el deterioro económico, y los desinformados se dediquen a comprar acciones de las que los elitistas quieren desprenderse, porque están baratas y no hay mejor momento para comprar, o aún peor, a acometer alguna absurda inversión inmobiliaria, porque ya han bajado bastante los precios (se ha publicado que España tiene pisos en la costa para que vacacione quince días toda Europa, y esto con una propuesta en firme de bajarnos los sueldos, a quienes los tengan, un 10 por ciento más, y con el crédito también de vacaciones. Me reitero en mi post “Activos y pasivos”, el valor real de muchas propiedades inmobiliarias es igual a cero, o incluso negativo).

Además les ha surgido un problema que tiene que ver con la corrupción y el enchufismo, y es bastante serio, lo que les ha obligado a parar las máquinas segadoras, aunque necesariamente por poco tiempo. Se anunció a bombo y platillo por el gobierno de la marca España (insisto ya sólo es una marca) una poda y racionalización de la administración pública. Como siempre nuestro ejecutivo empieza muy bien, con fuerza, y luego se desinfla a toda velocidad, y termina por proponer algo tan descafeinado que no tiene nada que ver con el proyecto original. Más que delicioso café es agua de castañas, de la que te daban en la “mili”. Tiene el color pero le falta el sabor, la sustancia, que es lo que importa.

Resulta que en esas administraciones que querían podar hay muchos “aparcados”, provenientes de cuadros relevantes de partidos políticos que saben mucho de su funcionamiento interno, es especial, claro, sobre su problemática financiación. Si acaban en la calle, podrían alterarse, y empezar a regurgitar desde sus profundas gargantas graves confidencias, y eso con lo que ya hay en marcha. Así las cosas, y tras varias llamadas telefónicas de advertencia, alguien ha debido dar la voz de alarma: “Mariano, para esto que nos hundimos”. Y dicho y hecho. La corrupción nuevamente es la barrera defensiva de la incompetencia.

Tengo para mí, tejiendo el hilo de lo que se va publicando en la prensa, que para subir en la estructura de un partido tienes que conseguir financiación, dinero fresco. Cuanto más consigas pues más rápido subes, todo ello sin perjuicio de los taumatúrgicos efectos del dedazo y el amiguismo. En un principio tales dineros pueden provenir de tu propio patrimonio, si lo tienes y te lo puedes permitir. Creo que tal fue, en su día, el caso de Rajoy, (Registrador de la Propiedad) y de Esperanza Aguirre (Condesa consorte de Bornos). Pero si no te llega el efectivo, pues tienes que recurrir al de terceros, lo más habitual. Las donaciones en principio son voluntarias, pero me da la nariz que algunos han puesto tanto celo en su afán recaudatorio (por ambición) que pueden estar llegando a los prolegómenos de la (presunta) extorsión (es paradigmático el culebrón protagonizado por el diputado navarro Santiago Cervera, expulsado del PP por el escándalo). En definitiva el régimen político proveniente de la inmodélica transición está podrido, y la crisis energética le está dando la puntilla.

es.123rf.com

¿Cuándo durara la parte lisa del peldaño? No gran cosa. Lo que tarde Mario Draghi en cansarse de darle a la manivela de los billetes, y empiecen a exigirnos más recortes para mantenernos la respiración asistida, porque los crecientes costes energéticos no admiten otra solución. La siguiente caída en picado probablemente toque para el 2015, donde se apunta que ya no será posible ocultar la diferencia entre oferta y demanda de petróleo, que se situará en unos diez millones de barriles diarios (¡y todavía hay quien habla de pico de demanda!). Entonces empezará otra remesa de inestabilidad, alentada en estos lares por unas posibles elecciones anticipadas, que darán lugar a un escenario parlamentario absolutamente novedoso, un auténtico guirigay, y desde luego el peor posible de cara a mantener el declive escalonado antes mencionado, que por entonces empezará a dejar de serlo. La parte plana de los peldaños será cada vez más corta, hasta que lleguemos al lugar tras el cual se acaba la escalera, y empieza el abismo.

Saludos,

Calícrates

sábado, 10 de agosto de 2013

Deuda



es.paperblog.com

Hemos visto en otro post como las entidades de crédito pueden crear dinero de la nada a través del mecanismo de la deuda. Hasta aquí todo podría parecer fácil, pero en este esquema falta algo. Es evidente que para crear deuda no basta con la voluntad del banco que la crea. Se necesita un elemento más, concretamente un incauto que se endeude.

Ahora explicaré donde se han ido encontrando estas masas de desinformados deudores, y empezaréis a entender muchas cosas que han pasado desde los años 70. En dicho período Usamérica abandonó el patrón oro (no queda un gramo en Fort Knox), para emprender una larga carrera de desafueros que le permitieran pagar su factura energética. La víctima elegida fue Latinoamérica. Se endeudó a estos países utilizando a sus pútridas pseudoélites dirigentes corruptas, que cobraron sus correspondientes mordidas a cambio de someter a sus ciudadanos a la eterna esclavitud de la deuda (en aquéllos años casi todos ellos estaban sometidos a férreas dictaduras, aunque con regímenes formalmente democráticos también se puede hacer, pronto lo veremos). A todos estos “patriotas” (clases adineradas iberoamericanas) te los encuentras dándose la gran vida en Londres y Nueva York, consumiendo desaforadamente productos de lujo que no pueden permitirse ni los residentes locales, ciudadanos de un Estado con salarios medios mucho más altos. Curiosamente lo que más ves son argentinos (el país más endeudado debe tener la pseudoélite más corrupta).

¿Han limitado los escualos sus fechorías a América del Sur? No, claro que no. Ahora os voy a enseñar de donde viene la delicada situación de los PIIGS europeos. Durante los años 90 del pasado siglo Alemania necesito mucho dinero para dinamizar económicamente sus Lander orientales (para financiar la reunificación, vamos). ¿Qué hicieron sus bancos? Pues lo mismo que los americanos en los 70, pero con Irlanda y los países del Mediterráneo, especialmente con Grecia. El resultado fue (burbuja mediante) idéntico al ya visto en Latinoamérica. Élites corruptas recogieron las mordidas de la operación (en el estado español ya sabemos a qué sobres fueron) y los demás nos quedamos con pisos que valen la mitad del valor de la hipoteca, y endeudados para siempre.

Nos han engañado, y tenemos derecho a no pagar una deuda que, por mucho que hayamos consentido, se ha creado a través de mecanismos ilegítimos que han alterado el precio de las cosas (la labor de las tasadoras controladas por las entidades financieras fue particularmente deleznable). En definitiva dicha deuda (pública y privada) no es otra cosa que una estafa (el estafado siempre consiente, pero su voluntad está viciada). La solución, insisto, no es otra que no pagarla, al menos en una buena parte. Claro que para esto hay que tener mucho arrojo. Nos amenazarán con el infierno, pero hay que aguantar. 

Examinar las implicaciones macro de no pagar la deuda es una labor compleja, además de comprometida y algo peligrosa. Tal vez requiera de otro post. Dependen de la forma jurídica que adopte el impago y de decisiones colaterales de gran trascendencia política y económica. Es evidente que cuantos más países se sumen a la iniciativa más livianas serán las consecuencias, y mayor la agonía de los acreedores usurarios, que no tendrán otra alternativa que aceptar un compromiso. Evidentemente habrá perjudicados (corbatas Hermes Goirigolzarri ya nos lo ha advertido, por la cuenta que le trae). Pero debemos quedarnos con una cosa. Perderán más quienes más tienen (ver Chipre), y ya va siendo hora de que sean éstos los que paguen el pato.

Saludos,

Calícrates

miércoles, 7 de agosto de 2013

Gráficos



blogs.lainformacion.com

Si buscáis las claves técnicas del problema del peak oil no las encontrareis en este blog. Soy jurista y no estoy capacitado para este tipo de análisis que remito a otros blogs que recomiendo. Pero es que tampoco hace falta tener un doctorado en física cuántica para comprender el problema. Intuitivamente se percibe mucho mejor que a través de detallados análisis, sin perjuicio de que los gráficos y datos reales ayuden.

Para que lo entendáis, estoy mirando por la ventana de mi vivienda, situada en una calle relativamente corta y pequeña de una ciudad, capital de provincia, pero que ni de lejos es una megalópolis, sino una población modesta poco por encima de los cien mil habitantes. Pues bien, a lo largo del indicado vial debe haber unos cien coches aparcados. Pongamos que cada uno lleva en el depósito una media de diez litros de gasolina o diésel (que menos que la reserva y algo más). Esto hace que todos los vehículos de una sola calle de segundo orden, de una ciudad de provincias, contengan mil litros de combustible refinado (procedente de un volumen de petróleo crudo mucho mayor, evidentemente). Multiplicad esto por todas las ciudades y pueblos del mundo desarrollado. Pensad en las megalópolis como Nueva York, Tokio o Ciudad de Méjico, en todos los automóviles que pueden llegar a circular por sus avenidas kilométricas, sin pensar en los camiones que distribuyen los productos básicos, el tráfico aéreo y marítimo.

No hay recurso que permita semejante sobreexplotación sostenida en el tiempo. Insisto no hace falta haber cursado estudios técnicos en la Sorbona. Basta con un poco de sentido común. Si el material utilizado tan abusivamente fuera abundante en extremo, yo que sé, el agua de mar, el aire que respiramos (aunque éste a la vista del aumento exponencial del dióxido de carbono está también tocado), o la ignorancia de las masas tras haber sido debidamente desinformadas por opinadores profesionales con sueldos opíparos, pues igual no habría problema. Pero es que hablamos de un material escaso, costoso de extraer (cada vez más) y que se formó en un tiempo geológico muy concreto (no dedicaré ni una línea a la teoría abiótica, que defiende de la formación inorgánica del petróleo, pues no es más que un señuelo de los que quieren que nos enteremos lo más tarde posible de la gravedad del problema).

El ensayista italiano Julius Evola utiliza para referirse a nuestra moderna civilización industrial una curiosa asimilación. Sería comparable a un hombre que cabalgase un tigre (Cavalcare la tigre, 1961). Debe tratarse de una experiencia fascinante, como la nuestra: automóvil, alimentos exóticos traídos de la otra punta del mundo, viajes intercontinentales, internet, ipads,…. Pero evidentemente, por su propia definición estructural, es una vivencia en extremo corta, y además peligrosa (no se trata solamente de la costalada al caer, es que está ahí el tigre que, una vez estés en el suelo, necesariamente se va a volver contra ti, pues habrá sentido tu paseo en sus lomos como un ataque).

coterraneus.wordpress.com

Hay experiencias maravillosas que es preciso evitar, pues las consecuencias de obtenerlas superan en mucho el provecho que te hayan podido proporcionar. Es evidente que consumir drogas debe proporcionar cierto relax y euforia inmediatos. Pero nadie defendería tal conducta, teniendo en cuenta las probadas experiencias dolorosas que necesariamente han de venir (ver post “adicciones”), y que no compensan el dudoso bienestar que haya podido proporcionar. Esto debió haberse previsto, si hubiera existido un diseño racional de la sociedad moderna, evitando un desarrollo industrial que no tenía salida. Pero no se tuvo en cuenta, porque tal planificación sencillamente no existió. Se fue maravillando a las masas con sofisticados aparatos, para que unos pocos hicieran dinero a costa de poner en peligro el futuro de todos. Nuevamente el cortoplacismo nos ha perdido.

Dice DmitryOrlov que el tema que tratamos es tan desalentador que quienes escriben sobre el mismo tienden a dar un toque optimista al final de sus posts. Yo también lo he notado. Pero no será mi caso. Es evidente que vamos hacia la catástrofe, lo único que puede empezar a movernos en la dirección correcta.

En efecto, nadie hace realmente nada. Se recurre a paliativos, cataplasmas y paños calientes. Se desinforma, se proponen soluciones simplistas e irreales, mientras se intenta camuflar la creciente falta de combustibles líquidos de alta densidad y retorno energéticos introduciendo pacotilla, y reduciendo su demanda con la inapreciable ayuda de la sacrosanta austeridad (pero sin decir cuales sus auténticos objetivos).

qahorro.es

Se trata, para nuestros políticos profesionales, de calentar el sillón mientras se pueda, y que el globo sobreinflado le explote en la cara al siguiente que ocupe al cargo. En este sentido, es paradigmático el caso del actual Presidente del Gobierno de la “marca España”, aguantando con los "piños" bien apretados a pesar de todo lo que cae, trayéndole al fresco el perjuicio económico que causa su creciente pérdida de credibilidad internacional, con tal de poder ejerciendo de lo que no es, de estadista, renqueando, un ratito más, y por el camino seguir colocando amiguetes que más tarde devolverán favores.

Con este tipo de actitudes, el destino de todos está sellado. Y como la salvación individual no es posible, es evidente que debemos buscarla en comunidades distintas a las que constituyen las actuales unidades administrativas, más pequeñas y eficientes, menos corruptas o, lo que es lo mismo, libres de politicastros. Aunque éstos hay algo que no saben, y es que tendrán muy difícil eludir las consecuencias de su irracionalidad, egoísmo e incompetencia.

Saludos,

Calícrates

sábado, 3 de agosto de 2013

Sorpresa



sergiobarce.wordpress.com

La que me he llevado al leer el artículo de opinión de Juan Carlos Barba en el escasamente peakoiler diario digital El Confidencial, de fecha de 2 de agosto de 2013, titulado “Comienza el séptimo año de la crisis”. Conforme lo iba leyendo no me lo podía creer. Al fin un opinador de un diario de información general encendía la linterna y encontraba el camino correcto, entre la espesa niebla. La cosa ya es tan blanca y en botella, que igual es leche.

Argumenta con acierto el articulista que no es comprensible que los altos precios de la energía y otras materias primas se deban exclusivamente a la fiebre impresora de los bancos centrales y que tampoco es razonable despachar el asunto con la explicación de que se deben simplemente a que el aumento de la masa monetaria se ha dirigido precisamente a los recursos indicados. “¿Por qué habría de dirigirse hacia ahí y no a otro sitio?”. Va más lejos. Acaba concluyendo que en última instancia es el petróleo el que mueve todo (¡no lo sabíamos!), y que es preocupante que a pesar de la debilidad económica mundial “los precios siguen extremadamente altos”. ¿Es razonable esperar otros 200 años más de crecimiento de la economía mundial? “La respuesta es un no rotundo”. Acabo este resumen de tan meritorio trabajo transcribiendo literalmente el último párrafo que casi me hace caer de espaldas:

“De estar estos economistas (que él llama ecológicos) en lo cierto, significaría que si bien durante mucho tiempo la tecnología había burlado las negras previsiones de Malthus, la evolución vista en los últimos diez años nos indicaría que finalmente, y pese a todo, es muy posible que tuviera razón y que el crecimiento económico permanente quede al fin y a la postre como un período pasajero de nuestra ya larga historia como especie”. Hasta aquí la cosa era más o menos normal, dentro de lo anormal de que se publiquen opiniones que nos orienten sobre las verdaderas razones por las que crisis no se acaba (ni se acabará). Pero el último párrafo, con el que por supuesto estoy plenamente de acuerdo, me deja un tanto perplejo, pues tengo serias dudas de que el autor del artículo se dé cuenta de la increíble trascendencia que tiene lo que dice. También me sorprende que se lo hayan permitido publicar.

Estimado amigo Barba, enhorabuena por tu artículo, que ayudará a muchos a salir de Matrix. Tiene mérito que hayas formado tus convicciones con tu propio esfuerzo intelectual, aunque por la terminología que utilizas pienso que te has dejado ayudar por algún que otro blog, de los pocos que aún hablan alto y claro. Ahora te queda lo peor. Digerir que todo lo que te han contado hasta la fecha es mentira, y empezar a actuar en consecuencia. Y ten cuidado, porque el tema que tratamos es estratégico, y si vuelves a dar en el clavo te puede costar el puesto de trabajo (una vez te la pasarán, pero tu redactor jefe ya habrá recibido la llamada, y no te permitirán un nuevo acierto).

¿Debemos estar contentos de que por fin empiece a hablarse de las auténticas causas de la crisis? ¿De qué se haga un poquito de caso a los “economistas ecológicos”? (que por cierto no somos sino los cuatro gatos que mantenemos, con más o menos éxito, blogs sobre el tema del peak oil, ninguno de los cuales me consta que seamos economistas). ¿Será esta la luz que esperábamos al final de túnel? Me temo que no. Cualquier lector no habituado al tema desechará el artículo y pronto ni se acordará de él. Excede de la capacidad de comprensión de la mayoría de nuestros conciudadanos. En otro post expondré porqué el conocimiento de las consecuencias del cenit de producción de petróleo será siempre minoritario. El pueblo llano sólo se dará cuenta de la existencia del tigre cuando le vea los colmillos demasiado de cerca. Y para entonces ya será muy tarde. De todas maneras, gracias Juan Carlos.

Saludos,

Calícrates