martes, 31 de diciembre de 2013

Crónica judicial



derecho.laguia2000.com

Aunque parezca que la temática que abordaré no se corresponde con el objeto del blog, realmente tiene una relación muy íntima. En realidad la, digamos, “visibilidad” cada vez más evidente de la corrupción, y su cada vez más palpable impunidad, constituyen síntomas del colapso en cámara lenta de la sociedad en la que vivimos, consecuencia, como sabemos, de la crisis energética, madre de todas las que vienen detrás, una de ellas la crisis moral que, desgraciadamente, aún no ha dado más que sus primeros pasos.

Quería hablar del caso del juez Elpidio Silva y de los emails del ex presidente de Cajamadrid Miguel Blesa. Como siempre que leo la prensa sobre un tema que domino, me doy cuenta de la cantidad de tonterías que se escriben, unas por falta de información sobre el sumario, necesariamente reservado, otras por falta de formación jurídica en el informante, con la de profesionales del derecho que hay en paro ¡podíais contratar a alguien para asesoraros tíos!, y otras simplemente por falta de conocimiento de cómo funciona por dentro el aparato jurisdiccional. Esto último también puede arreglarse mediante el oportuno asesoramiento, pero es más íntimo. O sabes o no sabes, y si puedes revelar algo que has visto dentro, pues normalmente te callas, o lo manifiestas muy en privado, o simplemente lo insinúas, que es lo que voy a hacer a continuación.

La clave del asunto es de donde salieron los emails de Blesa que obran en las diligencias abiertas por la compra del City National Bank of Florida. El que se trate de una cuenta de correo corporativo no es óbice para que sea personal, siempre que se utilice conforme a las condiciones previamente establecidas por la empresa titular del servicio. Ocurre, además, que un juez de instrucción tiene medios para intervenir comunicaciones privadas, ver artículo 579 y concordantes de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, cualquiera que sea el medio por el que se produzcan. Supongo que habréis oído hablar de las intervenciones telefónicas. Aunque es cierto que si tales pruebas se obtienen conculcando derechos fundamentales serían radicalmente nulas, y provocarían la nulidad de todas las que procedan de aquéllas (doctrina de los frutos del árbol envenenado). A lo que debo añadir que, aunque pueda discutirse su necesidad mediante rebuscadas interpretaciones del adefesio legislativo que constituye la vigente ley procesal penal, cuesta muy poco dictar un auto, teniendo en cuenta que, en un asunto como el que nos ocupa, te van a buscar las cosquillas hasta en los tobillos.

Se insinúa que Elpidio Silva ha actuado en busca de notoriedad. Pero quien conoce a los jueces de cerca sabe que este problema afecta a casi todos. No hay más que ver el desfile de modelitos en televisión de la juez Alaya, que conserva en su docta jurisdicción, desde hace meses, una causa que ha podido quitarse de encima repetidas veces, al existir, por lo visto, indicios suficientes para el procesamiento de aforados.

Ocurre que, incluso cuando buscas salir en la prensa y que se hable de ti, actúas con cabeza. No te juegas la carrera por ello. Puedes ser atrevido, pero no imprudente o loco. Por ello, y sin ver la causa, careciendo por tanto de elementos de juicio, me niego a creer que Silva, con muchos años de experiencia y número uno de su promoción, haya cometido la imprudencia de meter a alguien en prisión, dos veces, basándose en un medio de prueba obtenido de forma irregular, y por tanto claramente nulo.

A todo lo que hay que sumar el contenido de los emails, que muestran lo que todos sospechábamos, la absoluta colusión entre la dirigencia política y corporativa, y la corrupción rampante, repugnante y babosa en la que ambas flotan (pues es bien sabido que la mierda es menos pesada que el agua). Resulta especialmente interesante la fotografía de Blesa de cacería en Namibia con el consejero delegado de Martinsa Fadesa, pocos meses antes de instarse la suspensión de pagos de aquélla. Pero en definitiva, éste curioso documento, y todos los demás, no pasan de ser la confirmación gráfica del conocido principio de Calícrates.

Se trata, en efecto, de información sensible, que muestra las sucias cachas de la estructura del Estado, aunque aquí Silva peca de inocente. Puedes tirar de la manta todo lo que quieras. El sistema lo aguanta todo, porque, como sabes, hay algunos compañeros tuyos poco proclives a importunar al poder, dada la innegable existencia de cómodos cargos institucionales, que permiten vivir bien y no poner una sentencia más, que es muy pesado. Y además claro, todo es opinable. Basta ver lo de la doctrina Parot, que no analizaré aquí, pero que para el que sabe algo de derecho nunca fue otra cosa que una aberración jurídica, tanto en términos sustantivos como procesales. No se debe mezclar el derecho penal, que es lo que es, y se rige por varios principios esenciales, uno de ellos el de irretroactividad de lo no favorable, con los razonables deseos personales de justicia. Haber cambiado la ley antes.

El caso es que se ha producido, en sede del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, un fenómeno judicial paranormal: la rapidez. Se explica por la trascendencia pública del asunto, aunque puede que también por otros motivos. Los correos de Blesa obrantes en la causa contra él no pueden ser filtrados por funcionario alguno que haya conocido de aquélla por razón de su oficio, pues ello supondría la comisión de delitos muy graves (revelación de secretos, infidelidad en la custodia de documentos,…). Pero ¿que ocurriría si tales documentos formaran parte de otra causa, por ejemplo la que se sigue contra Silva, que requiriera, como ha hecho, tal documental como prueba, en el ejercicio de su derecho de defensa? Pensadlo un momento. Si la causa no ha sido declarada secreta las partes pueden disponer de sus medios de prueba.

Aquí se produce el milagro. Con enorme celeridad la Sala Civil y Penal del T.S.J.M. ha confirmado la resolución del instructor de la querella por la que se acuerda que no procede la incorporación a la causa contra el juez Silva de los referidos correos, por ser “irrelevantes” a los efectos del proceso. ¿Os parecen irrelevantes los documentos en base a los cuales se acordó la prisión de Blesa, cuando se ventilan las responsabilidades penales del juez que instruía el procedimiento por una presunta prevaricación? A mi tampoco. Tal vez la querella del Fiscal contra Silva, que supongo pasó el preceptivo visado, y tal vez la recomendación de su estudio por parte del superior jerárquico correspondiente, no estuvo suficientemente meditada.

En fin, he dicho más de lo que quería, a partir de aquí el que pueda que entienda.

Saludos,

Calícrates

PS: sin pretender la provocación, o la apología de ningún delito, pues es evidente que una cosa es la calificación penal de un hecho, y otra la moral, de lo contrario no tendría tan buena prensa Robin Hood, que robaba a los ricos para dárselo a los pobres, quería dar las gracias a quienes han permitido que conozcamos los correos remitidos por Miguel Blesa utilizando de forma indebida una cuenta de correo corporativo propiedad de Cajamadrid, quienesquiera que sean, de los que espero no hayan incurrido en responsabilidad criminal alguna, porque nos han hecho un gran favor a todos.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Libia



es.123rf.com
Pese a haber desaparecido de los radares de la “libérrima” prensa occidental (salvo cuando no les queda más remedio que informar sobre alguna nueva escabechina de inmigrantes huyendo del infierno), me veo en la obligación de confirmaros que Libia sigue existiendo, que definitivamente no ha resultado tragada por el Mediterráneo. Al menos de momento.

Sobre la situación interna de Libia, en muchos meses sólo he leído dos artículos en prensa digital. Uno en Canarias-Semanal, titulado “La barcaza procedía de Libia”, de fecha de 11 de octubre de 2013, y otro más reciente en El Confidencial bajo el título “Como perder 110 millones de dólares al día”, de 21 de diciembre del mismo año. Pronto comprenderemos las razones del súbito apagón informativo.

El pasado 20 de octubre se cumplirán dos años del asesinato del Coronel Gadafi, a manos, parece, de un agente de la DGSE francesa. ¡Ah! perdón, que ahora me acuerdo de que las conspiraciones son cosa de desequilibrados.

En todo caso, es difícil emitir un juicio ponderado sobre una personalidad tan contradictoria como la de Muamar el Gadafi. Por un lado, es cierto que se trataba de un dictador brutal, como lo son casi todos los detentadores de la brújula negra del poder, incluso en los países que podríamos denominar “de apariencia democrática”.

Sin embargo hay que reconocer, pues los datos son los que eran, y aquí hay que hablar necesariamente en pasado, que en Libia no existía el desempleo, y además encontraban trabajo en el país dos millones y medio de extranjeros. Que la sanidad era universal y gratuita, que el derecho a la vivienda se encontraba reconocido constitucionalmente, que se habían creado universidades y se ofrecían cuantiosas becas (de 1.600 euros al mes) a estudiantes libios. Gadafi había sido felicitado por la ONU, un mes antes de la intervención de la OTAN, por haber llevado a Libia a la escala más alta del índice de desarrollo humano de toda África. Seguro que todo lo que he dicho recuerda las políticas que ahora se practican en Españistán,… pero al revés.

Pues bien, ¿cuál fue el premio que recibió este benefactor del género humano? Habéis acertado. Fue brutalmente torturado, linchado y asesinado. Por cualquiera, da igual la nacionalidad de la agencia de inteligencia, es indiferente, todas son sucursales del MI-6. ¿Su pecado? Ser el máximo mandatario de un país africano, al que se ha conferido en el organigrama global el papel de exportador, y no de consumidor de petróleo, por lo que los proyectos energívoros destinados a mejorar la calidad de vida de su población debían ser arrancados de cuajo. Pronto comprobaremos el éxito de las “fuerzas de liberación” en este terrero. Por lo demás Gadafi era ferozmente antisionista, dato no desdeñable. Pero éste es un berenjenal en el que no voy a entrar.

Además, el Gobierno de Libia, un país sin deuda externa, había tenido también una brillante idea, que contaba con grandes posibilidades de prosperar: la implantación del dinar de oro en toda África, para dar independencia económica al continente, proyecto apoyado de forma entusiasta por las pútridas élites norteamericanas, y en general occidentales, ansiosas por ver hundirse el valor del dólar y acabar arruinadas, mejor hoy que mañana, pues ya sabemos que la demora acrecienta la angustia.

Por cierto, quien por lo visto sí que apoyaba la idea de Gadafi era el por entonces Director Gerente del F.M.I., Dominique Strauss-Kahn (DSK), que también consideraba que el maleado dólar no podía continuar siendo moneda de cambio internacional. Otro que ya sabemos como acabó… Vaya, otra vez. Como la cabra tiro al monte, y me sale la vena conspiranoica.

En definitiva, que Libia fue bombardeada indiscriminadamente, bajo la complacencia silente de la presunta prensa independiente corporativa mundial. Legítimos objetivos de guerra, hasta las trancas de gadafistas furibundos sedientos de sangre, tales como hospitales, conducciones de agua, centrales eléctricas, aldeas de pastores, universidades, colegios… fueron bombardeados día y noche, de forma implacable, para desesperación de la población, que no podía ni enterrar a sus muertos. Todo menos las instalaciones de extracción petrolífera, claro. ¿El objetivo? Devolver al país a la Edad de Piedra, a fin de que el jugoso oro negro pudiera fluir limpiamente hacia el primer mundo, y no se quedase pegado en las manos de los libios.

Hoy podemos decir, como en el Nodo, “henchidos de gozo patriótico” que el enemigo, cautivo y desarmado, ha abandonado sus últimas posiciones, la guerra ha terminado. Y colorín colorado, a día de hoy, es palpable que la intervención ha colmado de bendiciones el país. Libia ha desaparecido prácticamente como Estado, y los invasores han iniciado movimientos para dividirla en tres trozos: Tripolitania, Fezzan y Cirenaica. También han impuesto un Gobierno títere de doble nacionalidad (libia y estadounidense, claro), infestado el país de bandas armadas y asaltado impunemente los bancos libios, para embolsarse doscientos mil millones de dólares, y bastantes toneladas de oro (por lo visto el dinar iba a contar con un respaldo real, no como el dólar).

Usamérica, Francia y, como no, el Reino Unido, se reparten el menguante petróleo libio. El perro fiel español (léase un grupo de empresas supuestamente españolas) obtuvo como premio de consolación por participar en la destrucción de Libia la construcción del AVE La Meca-Medina. Pasen y vean. La rapiña aún no ha acabado.

Además ha habido daños colaterales. Egipto ha tenido que enfrentarse al retorno de 1.500.000 emigrantes que trabajaban en Libia, por si tenía poco con lo suyo. ¿Cómo decía Andreíta Fabra? Que se jodan. Pues eso.

Parecía que las cosas no podían torcerse más, pero no ha sido así. Libia, donde la gasolina era (otra vez pasado), literalmente, más barata que el agua, está pagando caro el caos que se ha instalado en el país dos años después de la caída del caudillo Muamar el Gadafi. ¿La causa? El bloqueo de los pozos de extracción, oleoductos de distribución e infraestructuras para la exportación de hidrocarburos, que ha reducido la producción de petróleo libia a 250.000 barriles al día, frente a los 1,4 millones en julio de 2013, según reconoce el Ministerio de Petróleo.

En Trípoli, todavía capital, cinco meses de bloqueo ya han empezado a hacer mella. Las colas ante las estaciones de servicio son quilométricas. A finales de noviembre el Gobierno admitió que había empezado a utilizar las reservas para poder atender las demandas de combustible de la población. No ha sido suficienteLas gasolineras de la ciudad llevan semanas funcionando de forma intermitente por falta de suministro, en un país donde prácticamente nadie sabe moverse sin un coche.

Ante los recientes disturbios en algunas gasolineras, el Gobierno ha desplegado patrullas militares en algunas estaciones de servicio, y ha amenazado con pasar a mayores: “sin no tenemos otra opción que usar la fuerza, usaremos la fuerza”. Pese a las amenazas del Ejecutivo (la bravata del Primer Ministro Ali Zeidan no es más que la última entrega de una serie de advertencias que arrancó en verano), el actual statu quo impone una realidad muy difícil de asumir, en un país donde ni el ejército ni la policía han logrado imponerse más allá de la capital.

Con unas pérdidas estimadas en torno a 110 millones de dólares al día, el Ministro de Petróleo ya ha anunciado que, de seguir así, Libia será incapaz de ajustar un presupuesto para 2014. Sin ingresos por impuestos, las arcas públicas dependen en un 99% de las rentas derivadas del petróleo. Tanto el combustible y los alimentos, ambos subvencionados, como la masa salarial del país, con entre un 70% y un 85% de población funcionaria, dependen del erario público. Y sin petróleo, no hay dinero.

Paradójicamente, los responsables del bloqueo son los mismos milicianos que, hasta su renuncia, formaban la Guardia de Instalaciones Petrolíferas (GIP), una brigada que agrupa a excombatientes y líderes tribales con aspiraciones federalistas de la región oriental de Cirenaica (Barqa, en árabe), que produce en torno al 65% de los hidrocarburos.

El Gobierno libio se ha negado repetidamente a negociar una de las propuestas más razonables de los federalistas disidentes, el nombramiento de una comisión que investigue los negocios de los parlamentarios y miembros del Gabinete, y siga el rastro de los contratos suscritos por el Ejecutivo en el último año, donde se sospecha que las comisiones embolsadas por los responsables políticos en obras públicas y hasta en certificaciones de la banca halal (aquélla donde las transacciones financieras se acogen al precepto islámico que impide cobrar intereses en los préstamos) honran lo peor de la etapa gadafista.

Y es que los actuales dirigentes del país, como antes Gadafi, han colocado a Libia en lugares de honor de los rankings internacionales, concretamente en el top-ten de los países más corruptos del mundo, según el índice de Transparencia internacional, que la relega al puesto 172 de 177 países.

El final del artículo de El Confidencial arriba referenciado, es impresionante. Un ciudadano explica: “Trípoli tiene tanto miedo de perder dinero, poder, de perder todo, que rechaza aceptar la idea de un verdadero estado federal, pero si Bengasi continúa así, ¿cuál es la diferencia con respecto a lo que tenía con Gadafi? Yo ya he escuchado ‘estábamos mejor antes de la guerra’, para mí eso es lo último, que la gente rememore los días bajo una dictadura en comparación con los días de libertad; hay algo que está mal, muy mal”.

Pues no se está bien o mal, pero tiene una pinta pésima, y desde luego era lo que podíais esperar, teniendo en cuenta las manos en las que habéis caído. Por cierto, quien quiera hacer un ejercicio comparativo macabro con lo que está cayendo aquí en España, que en la frase entrecomillada donde pone Trípoli, ponga Madrid, donde Bengasi, Cataluña, y donde Gadafi lo que quiera, así tendrá la cuenta clara.

Saludos,

Calícrates

viernes, 20 de diciembre de 2013

2014



www.fotofrontera.com


A pesar de mi alergia a los números y ecuaciones, por circunstancias de vida (estoy cursando un grado de criminología) he tenido que matricularme en una asignatura, Análisis de Datos, que me ha devuelto al horror de las fórmulas con ensaladas de cifras y letras, causándome incluso molestias estomacales.

Sin embargo, a mal tiempo buena cara, una vez comprendidos algunos conceptos básicos, con gran esfuerzo, me doy cuenta de que los números, al contrario que de las palabras, son lo que son, y no se les puede hacer decir lo que uno quiere, siempre y cuando, eso sí, los cálculos los hagas tu mismo, porque si dejas que te los cocinen otros el resultado es aún peor (pues dado el carácter incontrovertible del cálculo matemático, las estadísticas sesgadas tienen un enorme poder de convicción).

A ver si me he aprendido bien la lección. Si me lee algún experto en la materia por favor que no comente. La estadística inferencial parte de una hipótesis de partida, denominada nula, cuya realidad se intenta verificar a través de diversas pruebas de contraste, de las que resultarán ciertos parámetros numéricos que deben compararse con los valores críticos que constan en tablas. A partir de aquí se toma la decisión pertinente. Si la cantidad obtenida se encuentra dentro de determinados valores, aceptaremos la hipótesis nula. En caso contrario la rechazaremos, y aceptaremos la alternativa.

H0: hipótesis nula. El año 2014 supondrá el adiós definitivo a la crisis, Montoro dixit.

H1: hipótesis alternativa, por razones estructurales, esta crisis no puede terminar nunca, y por lo tanto nuestro ínclito Ministro de Hacienda se equivoca o miente.

Verificaremos un particular contraste de hipótesis basado en la prensa que suelo leer a diario que, aunque reconozco que no suele ser muy favorable al gobierno de turno, no puede considerarse estrictamente subversiva. Lo referiremos exclusivamente a un día aleatorio de la semana en curso, concretamente el miércoles 18 de diciembre.

Noticias que abonen las hipótesis del Gobierno, en relación a que se nota un cambio de ciclo en la actividad económica: ninguna.

Noticias que parecen indicar que la situación económica, lejos de experimentar mejoría, puede empeorar aún más a corto plazo:

- El Confidencial, Pobres energéticos, tres millones de familias no pueden calentar su vivienda. El problema afectaría ya al 18% de los hogares españoles, provocando el avance constante de la pobreza energética del país. Las Unión Europea define la pobreza energética como la incapacidad de un hogar de satisfacer una cantidad mínima de servicios de energía para sus necesidades básicas, lo que comporta la imposibilidad de mantener la vivienda en condiciones adecuadas para la salud, tanto en invierno como en verano. En el Estado español un 13,9% de hogares no alcanzaba el mínimo requerido en 2007, y el porcentaje se elevó hasta el 17,9 en 2012. Las situaciones más graves se registran en Murcia y en Andalucía. En ambas regiones, más del 31% de los hogares no consigue mantener una temperatura suficientemente cálida durante los meses fríos. Castilla-La Mancha, Galicia y la Comunidad Valenciana son las otras dos comunidades que se sitúan por encima de la media española.

En Valencia es donde más ha empeorado esta situación. Antes de la crisis económica, el 12,8% de hogares de esta comunidad no conseguían mantener una temperatura óptima en invierno, el porcentaje que se situaba por debajo de la media nacional. En 2012, esa cifra es de más del doble: un 26,3%.

Los últimos datos de Cáritas confirman la tendencia creciente. En noviembre de 2013, la delegación de Barcelona aseguró que, en los últimos dos años, había aumentado en un 326% las ayudas destinadas a paliar la pobreza energética. Sin contar todavía los meses de noviembre y diciembre de este año, el monto ha pasado de los 26.816 euros de 2011 hasta los 114.343 actuales. La diputada de ICV Laila Ortiz defendió esta misma semana una proposición de ley que se centraba en el concepto de “tregua invernal”, período durante el cual los suministradores no podrían cortar el servicio de luz, gas y agua por impago a las familias más desfavorecidas, que fue rechazada, en último extremo, gracias a la eficaz mayoría absoluta del PP.

- Siguiendo con el tema de la energía (Montoro, igual la crisis tiene algo que ver con esto, míratelo), otra vez El Confidencial, Gobierno y eléctricas pagan la guerra del kilowatio con el bolsillo del consumidor, noticia relacionada con la anterior, que puestas en relación ilustran sobre los niveles de recochineo a que se están llegando respecto al sufrido ciudadano. En efecto, después de que Soria se desgañitase asegurando hasta la saciedad que no tocaría la parte regulada de la tarifa, resulta que el ejecutivo aumentará en enero los peajes del recibo de la luz, para compensar el “déficit de tarifa” de 3.600 millones que, afirman las compañías eléctricas sin empacho, se generará ¡solo en 2013! Para que nos hagamos una idea, estos peajes constituyen más de la mitad del recibo de la luz, y se incrementarán el 1,3% cada mes de enero en los próximos 15 años, período para el que las eléctricas han planteado titularizar esa “nueva deuda” (con el aval del Estado), lo que les generaría unos costes financieros adicionales de 300 millones por ejercicio.

Encima luego la subasta se salda con un alza del 26,5% (las eléctricas se la han jugado a este Gobierno torpe), y Soria ha tenido que encargar un informe de urgencia, y promover la anulación de la subasta, ante la “sospecha” de que ha podido haber cierta “tendenciosidad” en el proceso de formación de precios. Vamos que sólo el Sr. Ministro no sabía que en una licitación donde los que compran son los mismos que los que venden (Juan Palomo) la cosa se presta a cierto amañe. ¿Dónde estaba la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia en decenas de subastas anteriores? Vaya tragaderas que tenemos. Pero sigamos.

- El Confidencial, Esto no ha acabado: la vivienda (principal activo de las familias españolas) seguirá cayendo, al menos por siete razones, a saber:

1.- Los precios son todavía elevados. A pesar de la supuesta caída de un 30% desde máximos, el precio de la vivienda es todavía muy elevado en términos de esfuerzo necesario para su adquisición. En los próximos años no es previsible que la renta disponible mejore de forma sustancial ni que se introduzcan incentivos fiscales a la compra de vivienda.

2.- El descuento en el valor de los activos inmobiliarios que han sido transferidos a la Sareb (54,3% en vivienda, 63% en obra en curso) provocará que en los próximos trimestres salgan al mercado viviendas con unos precios reducidos.

3.- Menor propensión a la compra de vivienda. La creencia generalizada entre la mayor parte de los compradores es que los precios deben seguir bajando, lo que crea el fenómeno de la profecía autocumplida: las compras de vivienda se aplazan por la expectativa deflacionista.

Pero hay otros factores que seguirán lastrando con fuerza los precios.

4.- La tasa de paro en España sigue disparada, con más de 6 millones de desempleados. La falta del trabajo y el miedo a perderlo siguen teniendo un impacto directo sobre las ventas de viviendas, que llevan más de un lustro en caída libre. A corto plazo no hay síntomas de mejora ni de recuperación del mercado laboral, lo que seguirá presionando a la baja tanto los precios como las transacciones.

5.- No hay financiación. Dato clave en la venta de inmuebles a pesar de que cada vez son más los que compran una vivienda sin necesidad de hipoteca. El imparable crecimiento de la morosidad hipotecaria de las familias, en junio de este año y por primera vez en la historia el 5%, ha llevado a la banca a restringir aún más el crédito.

6.- La ingente cantidad de viviendas sin vender que hay en España son un lastre muy pesado para el mercado inmobiliario. España cuenta en la actualidad con un stock de viviendas sin vender que oscila entre las 700.000 y las casi 2 millones de unidades.

7.- Saldo migratorio. Por primera vez, en España han comenzado a destruirse hogares, bien por el brusco descenso de la natalidad, bien porque miles de inmigrantes y de españoles han decidido abandonar el territorio en busca de un futuro mejor.

Pero ¡que sorpresa!, los precios seguirán bajando, y por las mismas razones que se expusieron aquí.

- Público. Nuevo récord de morosidad bancaria. El volumen de créditos dudosos sube en octubre hasta los 190.971 millones de euros, cerca de los niveles registrados cuando la banca se encontraba en el punto de mira de los inversores, mancando un nuevo récord del 13% desde el 12,68% de septiembre, con lo que marca también un nuevo máximo histórico desde que el Banco de España recopila estos datos. Supongo que no hacen falta más comentarios.

- El Periódico. La OCDE sugiere al gobierno abaratar más el despido para reducir la elevada tasa de paro. Claro, más leña.

- Queda la guinda final, Canarias-Semanal, aquí sí que reconozco que son “cañeros”, Miles de personas obligadas a alimentarse de basura. La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) denuncia que los recortes y la crisis obligan a millones de personas a alimentarse de productos en mal estado, y mostró su extrañeza por que hasta el momento no se hayan registrado más casos como el de la muerte de tres miembros de una familia en Alcalá de Guadaíra (Sevilla).

En fin paremos ya no me vuelvan los problemas digestivos.

Insisto, no exagero nada, y me refiero a las noticias publicadas en un solo día, una población estadística mínima, pero tomada al azar y por tanto muy significativa. Así pues, pongamos que resulta un valor t de student del 11,74, para un valor crítico en tablas, con cinco grados de libertad, de 2,571, y una probabilidad p de 0,0018, muy inferior al nivel de significación. La conclusión es clara. La prueba de contraste nos indica que podemos rechazar sin empaques la hipótesis nula, la crisis escampa, y aceptar la alternativa, Montoro se equivoca o miente (doble cola de distribución), y personalmente, teniendo en cuenta la información de debe obrar a disposición de un Ministro del ramo, me inclino por lo segundo.

De todas formas, después de analizar día a día noticias, y analizar estadísticamente muchos escenarios para la próxima década, en relación a la actual multicrisis (básicamente energética) que nos asola, tengo que manifestar que pienso que el declive será muy lento, más de lo que muchos esperan. Pero esto no nos beneficia a largo plazo, pues cuando ya no se pueda sostener el engaño la caída será brutal y ya no habrá tiempo para encontrar alternativas. Si bien también entiendo que no hay opción B, esto es, que tales alternativas no existen, al menos manteniendo el BAU. Desde este novedoso punto de vista es posible que divulgar el mensaje sí tenga un cierto sentido, incluso que constituya en sí mismo un acto revolucionario, lo que me anima a continuar con el blog.

Porque a quien sí beneficia la estrategia indicada es a nuestro glamoroso establishment global que, poseedor de la información adecuada, y por definición escaso de número, irá evitando el caos, que minaría su posiciones de control, al menos mientras pueda, y tendrá tiempo para encontrar una salida, para ellos no para los demás, lo que le resultará más factible pues, como hemos dicho, se trata de una selecta minoría, aunque de gustos caros y paladares exigentes, que tiene a su alcance muchas teclas del piano político, económico y social.

Dicho lo cual, y a pesar de todo lo expresado, espero que los que leéis estas líneas paséis un feliz solsticio invernal, y os encontréis entre los pocos que podrán disfrutar de un próspero 2014 (si se trata de algún miembro del Gobierno, o de comités ejecutivos a todos los niveles del PP, está última coletilla es redundante, porque las posibilidades estadísticas de prosperidad son del 100%).

Saludos,

Calícrates

sábado, 14 de diciembre de 2013

Teoría de la escalera



www.farosdelmundo.com

Muchas cosas aparentemente sin importancia son portadoras de un simbolismo que nos puede llevar a meditar sobre temas de gran profundidad intelectual, como quienes somos, de donde venimos, y sobre todo a donde vamos, y ello tanto en lo personal como en lo social y sobre todo en lo económico. Yo propongo, por poner un ejemplo entre otros, una escalera.

Desde diversos cenáculos, portadas y medios audiovisuales tanto nacionales como extranjeros, se viene alentando la hipótesis de que, en el Estado español, la crisis es un tema del pasado, que los recortes han mejorado exponencialmente nuestra productividad, que llueve el dinero y, vamos, que ahora los problemas los tienen otros. Todos estos publirreportajes, muy variopintos, son por igual soporíferos, y sólo tienen una cosa en común. De todos ellos, tirando de los hilos adecuados, se puede seguir el rastro que lleva indefectiblemente a las proximidades de Presidencia del Gobierno y de varios Ministerios, por supuesto con cargo a presupuestos, supongo que en el capítulo de promoción de la marca España.

El pistoletazo de salida lo dio aquél surrealista crecimiento del pasado trimestre, un 0,1% que hubiera sido para reír a carcajadas, si no hubiera resultado también bastante patético. Está claro que, se mire como se mire, a los números se les hace decir lo que se quiere. Ya decía Churchill que “hay mentiras, grandes mentiras y estadísticas”. Pensemos que si me siento con un amigo en una cafetería, él se toma un pollo, y yo me quedo en ayunas, pues nos hemos comido medio pollo cada uno. Y de aquí para adelante y hacia arriba.

Era evidente que para este deshilachado gobierno había llegado el momento de sacar un conejo de la chistera. No se puede estar casi dos años con la barrila de los sacrificios y no presentar algún resultado aceptable, máxime cuando pronto comenzarán importantes partidas electorales.

Lo curioso, por tanto, no es la burda maniobra, esperable, sino como se le está dando cierto crédito, y no sólo en los comederos habituales, ya dijimos, bien regados de vino, rosas, oropeles y euros, sino también en diversos mentideros no tocados por el vellocino de oro, incluso en la denominada opinión pública. A la vista de que la realidad laboral, las cifras del desempleo, que también intentan amañar con diversa suerte, y los datos de actividad comercial e industrial son los que son, ¿cómo es posible que se crea semejante patraña? Pues muy sencillo, por la teoría de la escalera, más bien diríamos del peldaño. Examinemos este profundo símbolo.

Por definición un peldaño se compone de una parte vertical y otra horizontal. Puede parecer una obviedad, pero pronto veremos la trascendencia de la cuestión. Si sólo fuera vertical, pues no sería una escalera, sería un despeñadero. Y aunque a la vista de los gráficos de la famosa Garganta de Olduvai, es posible que tal accidente geográfico no resulte desdeñable para un futuro lejano, ahora nuestras decrecientes disponibilidades energéticas no son ciertamente agudas, y nos encontramos, tan solo, ante una vulgar escalera. El año 2010 empezó la caída libre que ha durado casi cuatro años, liquidó un gobierno y puso a otro contra las cuerdas. Ahora tocamos la parte lisa del peldaño. Entonces la mente humana, que es falible, nos proporciona una falsa percepción psicológica. En efecto, después de una larga temporada de descenso a los infiernos, el cese temporal de la pendiente (parte lisa) da una falsa sensación de recuperación, y es por ello que son legión los que ha mordido el anzuelo.

La cosa no tendría gran importancia si no fuera porque hincarle el diente a la carnada puede acabar con los huesos de más de un pececillo incauto aleteando sobre la cubierta, antes de ser troceado en finas rodajas, envasado y congelado. Noticia del día en El Confidencial: “todos apuestan por la bolsa para 2014”, no acaba aquí la cosa “la renta variable permanece como el activo más prometedor para 2014”. Claro que sí. “Comprad, comprad malditos”. Mientras tanto otros irán endosándoos sus saldos. Al fin y al cabo todos sabemos que esa tontería del peak oil resultó una serpiente de verano, y se ha desvanecido como el humo. ¿No cerró ya The Oil Drum? Sólo quedan algunos blogueros locos. Adelante. Vuestras penurias han terminado. Que nadie se acuerde de las preferentes, o de Bankia, venga, una vez más, todos al matadero. Arr…

Hay que decir que los que manejan los hilos de esta tragicomedia, que evidentemente no son quienes escriben al dictado artículos como el meritado, resultan infatigables, por no decir, rompiendo la exquisita educación que este blog ha mostrado hasta ahora, que son bastante “puñeteros”. Vuelvo a repetir. Cuando haya que comprar en bolsa, y lo que haya de adquirirse en concreto, si no os lo dicen en una esquina, al oído y con las dos manos haciendo bocina, mejor quedaos en casa con la calefacción bien alta acariciando al gato y con los pies fuertemente enfundados en las pantuflas. Menos leer prensa económica y más ver la película Wall Street. Seguro que Daniel Lacalle la ha visto varias veces.

Claro, no todo iban a ser malas noticias. Eurovegas no existirá nunca. Manos a la cabeza. Los puestos de trabajo, las posibilidades económicas,… ¿Para quién? Para cuatro oportunistas del ladrillo que nos han llevado a donde estamos, algunas prostitutas y bastantes traficantes de drogas. Una vez más, nada es lo que parece. El negocio de Las Vegas Sands no es el juego, sino el blanqueo legalizado de capitales. Ellos se hubieran llevado la parte del león, y nos habrían dejado algunas migajas en los importantes sectores productivos que he mencionado anteriormente. Y encima querían, y según parece casi lo consiguen, que quienes nos desgobiernan se bajaran los pantalones, por vía legislativa, hasta las rodillas. Diré más, corre el rumor de que no ha sido aquí donde se ha parado la operación, sino desde Bruselas, porque “nuestros” gestores públicos estaban dispuestos incluso a continuar el despelote con los calzoncillos (o bragas). En fin, lo dicho, cuando se cae por la cuesta de la indignidad, es muy difícil parar. Pero hay derroteros que es mejor no transitar, porque aunque traigan beneficios a corto plazo, insisto a unos más que a otros, a la larga las consecuencias son nefastas y las pagamos todos. Que se vayan con sus ruletas y su música a otra parte, a ver donde les pasan por todos los aros a la altura que los han puesto, que seguro que hay quien está más apurado que nosotros.

Pero sigamos con nuestra escalera, para que entendáis la inanidad de las inversiones que nos proponen las sirenas con sus cánticos. ¿Qué hay después de la parte plana del escalón? Vamos algún valiente. Sí, efectivamente. Otra caída sin fin. Y aunque lo importante, desde luego, es conocer las fechas, es esencial comprender que dicha pendiente llegará indefectiblemente, es sí o sí, pues la propia naturaleza de la escalera por la que transitamos impone tan eventualidad. ¿Cuándo? Si lo supiera a ciencia cierta tened por seguro que no lo diría, por la razones antes indicadas al hablar de la bolsa. Hay que elucubrar. El año 2015, aun con la crisis, que evidentemente y a nivel global seguirá campeando a sus anchas, el desnivel entre la oferta y la demanda petrolífera empezará a ser indisimulable. Aquí en Españistan dicho año se presenta, además, muy complicado, pues la mayoría absoluta obtenida por el partido gobernante a base de prometer lo que sabían que no podrían cumplir, alcanza su fecha de caducidad, y ya no volverá ni por el forro, ni para los que perpetraron el engaño (a quien se dejó) ni para nadie más. Sin embargo, yo creo que el año clave es el 2017. Por varios motivos. Uno de ellos el comienzo de un nuevo período presidencial norteamericano, con un Presidente, presumiblemente republicano, que reiniciará una nueva fase de furor bélico, con la excusa del terrorismo, que ya sabemos lo que tiene debajo: “América se está quedando sin energía”. Quien lo diría.

Hay otro dato más, publicado recientemente, con sordina. A partir del año anterior, el 2016, los depositantes sufrirán pérdidas en las quiebras bancarias, después de los bonistas senior, adelantándose dos años la fecha en que tal normativa debía ponerse en marcha. Me parece un indicio de que hay cierta prisa, muy inquietante. Las penurias energéticas que nos aguardan exigen destruir capital, a fin de evitar a toda costa la inflación masiva, bicha de los cárteles bancarios, que ven disminuir por su causa el valor de sus “activos”, esto es, de los “capitales” que se han inventado y que constituyen la deuda que pesa sobre nuestros hombros. ¿El pistoletazo de salida del saqueo de los depósitos? Nunca se sabe. Pero no desfallezcáis. Después de una nueva caída al abismo, nos encontraremos con un nuevo escalón. Y el gobierno de entonces (que será de gran coalición por “sentido de estado”, esto es, que da igual lo que votéis) clamará que la crisis ha terminado, y que es tiempo invertir en renta variable. Y nos parecerá que así es, porque la situación se habrá estabilizado. Hasta el siguiente escalón. Un secreto. Esta no es una escalera convencional, pues la parte vertical será cada vez más larga, y la horizontal más corta. ¿O será una vez más una ilusión psicológica? La solución en menos de un lustro. Agarraos al sillón, empieza la película.

Saludos,

Calícrates

sábado, 7 de diciembre de 2013

Inflación



nihilnovum.wordpress.com

La verdadera causa del fin de Roma como Imperio y, lo que es más importante, como civilización, no fueron las pestes, los bárbaros, ni los cristianos, sino los propios emperadores romanos, que dinamitaron su propio Estado aplicando recetas económicas que hoy nos resultan muy familiares.

Dije en otro post, considerado por muchos muy esotérico y poco acorde con el espíritu científico que, por lo visto, debe presidir el estudio de la declinación petrolera, que lo que hoy es el petróleo en tiempo de la Roma tardo republicana e imperial era el oro. Bien, lo sigo diciendo, y también que los reiterados intentos de engañar al pueblo llano sobre el verdadero valor de la moneda resultaron siempre infructuosos, y  colocaron repetidamente al Estado al borde del abismo. Una gran lección para los próceres monetarios modernos, que evidentemente no es que no la vayan a comprender, es que no van a ser capaces de aplicarla, porque la tentación de aparentar que hay, cuando no hay, es siempre demasiado fuerte. Analicemos las diversas “crisis” del pasado, como lección para la que actualmente padecemos.

Las primeras crisis de producción del mundo romano remontan al siglo II a.C. y a los tiempos de César y Augusto. Claro que por aquel entonces había mucho oro aún por robar en el mundo mediterráneo, y por lo tanto los primeros gestores de turbulencias salieron relativamente exitosos de sus andanzas políticas, al menos económicas, aunque nunca se está a salvo de las consecuencias de una conspiración.

El oro de Egipto convirtió el reinado de Augusto en una época soñada de crecimiento, pero apuntó los mimbres de lo que iba a resultar la ruina del sistema. En efecto, de tales tiempos resultó el primer repunte de la inflación, y también el primer indicio de lo que iba a resultar la señal inequívoca de los introductores a ultranza de circulante: la construcción de termas.

¿Porqué termas? Muy sencillo. Eran edificios monumentales, y muy populares, pero que no requerían de una inversión muy grande en recursos en relación con su volumen (las termas son casi todo aire bajo bóvedas), pese a lo cual su magnificencia deslumbraba al populacho, permitiendo introducir enormes sumas de efectivo en circulación, a través de los contratos adjudicados para su construcción y para la adquisición de los suntuosos materiales que las decoraban, sin afectar gravemente a un tráfico de bienes y servicios en franca declinación, por definición, en una sociedad que necesita de tales estímulos. Además su rápida construcción permitía que quedaran finalizados durante el reinado de sus patrocinadores.

Sigamos el rastro de dichas construcciones, y tendremos al de los introductores de vil metal amonedado:

1.- Termas de Agripa, en realidad de Augusto, del que aquél era yerno, y uno de sus generales más eficaces.
2.- Termas de Nerón.
3.- Termas de Tito.
4.- Termas de Trajano.
5.- Termas de Caracalla.
6.- Termas de Diocleciano.

Bien, ya conocemos los hitos de una acelerada carrera hacia el desastre. Aunque hay que decir que no todos fueron igualmente nefastos desde el punto de vista macroeconómico. En realidad hasta el reinado de Trajano, cuya conquista de Dacia no tuvo otro objetivo que acometer el saqueo de las ricas minas de oro del país, todavía existió un flujo constante de metales preciosos que permitió mantener viva la fiesta, aunque cada vez con menos velas, a causa de la sangría que suponía el comercio con China, de la que se adquirían productos de lujo, especialmente seda, porcelana y piezas de jade, sin que los orientales importasen prácticamente nada de Occidente.

Muchas veces me ha hecho pensar este singular tráfico unilateral. Pensemos que los chinos son expertos en doblegar al enemigo sin luchar (Sun Tzu). ¿Qué mejor forma de hacerlo que aficionar a los romanos a los bienes suntuarios, sin comprarles nada, para desequilibrar su balanza comercial y poner contra las cuerdas la estabilidad económica de un imperio que podía llegar a ser un peligro? Lo que digo puede parecer una barbaridad, pero pensemos que muchos siglos después intentarían la misma jugada con los ingleses, que tuvieron que recurrir a introducir el opio en el país para salvarse financieramente (a costa, eso sí, de envilecerse moralmente). Y puede que sea también lo que están haciendo ahora, cuando se ha convertido en la fábrica del mundo y, gracias a su enorme superávit de cuenta corriente, domina el mercado de capitales. Tal vez haya aquí materia para otro post. Pero sigamos.

Como decimos las fechorías de los manipuladores dinerarios dejaron su impronta en el valor adquisitivo de la moneda, especialmente del denario, la pieza de plata, de mayor circulación. En tiempos de Augusto estaba compuesta al menos en un 95% del expresado metal, en los de Trajano había bajado a un 85%. Marco Aurelio, asediado por las guerras germánicas y carente de ricos territorios a los que saquear, esto es a la total defensiva militar y económica, volvió a depreciar el denario, que llegó a tener sólo un 75% de plata. Pero la gran catástrofe estaba todavía por llegar. Caracalla, uno de los constructores de termas, adoctrinado por su padre Septimio Severo en la necesidad de enriquecer al ejército, y necesitado para ello de enormes sumas, devaluó de nuevo, y esta vez severamente, el denario, hasta dejarlo en un 50% de plata (una devaluación de un 25% en un solo año). La moneda de oro, el áureo, tampoco se salvó de la jugada, y si en tiempos de Augusto de cada libra de oro salían unas cuarenta monedas, Caracalla se las arregló para sacar cincuenta. Probablemente pensó que nadie se daría cuenta de la superchería, así que todo ufano empacó para marcharse a una campaña en Asia de la que no volvería, pues fue asesinado por un soldado de su escolta personal mientras orinaba al borde de un camino (una muerte digna del canalla que fue). Entretanto la inflación se había desatado y los precios se dispararon en todo el Imperio. Podemos pensar que nada peor se podía perpetrar, y como siempre nos equivocaremos.

Tras un siglo de caos casi permanente en que la “técnica Caracalla” había llegado para quedarse, de forma que el denario no dejó de devaluarse, hasta acabar convertido en un pedazo de bronce bañado en plata, y el áureo prácticamente desapareció de la circulación, y cuando aparecía era fino y maleado. La inflación superó el 1.000%, con los datos fragmentarios de los que disponemos, aunque probablemente, en ciertos momentos y lugares llegó a ser mayor.

Al caos político y económico del siglo III le sucedió el ajuste de Diocleciano que, ya sin poder recurrir a la devaluación, machacó a impuestos a los habitantes del Imperio y ensayó una reforma institucional y, como no, monetaria, recurriendo por lo demás a la consabida construcción de termas.

El nuevo sistema estaba formado por cinco monedas: el aureus, una moneda de oro que pesaba, como sus predecesoras, un sexto de una libra. El argenteus, que contenía un 95% de plata. El follis, conocida como nummus, o laureatus A, que era una moneda de bronce con plata añadida. El radiatus, pequeña moneda de bronce con un ligero baño de plata, y el laureatus B, una moneda de bronce aún más pequeña, sin aleación de plata.

¿Cómo es posible que una moneda que representaba un progreso tan evidente en calidad de manufactura y en contenido de plata respecto de sus predecesoras no gozara de amplia aceptación entre el público? Pues, en primer lugar, porque mientras el áureo y el argenteus contaban con un fuerte respaldo para su valor en su contenido metálico, el nummus, piedra angular del nuevo sistema monetario, había sido tarifado muy por encima del valor correspondiente a su porcentaje de plata, lo que lo convertía prácticamente en una moneda fiduciaria, cuando la moneda del Imperio Romano nunca había tenido tal carácter.

Las consecuencias de esta disparidad dentro del sistema monetario eran predecibles, el atesoramiento de las “monedas fuertes” y el intento de deshacerse rápidamente de la moneda sobrevaluada, la conducta prevista por la ley de Gresham. Un comportamiento, por otra parte, que tiende a generar inflación al impulsar a los consumidores a cambiar rápidamente la moneda fiduciaria por bienes de valor real, acelerando de esta forma la velocidad de los intercambios.

En segundo lugar, como argumenta Kenneth Harl, la enorme producción de nummi, llevada a cabo para poner en marcha el sistema, incrementó fuertemente la oferta monetaria, que era tradicionalmente reducida en el mundo romano. El gobierno no tenía forma de conocer cuántas monedas serían necesarias para poner en funcionamiento el sistema y todo indica que su producción fue excesiva, pues se observa que muchas regiones que siempre habían padecido de una escasez crónica de circulante disponen, a partir de este período, abundantemente de aquél.

Además, el ejército en la tetrarquía era numerosísimo (unos 400.000 soldados), lo que suponía un enorme gasto, y a éste había que sumarle las nóminas de la gran cantidad de funcionarios del Imperio. Por otra parte la masa de campesinos trabajadora iba en descenso. Esto provocó que el número de contribuyentes fuese menor que el de los mantenidos por el Estado, provocando una grave crisis y una inflación galopante.

Diocleciano intentó, entonces, imponer por fuerza de ley una solución. En enero del 300 d.C. fueron así, según la interpretación más aceptada, retarifadas las monedas del sistema, pasando el nummus de 5 a valer 12,5 denarios, y el argenteus de 25 a 50. Semejante incremento nominal del dinero circulante sin ningún cambio real en el número o la calidad de las monedas disponibles fue seguida, como era de esperar, por una casi inmediata readecuación, en la misma proporción, del precio de los bienes.

Diocleciano culpó, claro, a los especuladores, a quienes acusaba de: "desviar en provecho propio los bienes que nos envían los dioses". Entonces el Emperador llegó donde no se habían atrevido los anteriores, y aplicó un severo plan antiinflacionario, que se transformaría en el antecedente histórico de las estrategias de control de precios que tantas veces utilizarían en el futuro muchos gobernantes. El edicto de precios de Diocleciano ("edictum de maximis pretiis rerum venalium") aprobado en el año 301 después de Cristo, fijaba precios máximos para más de 1.300 productos y también regulaba los salarios. Todo quedó controlado por el Estado. Se fijaba el precio de productos tales como la carne de vaca, el cerdo, el pescado, el aceite, el trigo, la harina, la cebada, las judías, los garbanzos, el arroz, el vino, la cerveza, la ropa, el calzado, etc. Prohibía que se vendiera un modio (9 kilogramos) de trigo en más de 100 denarios, 8 denarios la libra de carne de vaca, 12 denarios la de cerdo, 24 denarios la de pescado fresco, 16 denarios la de mantequilla y 30 denarios un pollo. La lista era interminable. En sus propias palabras, los usureros eran los "máximos enemigos del Estado". Sin embargo, los precios que se fijaron en el edicto no cubrían los costos de producción. (Por si la situación parece muy lejana, lo que ocurre actualmente en Venezuela se parece mucho a lo que se relata, de todas formas tarde o temprano lo viviremos todos).

Por supuesto que la puesta en marcha de un proyecto tan ambicioso exigía de medidas drásticas para conminar a los ciudadanos a su cumplimiento. Las penas que se aplicaban a quienes violaban los topes de precios fijados en el Edicto de Diocleciano eran considerablemente severas. Cualquiera que incumpliese la norma, ya fuese vendedor o comprador, era condenado a la pena capital.

El resultado es que comenzaron a escasear los productos y surgió un incontenible mercado negro. Diocleciano reaccionó anunciando que quien tratase de burlar las normas traficando fuera de la ley sería ejecutado de inmediato. Entonces, y como era de esperar, los productos desaparecieron del mercado. Todo faltaba. Nadie estaba dispuesto a producir para perder. El edicto terminó en el más completo descrédito y fracaso. La economía del Imperio Romano se hundió en el caos. Pocos años después el autócrata abdicó.

En menos de un siglo los romanos habían pasado de tener en sus bolsillos denarios de plata a manejar los llamados follis, pedacitos de bronce muy abundantes y sin apenas valor, empobreciéndose fenomenalmente por culpa de su Gobierno, y con ellos el comercio, la industria y la agricultura del Imperio.

Finalmente el emperador Constantino suprimió el áureo y puso en circulación una nueva moneda de oro, el sólido, muy depreciada con respecto a su antecesor. Un áureo de los antiguos valía, por su cantidad de metal precioso, dos sólidos. Consiguió la cantidad de oro necesaria para la reforma confiscándoselo a las ricas ciudades orientales y a los templos paganos. La palabra “adorar” significa textualmente poner oro. Los templos de la antigüedad contaban con toneladas de adornos del precioso metal, y probablemente entre las razones del inicio de la persecución del paganismo, y de la inequívoca tendencia a la adopción del cristianismo como religión de Estado, se escondía la necesidad de apropiarse de los tesoros acumulados por el, hasta entonces, culto oficial. Además, para financiar el funcionamiento del Estado se inventó nuevos impuestos, que habían de abonarse sólo en oro, única forma de pago, por lo demás, que aceptaban los mercenarios extranjeros que servían en el ejército. Bárbaros les llamaban, aunque, a decir verdad, mucho no lo serían, cuando sólo estaban dispuestos a jugarse la vida por dinero de verdad.

El oro se convirtió en un refugio para quien podía conseguirlo, es decir, los militares y los altos funcionarios imperiales. El resto de la población había de conformarse con el bronce de los follis y el cobre acuñado de manera ilegal, que hacía las veces de dinero de bolsillo. La antaño próspera clase de pequeños propietarios y comerciantes, base misma de la grandeza romana, se arruinó sin remedio. Se produjo entonces una concentración de tierras en manos de unos pocos terratenientes, que empleaban en ellas a los hijos o nietos de antiguos campesinos libres depauperados por la inflación y los crecientes impuestos imperiales. La Edad Feudal acababa de comenzar.

De todo lo cual concluimos que el Imperio Romano vivió, durante varios siglos, literalmente de saquear a sus súbditos. Los gastos imperiales crecieron porque sólo se podía sobrevivir a la sombra del Estado y por que el ejército, único garante de la seguridad y depositario del poder real, duplicó sus efectivos.

Durante casi dos siglos, el Estado romano fue una onerosa máquina burocrática que tenía el solo objetivo de sobrevivir y perpetuarse. Pero ni eso consiguió. Cuando el flujo de oro se secó, porque ya no quedaba un solo contribuyente a quien dar la vuelta y sacudir, Roma colapsó y se esfumó de la Historia, al menos en Occidente.

Conclusión: manosear el valor del dinero siempre sale caro, especialmente a sus usuarios, y una sociedad con problemas de recursos está necesariamente abocada a la hiperinflación y al colapso monetario, porque la tentación de manipular la moneda, para salir del paso, es siempre demasiado grande. Así que ya tenemos un mapa del futuro. Ahora no manejamos plata ni oro. Nuestro dinero son papelotes o dígitos de ordenador. Así que el procedimiento para saquearnos debe ser otro, fácilmente imaginable y, desde luego, mucho más sencillo. Pero antes de ponerlo en marcha los verdaderos detentadores del poder, que dirigen desde la sombra a sus polichinelas políticos, deben ubicar sus millones a buen recaudo, invirtiéndolos en bienes tangibles. Sólo después se dará la señal, y entonces sálvese quien pueda.

Saludos,

Calícrates