domingo, 26 de enero de 2014

Argentina



www.consejosgratis.es


Señoras y señores. Niños y niñas. Ocupen sus asientos porque empieza el espectáculo. Otro canario en la mina que implosiona. Argentina dejó de ser exportador neto de petróleo en el año 2010. Lo primero que hicieron fue quitarse de encima al mascarón de proa de la British Petroleum que operaba bajo el nombre de la presunta compañía española Repsol (es un poco fuerte que los ingleses exploten directamente crudo en Argentina). Pero los problemas continuaron, porque parece que Vaca Muerta está efectivamente muerta, y sus ubres ya no dan para mucho más, así que hay que sobrevivir con el monocultivo de la soja, que también requiere de enormes insumos energéticos. Los problemas de desabastecimiento de diésel han sido moneda corriente en el país en los últimos años.

Con esta tesitura los problemas no dejan de acumularse. A la desesperada el gobierno convalidó el jueves la más importante devaluación del peso argentino desde 2002, y la moneda se depreció el 12% en tan sólo 38  minutos. No se trata más que de los primeros relámpagos que preceden a la gran tormenta. En efecto, el sistema económico da signos claros de encontrarse completamente colapsado, y es mantenido con respiración asistida.

El recurso a acelerar las revoluciones de la manivela creadora de papelotes de supuesto valor económico, para ir tapando huecos de gastos corrientes, ha sido una vez más demasiado fuerte. El año pasado la inflación marcó oficialmente un 27%  Pero el precio de los productos básicos aumentó un 50% lo que hundió en la miseria a los perceptores de rentas  más bajas, más de un millón de personas. Esto teniendo en cuenta que en diciembre Argentina registraba un índice del 30% de pobreza, cerca de 12 millones de personas. Y el 2014 ha comenzado dando sustos poco alentadores. El transporte público (petróleo) ha subido un 66%, los combustibles un 10%, los seguros médicos un 9% Todo ello en la primera quincena de enero que será el mes de mayor inflación desde 1992. Los cortes de luz son permanentes en amplias zonas del país. También son frecuentes las protestas y saqueos, que causaron recientemente catorce muertos.

Es evidente que las autoridades monetarias han perdido el control, ya que en este momento la divisa argentina no tiene virtualidad como medida de valor ni, por tanto, como medio de intercambio. Nadie conoce, a ciencia cierta, el valor del peso. Ni siquiera el gobierno. Todo ello retroalimenta la quiebra del sistema económico y hunde todavía más los ingresos fiscales, lo que obligará a emitir más dinero ficticio, y agravará la inflación. Las concesionarias de automóviles están virtualmente cerradas, pues nadie sabe lo que vale un coche y hay que esperar a ver qué pasa. Las páginas web de las tiendas de electrodomésticos que gestionan miles de compras en línea permanecen en las últimas horas con problemas técnicos, por la misma razón: para ganar tiempo ante el tsunami.

Lo realmente inquietante, indicativo de la absoluta desesperación del gobierno, es la anunciada medida de levantar el “cepo”, las restricciones a la compra de dólares, que se encuentra pendiente de los requisitos que imponga la AFIP, Administración Federal de Ingresos Públicos, y supone un sinfín de problemas técnicos y económicos. ¿Cómo se podrán adquirir los dólares? ¿Cuántos se podrán comprar? Si no se sabe lo que vale una lavadora, ¿cómo vamos a saber lo que vale un dólar? Las autoridades, claro, no han dado detalles. Pero los indicios que se acumulan son inquietantes. La semana pasada, el dólar “oficial” cotizaba a 6,20 pesos, pero la cerró a 8 pesos.

Sólo una cosa más. Para fiarse del dólar y demandarlo con tanto ardor, hay que estar realmente desesperado, a tenor de las informaciones que corren sobre la citada divisa, pendiente de constantes alivios cuantitativos. Pero ya se sabe que es mejor estar en Guatemala que en Guatepeor.

Mientras los números no cuadran, Cristina Kirchner se aleja de la catástrofe en ciernes, dejando el barco renqueante a las órdenes de sus subordinados, que se comerán el inminente “marrón”. Ha volado a La Habana para asistir a la Cumbre de Países Latinoamericanos y Caribeños. Seguro que su presencia allí es totalmente imprescindible, con lo que está cayendo. Pero claro, la inflación, el dólar, y la crisis energética han resultado un cocktail demasiado fuerte para ella. ¿Qué pasará el lunes cuando abran los mercados? Una sola cosa está clara. La Presidenta estará lejos.

Y es que Argentina más que un canario es un pájaro dodo, de esos gordos que no volaban y que los europeos se encontraban en las lejanas Islas Mauricio, que se extinguieron rápidamente en cuanto los marineros los incorporaron masivamente a sus dietas, ante la gran facilidad para atraparlos. Lo raro es que esta avis no haya dejado de cantar antes.

Saludos,

Calícrates

1 comentario:

  1. Me cuesta creer que los que manejan el poder no sean capaces de darse cuenta de lo obvio, especialmente cuando la sofisticada elaboración de eufemismos y demás engaños exige el conocimiento de la verdad.
    Un saludo

    ResponderEliminar