jueves, 13 de febrero de 2014

Emergentes



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Ya decía Niño Becerra que no le cuadraba aquello de los países “emergentes”, pues que no se veía muy claro de dónde emergían, y que bien pudiera ocurrir que su “emergencia” inicial acabara dando lugar posteriormente a “emergencias” de otra clase y sentido.

Las supuestas excelencias económicas de los “emergentes” no se referían a la creación de un tejido productivo, propio de los países del primer mundo (se supone que emergían prácticamente de la nada y se acercaban al susodicho). En realidad basaban su crecimiento, y por tanto la posibilidad de adquirir derivados del petróleo a precios más altos, del simple y llano hecho de que exportaban materias primas.

¿En qué dirección? Pues básicamente hacia China, verdadera fábrica del mundo. Pero ocurre que el imperio del sol naciente, afectado por el continuo descenso del consumo a lo largo y ancho del planeta, a causa de una crisis misteriosa que no se acaba, digan lo que digan, y cuyo origen casi nadie acierta a explicar, empieza a funcionar al ralentí, y cuando el coloso económico se resfría, los “emergentes” que le proveen se cogen una pulmonía triple.

Todo lo cual puede producir, ya está produciendo, un efecto inesperado, como es que los capitales retornen a los países industrializados, a la vista de que la “emergencia” de ciertos estados grandes y bien provistos por la naturaleza ha resultado ser una burbuja más, de forma que las cosas vuelvan, poco a poco, a su cauce.

A todo ello puede ayudar otro hecho, que cada día está más cerca. Me refiero a que la deslocalización, a causa de los elevados costes del transporte, deje de ser rentable, no en todos los casos pero sí en muchos, y numerosas industrias retornen al primer mundo, a fin de continuar explotando la mano de obra importada y esclava de siempre (no nos hagamos ilusiones, no pueden funcionar de otra manera), pero más cerca de donde se encuentran los principales centros de consumo.

De seguir los acontecimientos el curso que vengo barruntando, nuestro vapuleado euro puede resucitar, e incluso venirnos muy bien, a pesar de las muchas palabrotas que hemos proferido contra él. No hay más que ver lo ocurrido en la última semana.

La divisa europea se apreció un 1,5% frente al rand sudafricano, y en lo que va de año se ha revalorizado hasta un 5,4% frente a dicha moneda. Otra divisa en mínimos es el rublo, que ha caído con fuerza y se deja un 1,6%, hasta los 48,07 rublos.

En relación al real brasileño, el euro escaló un 0,7%, hasta los 3,32 reales, cerca de los máximos del año. En lo que va de 2014, se ha revalorizado un 2,5% frente el real.

La moneda única, unificada y polivalente, se ha apreciado otro 1,3%, frente a la divisa turca, hasta las 3,02 liras, y no sube más a causa de los malabarismos del Banco de Turquía que elevó del 7,75% a nada menos que el 12% los tipos de las operaciones de financiación a un día, en un intento desesperado de parar una hemorragia que llevó, el pasado enero, a que se necesitaran hasta 3,27 liras para adquirir un euro.

Y eso sin hablar de Argentina.

Se trata de otro cambio de tercio, de los muchos que veremos, un continuo vaivén en el que, definitivamente, la risa irá por barrios, hasta que se nos corte a todos de golpe.

Pero que nadie lance las campanas al vuelo. Se sobrevivirá mejor, aunque no por mucho tiempo, en los territorios con una divisa teóricamente fuerte, pero el pasado ya no volverá, porque se pueden imprimir euros, pero no barriles de petróleo.

Saludos,

Calícrates

1 comentario:

  1. Los hechos ocurren delante de nuestros ojos de una manera tan simple que nos parece inverosímil. Un cordial saludo.

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