viernes, 14 de marzo de 2014

Catastrofistas



www.taringa.net

¿Tan difícil es ver que vamos hacia un nuevo crash, que hará que el de las hipotecas subprime de 2008 resulte un traspiés sin importancia? Cierto que las noticias parecen ir hacia otro lado: que hemos tocado fondo, que pronto la máquinaria se pondrá a funcionar a velocidad de crucero... Se trata de informaciones que proceden de quienes tienen que ganar con ello, para engañar a incautos.

¿Quién te dice que se acaba la crisis? El Gobierno de Españistán, metido en corrupción hasta las cejas y pendiente de cuatro comicios diferentes que pueden suponer (espero) que el partido político que lo sustenta quede apeado del poder hasta en las pedanías nacional-católicas más recalcitrantes. ¿Quién más? Los notarios, que están esperando que la gente vuelva a comprar pisos, para tener negocio y seguir forrándose. ¿Quién va a comprar esos inmuebles, con tasas de desempleo inimaginables, sin financiación y a precios que no terminan de bajar hasta donde procede (que no es el suelo sino el sótano) porque los bancos necesitan tener tales “activos” en sus balances a los precios desorbitados que provocaron ellos mismos, con la complicidad de sus tasadoras, para endeudarnos hasta las trancas y sacarnos las tripas? Claro, tal vez algún fondo buitre californiano, que compra al por mayor y a precios de derribo. Pero con eso no se sale de ninguna crisis.

Para saber lo que va a ocurrir, y está muy claro, quienes os desinforman lo saben muy bien, hay que ir a los fundamentales. Señoras y caballeros ¿se han arreglado los problemas que nos trajeron al lugar donde nos encontramos? Son tres parámetros básicos: deuda, valor monetario y recursos. Veamos.

La deuda no es que siga donde está, es que ha continuado creciendo hasta la estratosfera, al menos la de las entidades públicas, porque al ciudadano de a pie sí que se le ha cortado en seco el acceso al crédito. Cualquier contacto que tengáis dentro de un ayuntamiento o corporación pública os contará la misma historia: viven de prestado, y se han endeudado más en los últimos cuatro años que en toda su historia reciente. Otro tanto pasa con el Estado: al empezar la crisis la deuda alcanzaba el 80 por ciento del PIB, ahora sobrepasa el 100 por cien. Y la razón es muy clara. Al ciudadano corriente, ante la falta de liquidez, pues se le embarga, se le desahucia y se le acaba mandando a la inclusa y a comedores de caridad. Pero con las instituciones públicas no puede pasar lo mismo. Hay que dar apariencia de normalidad. Y como si no hay consumo no hay ingresos, pues hay que sacar la “tela” de algún sitio. Para eso el BCE ofrece numerario a intereses de risa. De esta manera las montañas de deuda impagable pueden refinanciarse, por el procedimiento de seguir moviendo la rueda crediticia, para tapar los nuevos e importantes agujeros, y continuar pagando puntualmente los réditos del capital. ¿Os parece que algo así es sostenible? ¿Tiene mucho futuro una deuda que se solventa con nueva deuda?

En cuanto a la política monetaria, ¿cómo que anuncio una inflación brutal, si lo que se nota en la calle es la bajada de muchos precios? Y doy fe de ello. En la panadería donde habitualmente compro el pan dos barras valían 1,80 euros, y de la noche a la mañana las tenías por un euro. Que no podían competir con los hipermercados que venden pan descongelado a treinta céntimos. Una deflación salvaje, y en toda regla, lo admito, por la vía de ponernos a todos a trabajar por migajas y, claro, a “competir” por ellas. Pero ¿hasta cuándo se puede mantener este trágala? Hay deflación porque están deflactando (donde pueden porque los servicios muy vinculados a la energía no atienden a razones), y lo hacen por el motivo expuesto más arriba: el mantenimiento a ultranza de la viabilidad de la deuda. Las facilidades crediticias, para algunos, a intereses de saldo sólo pueden mantenerse con la ficción de que el dinero mantiene su valor. De lo contrario las exigencias de remuneración del circulante subirán, y no podrá mantenerse mucho tiempo el chiringuito que hemos descrito en el párrafo anterior. Pero hemos dicho muchas veces que el dinero no tiene valor en sí mismo, es un símbolo, que debe guardar relación con los bienes y servicios físicos que se ofertan. Y el crecimiento, por las razones que ahora veremos, ni está ni se le espera.

Recursos. ¿Hemos encontrado recientemente otro planeta lleno de hierro, cobre, cobalto, fósforo, litio, neodimio, gas natural, carbón,… y desde luego petróleo? Que yo sepa no. Y aunque lo hubiéramos hecho tampoco nos serviría a la larga de mucho, a la vista de la fábula de las bacterias que descubren tres botellas más cuando están a punto de rebosar la que habitan, y se ponen muy contentas,… por breve tiempo. Aquí está la clave de bóveda de todo lo que vivimos. En realidad si fuéramos capaces de crecer indefinidamente ni la deuda tramposa, ni los intereses abusivos serían un problema. Pero el mundo físico nos ha enseñado sus límites, y sus dientes, y por eso el colapso financiero, económico y monetario es inevitable.

Tened en cuenta que las predicciones que tienen valor no son solo las que suceden. Son las que finalmente acaecen, sin que nadie diera crédito a que pudieran llegar a ocurrir. Es como el caballo de las carreras pagado a cincuenta a uno en las apuestas. No hagáis caso de las Sirenas (mitológicas), sino de la mar arbolada. Viene otro crash, peor que el anterior, viene la inflación, y viene el saqueo de lo que queda de nuestros depósitos bancarios. ¿Por qué? Pues porque ¡no tienen otra!, caramba. Realmente saber todo esto no supone un gran mérito, salvo el de haber podido ver más allá de la cortina de mentiras con la que nos alimenta el sistema, por su propio interés. Y si no me creéis porque no soy economista (“titulitis”) dejad que os lo diga todo un Catedrático de Economía Aplicada.

Saludos,

Calícrates

1 comentario:

  1. Que estamos al borde del abismo no me cabe duda. Y no porque lo diga Juan Torres, catedrático de economía aplicada, sino porque para ciertas cosas no se necesita la voz del experto, sino mas bien la sensatez y el sentido común.
    Es curioso que nos diga que ni una guerra de dimensiones colosales podría solucionar los problemas, incluso la guerra necesita financiarse. Pero para eso se inventó el hambre, la enfermedad y el colapso social. Desde la ONU también nos avisa y con un mensaje muy claro: Despertemos antes de que sea demasiado tarde.
    http://unctad.org/en/pages/PublicationWebflyer.aspx?publicationid=666
    Un saludo

    ResponderEliminar