sábado, 8 de marzo de 2014

El momento se acerca



anirarojo.blogspot.com

Estábamos todos apaciblemente instalados en el conformismo, pensando que el colapso de nuestras sociedades post industriales sería lento, catabólico, de suave y preciosista decadencia. Incluso he podido leer algunas previsiones que alargaban la meseta de producción de petróleo convencional y pacotilla asociada hasta el año 2040. Y de repente, un magnífico artículo de Gail Tverberg sobre una presentación de Steve Kopits nos ha sacado a todos de la modorra.

Recordad que no será la producción de combustibles líquidos la que impactará vuestras vidas, al menos visiblemente. Aquélla será la causa última, pero vuestras tribulaciones vendrán de otros frentes. Los problemas serán primero financieros, luego económicos, y por último monetarios, que agravarán los anteriores y nos llevarán a la antesala del infierno. No miréis los datos de producción de crudo, de líquidos del gas natural o de ganancias de producción. Se trata de información técnica, fácilmente ocultable y maquillable, y que se conoce siempre mal y tarde (a toro bien pasado).

Mirad un telediario, pero con sentido crítico, pues la verdad no os la van a decir. Primero hablarán de nuevas dificultades para los bancos que, por supuesto, una vez más, pagaremos todos a escote. Luego se iniciará una nueva ronda de recortes y subidas de impuestos. Por último asomará la inflación. A corto plazo, ya lo he dicho alguna vez: cuidado con los depósitos a plazo y otros activos de capitalización bancaria. Son el recurso más apetecible y rápido al que echar mano. Ese dinero no existe. Son dígitos de ordenador. Y ya sabemos que tan fácil como poner ceros es apretar el botón de “delete”.

Los costes de producción crecientes que encaran las compañías petroleras nos ilustran de que el sistema está en apuros mucho más graves de los que nos imaginamos, y también sobre las verdaderas razones de los distintos “alivios cuantitativos” puestos en marcha, a través de diferentes vías, por los Bancos Centrales. Sin inversiones crecientes en explotación petrolera la producción caerá en picado en apenas tres años. Las inversiones requieren liquidez, que puede financiarse a través de créditos o de reinversión de ganancias. Para obtener tanto una cosa como la otra se tiene que demostrar, y verificarse, que el proyecto que emprendes genera flujos de capital importantes. Los nuevos proyectos de inversión requieren un precio mínimo del barril de crudo en torno a los 130 dólares, y en casos extremos, como Brasil, sí este país que iba a ser la panacea de producción en los próximos lustros, alcanzan los 150 dólares.

Cualquier subida de precio de un producto, aparte de demanda, y por muy inelástica que ésta sea, exige que los que compran tengan liquidez, del mismo modo que un fuego no puede mantenerse sin combustible y oxígeno, por mucho que lo necesitemos para calentarnos las pantorrillas. A dotar a los países consumidores del efectivo necesario para que los precios del petróleo sigan subiendo, y por tanto las empresas productoras obtengan beneficios que reinvertir, es para lo que sirven las Quantitative Easing, barras de liquidez solo para entidades bancarias, tipos de interés reales negativos, etc. que han puesto en marcha los Bancos Centrales de todo el planeta. Pero tales políticas de gestión monetaria son peligrosas. Ya decían los eminentes economistas de la escuela austriaca que el espacio entre la deflación y la hiperinflación es muy estrecho, y con tendencia a ser totalmente inexistente.

Han estado jugando al mono equilibrista, porque lo del encaje de bolillos se queda un poco corto, dado lo complicado de la situación. Ante la caída de la producción de crudo y asimilados, todos nos vamos a tener que quitar la careta. Y sobre todo los que manejan los dineros, que son los que llevan seis años manteniendo el castillo de naipes con alambres. Llega el momento de la verdad. Si se cierra el grifo los precios del barril, ante la falta de demanda, caerán, y por lo tanto los proyectos de explotación pendientes serán cancelados. Entonces la caída de la producción se agudizará todavía más, aumentando la recesión, lo que hará caer a su vez la demanda de derivados del petróleo, y afectará nuevamente a la baja el precio de tal commodity,… Vamos la pescadilla que se mordía la cola.

La otra opción es mantener e incrementar exponencialmente el manguerazo de liquidez, lo que llevará a un aumento brutal y generalizado de los precios, no solo del crudo sino de todos los bienes básicos, y los vinculados a la energía (los pisos, no os preocupéis, continuarán bajando). Habrá llegado la hiperinflación y el colapso del sistema monetario de la que tantas veces os he hablado en estas páginas.

¿Cuál va a ser la opción elegida por los gerifaltes monetarios? Conociendo a fondo el funcionamiento del sistema económico occidental y global, que requiere de la expansión económica y monetaria por propio diseño y definición, a fin de continuar facilitando la aparición de suculentas burbujas (como el fracking), para generar ingresos fiscales e ir pagando los gastos corrientes, por pura necesidad será la segunda. Ni siquiera la preservación de los valores reales de los patrimonios de los ultrarricos, que por otra parte ya se habrán posicionado convenientemente, podrá interrumpir el zumbido sin fin de la creación telemática de deudas supuestamente equivalentes al dinero de verdad (hay quienes aún se imaginan impresoras echando humo). Los plazos, ya lo veis, se acortan, y el que no esté preparado se irá por el sumidero. Aunque puede que el que crea estarlo, y lo esté de forma incorrecta, le acompañe.

Todo lo dicho sin perjuicio de las posibles consecuencias de conflictos armados locales o más generalizados. Pero esta, como diría Kipling, “es otra historia”, que puede que se cuente otro día.

Saludos,

Calícrates

1 comentario:

  1. Explicar al personal las consecuencias del crash del petróleo, es como intentar avisar a los pasajeros del Titanic de lo que les espera después del choque con el iceberg a partir del principio de arquímedes. ¿Seguiremos con la orquesta tocando hasta que se ahoguen los músicos? Ya veremos.

    ResponderEliminar