lunes, 3 de marzo de 2014

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Por si alguien no se ha dado cuenta, en un lapso de tiempo relativamente corto, tres directores de importantes diarios españoles han sido fulminantemente cesados. El espécimen nacional habitual, ahíto de futbol y de cervezas de lata pensará, si es que llega a encontrar un minuto para pensar al cabo del día, que como las conspiraciones no existen debe tratarse de una mera coincidencia. Pero vamos a ver Sr. Vulgárez ¿es que no se ha enterado Vd. de que pronto se convocarán sucesivas elecciones, europeas, autonómicas, locales y finalmente generales, unas detrás de las otras? No es que el rito habitual introducir papelitos en urnas diseñadas para el bipartidismo sirva de mucho, pero de todas formas, convenía estar prevenido.

En definitiva, las coincidencias existen cuando se hacen coincidir. Pintan bastos, y tocaba transformar a los máximos ejecutivos de todos los diarios destacados en clones de Marhuenda (por cierto que un compañero de Barcelona que le conoce me comentó recientemente que no se explica la transformación de este individuo. Es muy fácil: dinero y notoriedad).

Lo que te indigna no es ya lo burdo de la maniobra, que nuevamente se saldará, al tiempo, con la salida de varios millones de euros de las arcas públicas, a cargo de los sufridos bolsillos de los españolitos de a pie. Lo peor de todo es que la “operación” no solo es cara. También es completamente inútil. Los fontaneros de Moncloa, igual de excelentemente pagados con cargo al contribuyente, deberían saber que la prensa escrita es un producto obsoleto que tienen que regalarte en los aeropuertos para que te dignes ojearla, y que desde luego, si por casualidad llega a tus manos, te pones una pinza en la nariz para leerla, y no te crees más que los resultados de la sección de deportes. Debe ser por eso que Rajoy solo lee el Marca (para los lectores latinoamericanos se trata del Presidente de los incompetentes españoles, a quienes representa a las mil maravillas, y que, claro, son mayoría).

Si quieres estar informado te tienes que ir a la blogosfera. Pero claro, aquí ya no basta con abrir la página y deglutir a dos carrillos lo que te dicen. Hay que triar la información, tener criterio para separar el grano de la paja (también hay mucho de esto). Y  tal acrobacia requiere de una herramienta escasa y fundamental, el elemento imprescindible que, a mi juicio, será la piedra de toque de la drástica selección por venir, y permitirá a los que lo detenten sobrevivir a las tribulaciones que nos esperan: el sentido común. 

Decía Descartes que el sentido común era “la cosa mejor repartida del mundo”. Sería en su época. Para los tiempos que vivimos, en este caso, como en tantos otros, el filósofo anunciador de la cruda modernidad se equivocaba profundamente. Y lo voy a demostrar.

Juan Carlos Barba ha publicado recientemente en El Confidencial un artículo imprescindible, bien documentado, irrebatible y de obligada lectura, que lleva por título El mayor problema que afronta actualmente el mundo. Por cierto que aquí me he equivocado, puesto que no solo le han permitido seguir en la venturosa línea que hace tiempo mantiene: aún trabaja en el medio indicado, le dejan publicar y todavía no le han visitado (espero) dos gorilas con puños americanos.

Si en esta sociedad drogada de incompetencia y mediocridad el sentido común estuviera debidamente repartido, después de aparecer el meritado artículo en negro sobre blanco, y en prensa con mayúsculas, habría un auténtico movimiento sísmico, una revolución: manifestaciones, altercados callejeros, exigencias multitudinarias se información puntual, preguntas al Gobierno en sede parlamentaria. ¿Qué pasará en este caso? Pues absolutamente nada. Otro apunte clarividente que pasará sin pena ni gloria. Tiempo tendremos de arrepentirnos, ya lo veréis.

Claro, habrá quien diga que la vejez, la decrepitud y la muerte también son importantes, que algún día nos llegarán seguro, y que no estamos todo el día pensando en ello, ni necesitamos que nos ilustren desde ninguna tribuna digital. Ocurre que en los temas indicados no se puede hacer nada, y con nuestros aprietos energéticos se podría hacer, y mucho. Pero claro, en dirección que no interesa a los removedores de sillas de directores de diarios que solo sirven para colocarse sobre el piso, a fin de preservar su brillo después de un buen fregado.

Saludos,

Calícrates

1 comentario:

  1. La noticia ya no es la información sino el apagón informativo. Lo importante no es lo que nos cuentan sino lo que nos ocultan.
    Un saludo

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