domingo, 8 de junio de 2014

Entrevista (II)



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- Hablábamos, Sr. de los Llanos, de nuestras dificultades económicas…

Mi interlocutor se toma, esta vez, su tiempo antes de continuar. Se lleva la mano a las sienes y da un largo trago a su Gin Tonic, parece que duda sobre si debe hablar…

- Hay algo que están ocultando. Mira, soy más viejo que tú, y he visto muchas coyunturas económicas. No era posible vivir como lo hacíamos. No hay recursos para inmensas megalópolis completamente desconectadas de los ciclos naturales. Preveo mucho sufrimiento. Guerras

- Por eso me ha dicho que buscan que la demanda agregada disminuya, lo que, en principio, no tiene mucho sentido.

- Vamos chico, ¿tú quién eres, un premier venu? A mí no me engañas, he leído algunos de tus posts y sabes de lo que hablo, así que no te voy a dar un titular.

- ¿Buscan que decrezcamos?

- Y han tenido éxito, ya estamos decreciendo. Esos crecimientos raquíticos que se apuntan los países desarrollados son puro maquillaje estadístico. No hay más que ver los datos de consumo de combustibles y electricidad…

- Creo que le entiendo…

- Empezó a notarse a principios de siglo, con el auge de la economía china. Al principio era el caucho, el hierro, el cobre… Nada especial. A veces existían problemas de oferta, resultado de los propios ciclos de producción. Pero luego las cosas fueron a peor. Los precios empezaron a subir. Y claro, aunque lo parezca, no se pueden pagar cantidades crecientes por todo. Occidente ya nada en deudas. Pero la realidad era tozuda, y tuvieron que habilitarse flujos de liquidez, que no eran sostenibles largo tiempo.

- Pero ahora parece que ha empezado el tapering…

- ¿Tú te lo crees?

- Bueno no, pero es lo que dicen.

- Las facilidades monetarias no se pueden parar sin riesgo de que todo se venga abajo antes de tiempo. Si no compra la Reserva Federal bonos del Tesoro americano ¿Quién lo hará? Rusos y chinos no, ya tienen suficiente mercancía para hundir la economía Yankee si se les tocan demasiado la entrepierna. Así que tendrá que seguir comprando el propio regulador, en un bucle infinito que solo puede conducir al colapso de un sistema monetario obsoleto... ¿Cuánto duraría en pie tu economía si te financiases solo con bonos que te compraras a ti mismo? El caso es que parece que hay una cuenta en Bélgica…, bueno hay varias formas de hacer estas cosas. No debe ser el único procedimiento…

- Y la idea de Draghi de poner a los bancos intereses negativos.

- Eso es peor todavía. El crédito no va a volver y ese caballero lo sabe perfectamente. ¿Prestarías dinero a unos agricultores, por muy afanosos y honrados que sean, y por muy productivas que sean sus tierras, cuando tienes datos de que un tifón va a arrollar sus cosechas? No, claro que no. El crédito no volverá ni aunque les claven un cinco por ciento de intereses negativos a los depósitos en el regulador europeo, que como ya he explicado en realidad vienen impuestos por el propio BCE. Una vez más no dicen la verdad, o la dicen a medias, que es peor. Los intereses negativos están concebidos como un impuesto a los depósitos, pero no de los bancos, sino de los particulares. Ahora van a por los ahorradores. Estaba claro que iban a ser las siguientes piezas de caza.

- Doctor de los Llanos, me decía Vd. que dejar que nuestros millonarios se enriquezcan como “chones” es la solución a nuestros problemas de aumento de la masa monetaria…

- Es la fórmula secreta de Friedman, y realmente no andaba descaminado. Mire Vd., un millonario se gasta el dinero en un coche absurdamente caro, un yate de costoso mantenimiento que va a utilizar tres días al año o en irse de farra al lejano oriente. Todas estas cosas, aunque pueda parecer lo contrario, no son inflacionarias, porque pocos se las pueden permitir. El problema de la inflación no es el gasto puntual de una masa monetaria grande, sino las veces que cada una de las unidades dinerarias cambian de mano en un determinado período de tiempo. Además los ricos compran oro, otra actividad netamente deflacionaria, y tienen buenos asesores, por lo que saben cómo sacar el efectivo del circuito, con dirección a los paraísos fiscales, auténticos varaderos de valores ficticios que están salvando al sistema del desastre, una auténtica bendición.

- ¿Por qué es inevitable la inflación?

- Capital es recursos. Capital es energía. El dinero es solo un símbolo, una reserva en materiales duraderos y fungibles, que supone que Vd. dispone de tales elementos o va a disponer de ellos en el futuro, en determinadas cantidades. Pero claro, tras años de economía de casino, el efectivo creado a través de los reguladores, la reserva fraccionaria y las piruetas financieras, derivados y demás, asumen que tenemos en nuestras manos, o vamos a tener a corto o largo plazo, una riqueza equivalente a quince planetas del tamaño de la Tierra. Pero sólo tenemos uno, y bastante castigado, al borde del agotamiento debido a la explotación masiva, la depredación. Si nuestras disponibilidades energéticas disminuyen drásticamente, como creo que va a ocurrir, sólo caben dos salidas. O mantener el capital existente, que lógicamente equivaldrá a una cantidad menor de bienes y servicios, esto es, perderá valor (inflación) o… destruir ese capital. Esto segundo es, económicamente, más aconsejable, pero, claro, más traumático.

- ¿Cómo puede hacerse?

- Hay varios métodos, impuestos confiscatorios sin retorno de liquidez, quitas masivas en las deudas, o implementar una nueva divisa devaluada, con fórmulas de canje abusivas. Está claro que se trata de procedimientos de cobertura jurídica complicada, y con un grave coste social y político. Claro que hay un sistema mucho más directo…

- ¿La guerra, un conflicto bélico importante?

- Muy bien, amigo, va Vd. aprendiendo. Pero, desde otro punto de vista, el problema de la falta de capital es mucho más serio de lo que parece. Una civilización es básicamente un conjunto de infraestructuras operativas. Mire, precisamente hace poco estuve en su ciudad, Tarragona, para un ciclo de conferencias. ¿Ha visto Vd. el acueducto de Les Ferreres?  Claro que sí, supongo que muchas veces. Una obra formidable, que sigue en pie casi dos mil años después de su construcción. He oído decir muchas tonterías sobre este tipo de edificaciones. Los romanos conocían perfectamente el principio de los vasos comunicantes, y si acometieron una obra de tal magnitud fue por razones muy diferentes de las que manejamos hoy en día. En primer lugar para mantener ocupada la mano de obra ociosa. Ninguna sociedad puede permitirse el lujo de tener un ejército de ciudadanos mirando al cielo, cosa que deberíamos tener en cuenta ahora que convivimos con millones de desempleados. Quien no tiene nada que hacer piensa mucho, y normalmente piensa mal. No te vienen ideas muy constructivas a la cabeza cuando prevés que no tendrás para comer en los próximos meses. Es necesario dar trabajo incluso por encima de consideraciones de eficiencia económica. Y si no existe físicamente habría que repartir el que hay, aunque pese a los que lo detentan.

- Entiendo…

- Pero hay algo más. Claro que los romanos conocían las tuberías, claro que sabían que disponiendo de agua a una altura determinada podían conducirla en conducciones herméticas y presurizadas a otro punto del mismo nivel. Pero es que precisamente no querían utilizar semejantes artilugios. En primer lugar porque la calidad el agua no es la misma si se deja caer naturalmente en un lecho de roca que llevándola prisionera en tubos de plomo. Pero existe otra razón aún más importante…

- ¿El coste de mantenimiento de la infraestructura?

- Claro, a veces es conveniente gastar más en una determinada obra con una vida útil prolongada, que no acometer una construcción débil que va a necesitar ser reemplazada en poco tiempo, requiriendo de inversiones de capital que pueden no estar a tu disposición cuando las precises. Las tuberías son muy eficaces, pero sus paredes son finas y endebles, incluso en los modelos de envergadura, y están sometidas a un constante rozamiento en todos los puntos de su superficie, debido a su presurización. El resultado son roturas y filtraciones constantes. No se crea, en las zonas próximas a las viviendas los romanos las utilizaron, pero no se conservan porque, como le digo, su vida útil es muy corta. En cambio el acueducto permanece. La piedra es dura, con mayor capacidad de resistencia a la erosión, debido a su grosor. Reproduce las condiciones de circulación del agua en alta montaña, y la conserva fresca y pura. Además, precisamente para evitar el rozamiento excesivo, se construía, con gran precisión, una pendiente continua pero extraordinariamente reducida, lo suficiente para que el agua no se estancase, pero tampoco circulase muy deprisa. ¿Se da cuenta la habilidad y eficiencia que precisa un diseño semejante? Entonces sí que había ingenieros, que no pensaban en hacer cosas para hoy y mañana, sino en la durabilidad de sus obras. ¡La obsolescencia programada pero al revés! Incluso descubrieron un material con el que tapar las filtraciones que fraguaba dentro del agua, con lo que podían acometer reparaciones sin interrumpir el servicio…

- ¿Qué importancia tiene lo que me dice para nuestra situación actual?

- Pues toda. La civilización industrial de Occidente optó por un modelo completamente diferente. Yo lo llamaría “hoy esto funciona y mañana ya encontraremos algo”. Es la misma visión cortoplacista de la economía, la política, la salud, las coberturas sociales,… pero aplicada a las infraestructuras. Se optó por diseños casi infantiles, piense que muchas dovelas de hormigón de puentes descansan sobre piezas de goma. Preveían períodos de reposición muy cortos, probablemente porque estimaban, falsamente, que nuestras provisiones de materiales y energía irían en constante progresión ascendente. El resultado es que la vida útil de las construcciones indicadas no es superior a los cincuenta años. Parecía que no iban a pasar nunca, pero el hecho es que ya han transcurrido. Muchas de estas infraestructuras no tienen reparación posible, pues es más económico tirarlas abajo y renovarlas enteramente. Pero, por las razones expuestas, no hay capital para hacerlo. La crisis se ha llevado por delante la inversión pública, lo dije, no hay capital, porque no hay energía. El resultado es que el deterioro de nuestras carreteras, puentes, líneas férreas, puertos, conducciones de agua, gas, electricidad,… es más que evidente. Ello supone un gran problema, y no sólo en términos de seguridad de los usuarios… Las infraestructuras son básicas para la gestión y distribución de los recursos. Su abandono agravará nuestros problemas económicos y financieros…

- ¿Qué se impone?

- El parche permanente, que es totalmente antieconómico a largo plazo, pero que requiere de menos necesidades de inversión a corto. Esto afecta, aunque no lo parezca, a las estructuras políticas y de control social. El gran dinero, las inversiones megalómanas, hacían llegar grandes comisiones a los corruptos de turno, provenientes de contratistas agradecidos, lo que engrasaba el sistema. ¡Nadie en su sano juicio podía pensar que los partidos vivían de las subvenciones públicas por votos y escaños! Bueno, pues con pequeñas obras para ir tirando las cantidades no son las mismas…

- Pero es que además el constante remiendo de una infraestructura obsoleta…

- No soluciona nada, en efecto. El problema sigue ahí, y sólo es cuestión de tiempo, y no mucho, que aparezca la siguiente grieta. Es como apuntalar un edificio en ruinas. Es posible que a corto plazo te evites los costes de demolición, recogida de escombros y nueva edificación. Pero a largo plazo te vas a gastar mucho más, y eso si tienes suerte y no hay un derrumbe generalizado, puesto que la estructura, en sí misma, es inestable y peligrosa. En fin, como cuando hablábamos de la inflación, se trata de ganar tiempo, pero nuestro destino es ineludible, está escrito y sellado hace ya décadas.

- Deme alguna esperanza…

- Se las doy todas. Los tiempos no son malos, son diferentes. Hay que pensar positivamente y ver las oportunidades, mientras otros se hunden en la desesperación porque no entienden que lo que ocurre no es sino la consecuencia necesaria de pensamientos y actos precedentes, por cierto bastante miopes, pacatos y absurdos. Volvamos a lo dicho. Una civilización es un conjunto complejo de estructuras distribuidoras de servicios básicos, y otros no tanto. Puede ser energía, carreteras, sistemas de distribución de agua, de drenaje, de evacuación de residuos… Sin todo esto no se puede hablar de sociedad organizada, las sutiles líneas de control se debilitan y puede llegar el caos. Mire, yo me gano bien la vida, pero si estuviera en situación de desempleo me interesaría por un trabajo de mantenimiento de infraestructuras. Pero no a nivel gigantesco, claro, sino puntual y minimalista. Reformas, ya lo hemos visto. Lo único de lo que no se podrá prescindir es de poner parches para que sigan funcionando los servicios esenciales. Y esto no lo hacen las grandes constructoras, abocadas a la quiebra, eso sí, con sustanciosas jubilaciones para sus gestores. Lo hacen fontaneros y electricistas. He aquí profesiones con futuro. Y es más conveniente especializarse en sistemas de agua que de electricidad. El agua corroe más sus conductos, y requiere de una atención más continuada. Y mejor aún si se dedica Vd. a conducciones de evacuación: desagües, alcantarillas, cloacas… Los residuos contienen sulfuro de hidrógeno, similar al ácido sulfúrico, y literalmente destrozan los conductos que los reciben. El mantenimiento de estas conducciones, elementales para la salubridad pública, requiere aún más dedicación que los de las aguas limpias. Además nadie quiere oler eso. Quien no ha pegado la nariz a unas aguas negras no sabe lo que es la suciedad.

- ¿Vd. lo ha hecho?

- No, claro, yo soy Catedrático… Vayamos a lo práctico. Olvídese el marketing, el coaching, el “meriending”, la formación en universidades que se han convertido en sacacuartos al servicio de la “titulitis” que padecemos, del derecho, pues litigar será un lujo al alcance de pocos, e incluso de la política, que cada vez estará más escasa de fondos como hemos visto. Sólo los conocimientos prácticos, la obtención y distribución de recursos y energía, el mantenimiento de infraestructuras básicas, serán los servicios realmente demandados, y permitirán sobrevivir a quienes los desempeñen.

Continúa...

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