lunes, 16 de junio de 2014

Entrevista (III)


cienciaeconomica.blogspot.com

- Bien a tenor de lo que me dice, si tengo problemas laborales me dedicaré a fontanero, de los de toda la vida,... o de los que asesoran a los políticos, aún mejor.

- No se ría joven, hablamos de cosas muy serias. He leído algunos de vuestros blogs, son trabajos meritorios, habéis dado con las verdaderas causas de la crisis. Pero a mi juicio eso que llamáis el BAU aún tiene mucha capacidad de adaptación, muchos “cops amagats” que decís en catalán. Sois demasiado ortodoxos en algunas cosas, y la economía también funciona en oscuros pasajes subterráneos… Un profesor, muy admirado por mí en mi juventud, me explicó la curva de utilidad marginal empleando como variables bocadillos y “porros”. A veces hay que meter la cabeza en el cubo de la basura para entender algunas cosas, pues de lo contrario se corre el riesgo de no ver toda la realidad, lo que un buen economista no se puede permitir.

- Póngame un ejemplo…

- Perdona si me pongo demasiado vulgar pero, en determinadas condiciones, una “tía buena” sin demasiados reparos es un recurso de primerísimo orden, de hecho el mejor negocio del mundo es la prostitución, ni las drogas ni las armas… Hay ciertas cosas: redes clientelares o de influencias, el know how de la producción y distribución de bienes y servicios valiosos…, que se escapan un tanto a vuestras consideraciones, así como, desde luego, los tráficos y negocios al borde de la legalidad o directamente fuera de ella que he citado anteriormente. Mira como vuestro ministro Montoro ahora los quiere computar en el cálculo del PIB. Entiéndeme bien, no abogo por el fomento o la dedicación personal a actividades degradantes o dañinas para la salud o seguridad públicas, pero ya que existen, y que difícilmente dejarán de existir, pues antecedentes históricos demuestran que siempre nos han acompañado, tenerlas en cuenta mejora la ratio de endeudamiento de las cuentas del Estado. Es solo esto, artificio contable…, para endeudarse más. Un camino sin salida, pero camino al fin y al cabo.

- ¿Qué va a ocurrir?

- Yo cobro, chaval, y bastante, por contestar a esta pregunta. Pero me has caído bien y te daré alguna pista. Mira, ya te dije, hace precisamente una semana estuve en tu ciudad, en Tarragona, para participar en una actividad académica. Quise ver la “recuperación” que cacarea tu gobierno, así que me levanté a las siete de la mañana de un sábado a recorrer el centro. Así es como se saben las cosas, viéndolas en directo, no dejes que te las cuenten. Pues bien, lo que vi me dejó atónito. Decenas de locales, en calles comerciales importantes, con carteles de “se alquila” o “en lloguer”. ¿Sabes lo que significa esto? No es sólo que la actividad económica esté completamente parada, es que los propietarios siguen pagando impuestos por la propiedad, así que sus bienes patrimoniales han pasado a ser un oneroso pasivo. La única empresa que puede funcionar allí con dignidad debe ser el ayuntamiento, si llega a cobrar lo que se le debe. Pero claro, según me han dicho tiene también muchas nóminas que pagar. Fui al puerto industrial, pues un amigo tiene un conocido con acceso a la zona restringida. Eran una extensión enorme, de kilómetros cuadrados de muelles y zonas de embarque. Y eso que los petroleros grandes no entran, pues hay tuberías de descarga que llegan mar adentro. Pues bien, el espectáculo era una vez más alucinante. Apenas había actividad. Y la que había: desechos industriales para reciclar de Cerdeña, y carbón que traen nada más y nada menos que de Colombia, que no parece ni carbón, pues es una tierra pardo amarronada, como arena o guano. Los temas siempre son los mismos, energía y materiales escasos para reciclar. Estamos en serios apuros.

- ¿Descenso catabólico?

- He oído muchas veces esta canción. Claro, poquito a poquito, que nos vayamos acostumbrando. Sí, esto es lo que buscan. Pero quien conoce la maquinaria económica sabe que no es viable. Todo está interrelacionado, los pagos de unos son los cobros de otros, y las quiebras de aquéllos son los problemas de éstos. Solo es cuestión de tiempo que se produzca una falla importante y no se pueda disimular más lo que sucede. Saldrán con las mangueras de liquidez, por supuesto, nos intentarán contar otra película, desde luego, pero será demasiado tarde, habrá impacto en las bolsas y todo se vendrá abajo. Nadie va a apostar por un caballo cojo. Entonces las opciones se reducirán…

- ¿La guerra de la que hemos hablado?

- Sí esto seguro, pero habrá más, las masas cabreadas son muy disolventes y peligrosas, habrá que implementar medidas adicionales, nada volverá a ser lo mismo. El capitalismo subsistirá mientras interese a los capitalistas. Después vendrá otra cosa. Hay que garantizar suministros, pero únicamente a los dóciles. Y será esencial el mantenimiento del orden público. Y no solo a costa de antidisturbios. Se tendrá que recurrir al espionaje masivo y a incentivar la delación a fin de garantizar los ingresos y recursos públicos (impuestos y confiscaciones), así como para evitar el acaparamiento y el mercado negro.

- Me está hablando de un escenario de Orwell

- Bueno este era un novelista, y ya se sabe que la literatura exagera las cosas. Pero sí, será algo similar en el fondo, aunque más edulcorado, al menos de cara a la galería. Se conservarán algunas estructuras políticas inservibles, como mero decorado, a efectos de simple verbalización, ya sabes, los cánticos ésos de la sociedad libre y abierta, el estado de derecho democrático y social. No se los creerá ni el gato, pero servirán para generar la ilusión, a quien no pueda o quiera pensar, de que nada ha cambiado, de que si se han tenido que tomar determinadas medidas de excepción ha sido para parar a los radicales y perroflautistas que querían destruirlo todo. Pero que en cuanto vuelva el orden todo será como antes, ya sabe, la gente consumiendo, y los gordos de Wall Street o del Ibex con sus chanchullos, viviendo como dioses y riéndose de nosotros a mandíbula batiente. Esto no es nuevo. Ya ha pasado otras veces en situación de crisis civilizatoria. Le aconsejo la lectura de la obra de Guglielmo Ferrero, Grandeza y decadencia de Roma. Sobre todo a partir del tomo tercero, titulado “Fin de una aristocracia”.

- Lo he leído. ¿Me está diciendo que al final puede que incluso los elitistas acaben teniendo problemas?

- Muy bien, chico, definitivamente prometes. Con la tensión social in crescendo por la falta de recursos, al final la guerra será entre ellos, no quedará nadie más a quien desplumar, y ten en cuenta que de los más destacados sólo podrá ganar uno. Los que hayan tomado el partido equivocado, e incluso los indiferentes, serán expoliados, y sus ingentes patrimonios se utilizarán para apaciguar al pueblo llano y consolidar las nuevas estructuras políticas. Vete a tu país a explicárselo a los Botín, al dueño de Zara o a las Koplowitz. Ellos tampoco tienen el futuro garantizado, y lo saben.

- ¿Hablemos de plazos?

- Es difícil de saber, depende del ritmo de decrecimiento de los recursos y de variables políticas. De todas formas, a partir del 2020 esto no se coge ya ni con pinzas.

- Gracias Profesor, espero que nos veamos otra vez.

- Gracias a ti, y mucha suerte, todos la vamos a necesitar.

Saludos,

Calícrates

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