sábado, 5 de julio de 2014

Operación Podemos



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Era mi intención no escribir hasta agosto, pero el acontecer político no cesa y mis investigaciones sobre intoxicación psicológica, en el marco del estudio de la antigua inteligencia veneciana, me han vuelto muy suspicaz, cierto, pero también me permiten, en muchas ocasiones, dar en la diana.

No estoy sugiriendo que Pablo Iglesias o alguno de sus correligionarios más cercanos participen en una conspiración, o nada parecido. Me parecen personas muy coherentes que están aprovechando la oportunidad que se les está brindando, y anuncio que consideraré seriamente votarles, si siguen por el camino que llevan emprendido. Lo que creo es que el surgimiento del meritado grupo político, y la fuerza de tal irrupción, al contrario de lo que se deja caer frecuentemente en la opinión publicada y tertulias varias, no es una sorpresa para los aparatos de fontanería electoral de los dos partidos mayoritarios, que han propiciado deliberadamente la aparición de Podemos, con una finalidad muy específica, que se hará evidente a lo largo de los procesos electorales del próximo año.

Los rastros dejados por los susodichos lampistas, muy a su pesar, son fácilmente detectables, especialmente por el bombo mediático que ha tenido Pablo Iglesias en varias cadenas televisivas muy concretas, controladas por ambos lados del espectro de lo que no es sino una y la misma cosa: la manida casta, que tiene, como el Jano Bifronte, dos caras, una color de azulina relamida y la otra de rojo desvaído.

La clave, aunque parezca lo contrario, no se encuentra en el PP sino en el PSOE y aledaños, y resulta muy visible por la abdicación (otra más) prácticamente absoluta de hacer oposición real, a pesar de las muchas facilidades que la supina obcecación y corrupción conservadora habrían permitido, manifestada en hechos y omisiones por ese gran muñidor y desorientador de la opinión pública que se llama Alfredo Pérez Rubalcaba. El aparato del PSOE, digámoslo claro, sabe lo que está ocurriendo, y también que esta crisis no se va a acabar, razón por la cual NO QUIERE GOBERNAR. Es consciente que si lo hace tendrá que acometer nuevos recortes, que serán especialmente agudos a partir del 2017, o afrontar procesos de escalada de la prima de riesgo, subidas de tipos de interés y aparición anticipada de síntomas inflacionarios que pueden degenerar en intensa conmoción social. Prefieren que el trabajo sucio lo haga la derecha, a la que se perdonan mejor tales fechorías, y ellos oficiar de monaguillos, vendiendo la especie de que no les ha quedado otra opción “en el interés de España”.

Para ello era preciso dividir el voto de izquierda y dirigir el sufragio de los cabreados, indignados y bien informados hacia opciones nuevas, limpias de las miserias del régimen. Es ni más ni menos que lo que ya se ha hecho en Grecia. La clave de la operación es que el ascenso de las fuerzas presuntamente regeneradoras sea lo más lento posible, para alargar un tanto más la colocación de agentes de la casta en misiones de combate, y sobre todo para dar tiempo a corromper a los dirigentes de la fuerza ascendente, haciéndoles acceder a la bicoca del poder poco a poco, poniéndoles la miel en los labios y mostrándoles las ventajas de encajar en el sistema, de parecer una cosa y ser otra, y en fin de transformarse en lo que son los partidos dominantes, antes de acceder a instancias importantes de control político.

Pero tal estrategia tiene un primer escollo: las elecciones municipales. Aunque a nivel estatal e incluso autonómico se pueda vender la necesidad de grandes acuerdos entre los partidos apesebrados, en términos más locales, en nuestros pueblos y ciudades, será muy difícil a la cara amablemente pseudoprogresista del establishment (PSOE) no acceder a amplias coaliciones de izquierda, lo que puede comprometer la estrategia anterior (al acelerar excesivamente la incorporación de Podemos a los equipos de gobierno de importantes ayuntamientos), y lo que es peor, permitir la apertura de determinados cajones (no todo es destruible sin incurrir en determinados tipos delictuales) que, especialmente en Valencia y en Madrid, deben contener sapos y culebras, en fin lo que puede esperarse del régimen surgido de la farsa de la transición al que la crisis energética y de otros recursos ha puesto contra las cuerdas. Por aquí va la cínica operación “prioridad al más votado” a la que los mismos peperos dieron carpetazo cuando no les convenía. En fin pronto veremos al PSOE “renovado” retratarse, y puede que salga como en algunas instantáneas de fotomatón, con la lengua fuera y los ojos cerrados.

¿Es consciente Pablo Iglesias de los planes que existen para él y su partido? Es un chico listo, y creo que lo debe sospechar. Como también que ahora toca machacarlo para regular el ascenso de su partido, como se maneja la espita del gas. Y el problema es que es un hombre sólo (personaliza en exceso el movimiento en curso) que tiene sus limitaciones y pronto se verá obligado a actuar de forma pragmática, esperemos que no demasiado. En todo caso no me gustaría estar en su pellejo. Si va demasiado deprisa verá aparecer “espontáneos” reprochándole actuaciones de las fuerzas del orden venezolanas (como si aquí no dieran leña ni infiltraran manifestaciones), o algo peor. Si va despacio corre el riesgo de ver convertirse a Podemos en una jaula de grillos.

Se trata simplemente de reflexiones. Lo que me gustaría transmitir es que los “Arriolas” son muchos y muy peligrosos, no sólo se encuentran en el PP, y tienen bastante más información y recursos de lo que imaginamos. Por otra parte, también hay que decirlo, nosotros, pueblo llano, como colectivo, somos bastante más manejables de lo que pensamos. Entre estas dos variables queda el criterio individual, sin duda lo más importante, lo único que verdaderamente existe y puede salvarnos.

Saludos,

Calícrates

1 comentario:

  1. El criterio individual y el colectivo dependen de la información con que cuentan personas y grupos sociales. No están sin embargo los medios por la labor.

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