miércoles, 10 de septiembre de 2014

Un alto en el camino



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Interrumpo la serie normal de posts que tenía preparados para dar cuenta de un importante suceso sobrenatural. Un peakoiler de manual ha visto la luz. Esto es como la parábola del hijo pródigo. Sacrificad un ternero cebado, porque es grande la alegría en el Reino de los cielos.

Leo habitualmente el blog de Antonio M. Turiel, The Oil Crash, pero solía saltarme las colaboraciones de Javier Pérez, en primer lugar porque su estilo no me gustaba (Antonio dice que es "directo", aunque más bien podría calificarse de "efectivo pero desaliñado"), y luego porque la temática que abordaba me parecía un tanto simplona y excesivamente abstracta.

Pero esta vez, (post de 10-9-14, titulado “Lo que los peakoileros no consiguen entender”, ya no enlazo) y sin que sirva de precedente, lo ha bordado, ha dado en el clavo como nunca. Lo he leído con emoción. No me lo podía creer. Incluso ha mejorado notoriamente su habilidad expositiva. Y además también le ha acertado con una pedrada en toda la boca a su mentor, que demuestra una enorme bonhomía al prestarle su página para zumbarle la badana.

Destaco estas proféticas palabras: ¿No somos (nosotros los peakoilers) tan cerriles como ellos? ¿No padecemos también nuestra propia cornucopia, de conciencias en lugar de recursos? Ellos creen que el petróleo es infinito y nosotros creemos que la buena voluntad es inagotable. Ellos piensan que la técnica todo lo puede y que ya se inventará algo, y nosotros creemos que la reeducación de la gente todo lo puede, y que ya surgirá una nueva conciencia. ¿De dónde sacamos ese convencimiento? ¿De dónde demonios sacamos que se va a agotar antes la avaricia que el petróleo? ¿De qué tablas y modelos deducimos que la solidaridad es más universal que el consumismo? ¿Qué clase de majaderos somos?”.

Es ni más ni menos que lo que siempre se ha dicho en este blog. No sirve para nada divulgar el mensaje, y menos aún fabricarse un púlpito para predicar el cientifismo ético, porque esa misma ciencia materialista que ahora nos propone soluciones absurdas, pues chocan con el Hard Core del monstruo urbano industrial sobre el que cabalgamos, es, nunca lo olvidemos, la principal responsable del sudoku imposible que afrontamos (la sostenibilidad del BAU), que algunos se afanan todavía por resolver.

Antonio, sospecho que me lees, saldrás en “El escarabajo verde”, pero no vas a ser Ministro de Industria y Energía. Para eso ya tienen una larga plétora de zascandiles vinculados a Goldman Sachs. Y debes estar agradecido de ello, porque la política es mucho más sucia de lo que muchos piensan, más incluso de lo que tú, que has pisado las antesalas de las moquetas del poder, te imaginas.

Sí, nos espera el colapso. Y voy a decir algo más. Procurarán que coincida con el acercamiento a cargos de responsabilidad pública de los partidos antisistema que han ido promoviendo: Podemos, Syriza, etc… (aclarar que el hecho de que los fontaneros corporativos estén subterráneamente detrás del surgimiento de tales alternativas no supone dudar, en ningún caso, de la buena fe de sus dirigentes, pues he dicho muchas veces que las personas inconscientes de sus papeles son quienes mejor actúan). Así podrán echarles la culpa a los “perroflautistas” del tsunami financiero y económico que nos espera (es lo que hicieron en los años 30), y preparar el golpe “institucional” que nos conduzca a la distribución centralizada (la dictadura económica y social, vamos). Este es el plan. Ni más ni menos. Y es la primera vez, que yo sepa, que se expone públicamente.

Como dice Javier Pérez no se puede hacer nada “material” y menos aún “tecnológico”, pero saber lo que sucede puede evitarte cometer errores de concepto, dirigir la rabia a lugares equivocados y sobre todo colaborar inconscientemente en los planes de aquellos que hemos calificado, de forma un tanto abstracta y evanescente, sin detalles, por pura prudencia, como “el enemigo” (los que quieren seguir viviendo a lo grande y que seamos los del paquete de abajo los que “decrezcamos”). También ayuda a adoptar decisiones prácticas en el día a día, pues solo nos quedará el presente, en realidad lo único que siempre hemos tenido, a fin de construir un futuro muy distinto del que las fantasías de tecno ficción auguraban, y puede que incluso más esplendoroso de lo que muchos suponen, pero sólo para unos pocos elegidos, entre los que, y esto es lo que importa, abundarán los bien informados. Ellos “heredarán la Tierra”, cuando acierten a despertar del largo sueño del que ahora se levanta Javier Pérez.

Saludos,

Calícrates

2 comentarios:

  1. Alguna vez de había leído, sí ;)

    No, no me van a nombrar ministro de energía; no tiene ninguna lógica que pase eso, y además yo no querría con ningún gobierno: esos cargos están demasiado prisioneros de la red de intereses.

    Un colapso en mayor o menor medida es probablemente inevitable; pero eso no nos exime de la responsabilidad de intentar hacerlo lo menos duro posible.

    Y es importante ser autocrítico; por eso publico y publicaré artículos como el de Javier. Nadie posee la verdad absoluta.

    Salu2

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  2. AMT: "... Y es importante ser autocrítico; por eso publico y publicaré artículos como el de Javier. Nadie posee la verdad absoluta..." chapeau!!

    El artículo de Javier es fantástico, es realista a más no poder, pero la historia también demuestra que hay una fuerza que se opone a la segunda ley de la termodinámica: la solidadridad.

    Ésta es real, como variante del amor (que es real). Sin embargo la mentira tiene un inconveniente, por definición: no es real. Así como Javier opina y denuncia que no se ve todo con perspectiva íntegra, lo cual sería acercarse más y más a lo que denominamos "realidad", cae en su propia denuncia, pues a pesar de introducir "un poco más de realidad" en el debate, no cierra la puerta a poder alcanzarla.

    Por lo tanto, si verdad = realidad, a estas alturas estaríamos un poco más cerca, pero hay parte de ensoñación (irrealidad, mentrira, sueño..., como la denunciada) en ello y es que descarta la fuerza de una solidaridad que se ha mostrado a lo largo de la historia capaz de amortiguar colapsos.

    No me refiero a evitarlos, pero sí han hecho que pasen casi desapercibidos como cambios o mutaciones sociales sin necesidad de violencia ni sufrimiento, muy al revés, como un timonazo colectivo justo cuando era necesario.

    En el debate se omite asimismo una más de las perspectivas que puede explicar tanto el cambio, como el papel auge de la solidaridad, y que en momentos críticos desconcierta por su abundancia: es el efecto reacción de la Naturaleza. No subestimemos el diálogo que las civilizaciones han mantenido con el medio natural, hoy éste, en comparación a otras épocas es a gritos, y algunos ya se oyen... http://antonioaretxabala.blogspot.com.es/2014/09/el-nivel-de-agua-de-la-antartida.html

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