domingo, 9 de noviembre de 2014

Sobre listos e incompetentes

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No sabía si decíroslo, pero ahí va. Al parecer a mediados del pasado mes de octubre, el Presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, acudió a Bruselas a una reunión de urgencia con altos funcionarios económicos. En tono dramático anunció que la Unión se encaminaba a una nueva y aún más severa recesión. Que estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para salvar el euro, pero que ya no todo dependía de él, y que la situación era muy seria, el futuro de Europa dependía de la sensatez de todos. Nada nuevo para los que leemos este y otros blogs sobre las verdaderas razones de esta crisis sin final.

Entretanto aquí en Españistán algunos siguen a lo suyo, y no dan muestras, en absoluto, del sentido común que se les demanda. Hace poco más de un mes Escocia votaba si deseaba independizarse del Reino Unido. Se dijo entonces que Cameron había actuado con enormes dosis de irresponsabilidad al permitir aquello. Se le puso de vuelta de hoja de perejil. La jugada le salió bien, y como este tipo de consultas no son posibles más que una vez por generación, resulta que ha ganado unos veinte años, el tiempo suficiente para extraer el petróleo que queda en el subsuelo escocés. Luego ya qué más da, que venga la marimorena, que vendrá.

En cambio ¿que tenemos aquí? Pues a verdaderos analfabetos funcionales haciendo de las suyas. No solo utilizan el Tribunal Constitucional, presidido por un militante del PP, y que más bajo no podía caer, para suspender la inicial consulta no refrendaria planteada. También, cubriéndose de ludibrio para toda la eternidad, han ido a por la pachanga sustitutiva que se ha venido a denominar “proceso participativo”. A este paso prohibirán hasta las encuestas. Y claro, cuanta más caña, pues más ganas tenemos de votar, ya solo por fastidiar, aunque sea en el cubo de la fregona.

Dicen que entre Escocia y Cataluña hay muchas diferencias. Claro, ellos no comen calçots. Pero poco más. Esto es importante, ES ABSOLUTAMENTE FALSO QUE CATALUÑA NUNCA HAYA CONSTITUIDO UN ESTADO. Lo hizo hasta 1714 (y Escocia hasta 1707), porque la estructura de la monarquía de base ibérica en tiempos de los Austrias era radicalmente diferente de la actual. Se trataba de una unión temporal y provisoria de reinos (estados) en la persona de un monarca, sin pretensión alguna de constituir una unidad política territorial y, menos aún, nacional. Si otro es el caso ¿por qué no reivindican también el Franco Condado o parte de los Países Bajos?

Para que se comprenda mejor. Es como si alguien tuviera en propiedad una finca en Álava y otra en Almería. La unión de las fincas sería meramente personal, en la persona del propietario, pero es evidente que nada más liga a los fundos en cuestión. Esto se entiende muy bien, lo que pasa es que a algunos no les da la gana hacerlo. Fue ya con los Borbones cuando, se intentó, con los restos del naufragio, crear una suerte de Estado nacional, al estilo francés, metiéndonos a todos a puntapiés en el cajón. Incluso esa bandera que tanto idolatra el españolismo recalcitrante no es más que un remedo de la antigua enseña de la Marina, que era la catalano-aragonesa, en la que se inspiró Carlos III para inventársela (¿no veis que los colores son los mismos?).

La única diferencia, esta sí, entre Cataluña y Escocia es que aquí no hay petróleo. Esto debería ser una ventaja para nosotros. Pero es que por estos lares, a tenor de lo dicho, el problema, se comprende fácilmente, es muy distinto. Metidos todos “a capón” en un Estado cavernícola al servicio de las élites de toda la vida, basta que salte una pieza del puzle para que se venga abajo el entramado sin remedio. Por eso están tan nerviosos, casi desesperados.

España, como estructura obsoleta de convivencia, no es más que una finca de unas mil familias, con algunas más, hasta no pasar de tres mil, que ofician de sujeta manteles. Los demás no importamos, somos mano de obra reciclable, y a veces ni eso. Que se lo pregunten a los seis millones de parados, a quienes ya consideran bocas inútiles.

La inestabilidad psíquica de muchos retoños de estas familias, y de sus propágulos, se evidencia en su afición cinegética. Cazan ciervos porque no nos pueden asesinar a los humanos. De hecho en las etapas históricas en que pudieron hacerlo impunemente, durante la guerra civil, prefirieron las piezas de dos patas. En Badajoz, sin ir más lejos, organizaron un festejo con bípedos en la plaza de toros de la ciudad. Y parece que fue por todo lo alto, como debe ser la cosa, con mucha sangre (dicen que llegaba hasta las pantorrillas). Y es que también la “fiesta nacional” no es más que otra forma de encubrimiento de los instintos criminales de algunos de los infrascritos.

Pues bien atiendan: España se romperá sí o sí en los próximos veinticinco años, aunque pese a los de siempre. Las perspectivas de declinación económica, en paralelo a las del agotamiento de los recursos, energéticos u otros, no admiten otro final para la partida. Se fijan mucho en Cataluña y les tengo que decir que el territorio donde más resentimiento he visto hacia España no es éste, ni siquiera Euskadi. Son las Islas Canarias. Cuando empiece la fiesta igual no la podrán parar ni veinticinco tribunales constitucionales, aunque todos sus miembros lleven el carnet del PP cosido en la solapa. Un poco de seny, incluso de astucia, podría demorar el ineludible resultado. Pero no se puede esperar tal cosa de los que actualmente nos gobiernan. Tranquilos, que ya les queda poco.

Saludos,

Calícrates

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