domingo, 15 de febrero de 2015

Piedra de toque



Fuente: joyaspiedrasycristales.blogspot.com

Dicen que los antiguos, para conocer la pureza del material de una pieza de metal noble, generalmente oro o plata, utilizaban un instrumento singular: la piedra de toque. Y supongo que tal procedimiento debe también ser aplicable al entarimado político. ¿Queréis la piedra de toque del pacto que se está muñendo en la oscuridad entre PP y PSOE para la próxima legislatura? Pues ni más ni menos que la defenestración de Tomás Gómez.

Recuerdo, cuando escuché la noticia, que enseguida me vino a la cabeza: ¡es por esto! ¿Qué otro sentido tiene una destitución tan arriesgada y fulminante? Gómez no estaba imputado, y no le podía ir en las encuestas mucho peor que a Pdr Snchz. Además la increíble portada subsiguiente de El País (que bajo ha caído este diario) enjabonando la operación no dejaba mucho sitio a la duda. Gómez podía poner en peligro la alianza de salvación del régimen que Franco dejó tan bien atado (he llegado a la conclusión de que incluso dejó redactado un esbozo de la constitución vigente).

Pues bien, mis sospechas se han ido confirmando. Ayer lo insinuaban en El Confidencial, y hoy lo dice abiertamente Beatriz Gimeno en Público. Además Madrid, aparte el carácter simbólico de la capital, está presta a ser escenario de un par de grandes pelotazos: que si un magnate chino que va a construir un remedo de Eurovegas, que si la operación Chamartín,… Y claro, estas cosas dejan mucha tela, y no se puede permitir que caigan en manos de Podemos. Y no porque dicho partido vaya a poner muchos palos en sus ruedas, no seáis ingenuos, sino porque puede adquirir aún más fuelle electoral (dígase claro, liquidez) y poner aún en más aprietos la ya complicada operación de cohabitación (por interés nacional, claro) de los dos partidos dinásticos.

Dicen que el formato elegido será un ejecutivo del PP, con el apoyo explícito y puntual del PSOE en “grandes temas”, es decir, en los negocietes de las aseguradoras, lobbies sanitarios, tiburones financieros y bancos que controlan ambos partidos. No me lo creo. A Pedro Sánchez el enjuague no le sale a cuenta si no es para ser Vicepresidente del Gobierno. Claro, a partir de entonces, es de suponer, las tropelías no serán del calado de lo que hemos padecido estos últimos cuatro años, pues el partido socialista, por muy comprado que esté, no podrá pasar por ciertas ruedas de molino, pues de lo contrario se quitaría la careta y dejaría claro lo que es: el rostro un poco más amable del producto nauseabundo que representa el PP en estado puro. Aunque nunca se sabe, la matemática inexorable de los recursos planetarios no da tregua, y cualquier cosa puede pasar.

Y qué queréis que os diga, he llegado, desde la simple astucia estratégica, a una conclusión sorprendente. ¡Quiero que les salga! Quiero que sigan gobernando, de la manera más precaria posible, a partir del 2016. Veréis.

El declive de la energía neta disponible por la espeluznante sociedad industrial, que es la verdadera causa de la crisis, aboca no a uno, como he visto opinar en ciertos foros, sino a varios colapsos financieros sucesivos, separados por lapsos temporales cada vez más cortos. El primero fue el año 2008, y el próximo, agotados todos los malabarismos de rescates bancarios, intereses cero y quantitative easing, tiene que estar al caer.

Ya os he indicado repetidamente que el dinero no está a salvo en los bancos, porque sencillamente no se encuentra allí. Ha sido succionado por el mecanismo de la deuda, y está en el lugar donde se lo inventaron, puesto que, como imponen las tablas ocultas de las finanzas y la metafísica más elemental, todo debe volver, tarde o temprano, a su origen. Por eso intentan evitar que dispongáis de liquidez, endeudándoos, obligándoos a consumir en forma desaforada y arrastrándoos a productos financieros averiados o de vencimiento diferido (como los finiquitos de la Cospedal). Pues bien, viene marejada, y los acontecimientos se precipitarán, con toda probabilidad a lo largo de la siguiente legislatura. La caldera de la deuda está a punto de reventar, y quiero verla explotar (metafóricamente hablando) en la cara de Rajoy, de Sorayita y de su compinche Pedro Sánchez. Imaginaos como se pondrá la gente con lo que está por venir: echando las muelas. Van a perder hasta el Barrio de Salamanca madrileño. No les votarán ni en Serrano. Hay que dejar que el régimen pierda hasta el último atisbo de legitimidad, hay que tener paciencia.

Es por ello que debe evitarse toda premura en el objetivo de alcanzar cuotas significativas de control institucional antes de tiempo, porque puede tratarse de una emboscada. Aquí Iglesias se equivoca con sus prisas, o finge hacerlo. Mis estudios sobre la Segunda República me llevaron al convencimiento, como ya he indicado en alguna ocasión, de que se trató de una celada, para hacer recaer sobre una estructura política débil, falta de apoyo financiero y debidamente saboteada desde dentro, la responsabilidad de la “guerra civil” (que encima provocaron ellos) y, claro, el nacimiento de las “hordas marxistas” que no fueron sino el inevitable reflejo de la execrable violencia, depravación y cinismo que exhibieron las oligarquías patrias para salvar a cualquier precio sus intereses, con la ayuda inestimable de la Iglesia Católica bendiciendo tales barbaridades. No caigamos otra vez en la trampa: esperad. Dejad que a los Alfonsostrece, a los Primoderiveras, a los Berenguer y demás familia se les pudra el invento en las manos.

Socavad con vuestro voto al régimen corrupto del 78 desde dentro, pero no tengáis prisa, que todo llegará. La declinación de nuestras disponibilidades de hidrocarburos fósiles no permite otro desenlace.

Saludos,

Calícrates

No hay comentarios:

Publicar un comentario