miércoles, 23 de diciembre de 2015

Elecciones

Fuente: cosasquenosalenenlatele.blogspot.com


Pensaba acometer otro post en el formato del anterior, parte realidad parte ficción, porque me permite decir muchas cosas que son complicadas de expresar directamente. Sin embargo no me resisto a comentar, tanto la campaña electoral pasada, aquí en Españistán, como sus resultados y el futuro a corto plazo, que se presenta auténticamente apasionante.

Primero lo primero. La campaña. Aquí me gustaría ayudar a más de uno, incluso de aquéllos que me consideran un conspiranoico irredimible, a adquirir un cierto pensamiento de carácter, como suelo decir, no lineal. También hacer ver cómo funcionan de verdad los equipos de estrategia electoral y, de paso, como esto que se denomina vulgarmente “democracia” se ha convertido en un auténtico circo. Me quiero referir al puñetazo a Rajoy. Advierto desde ahora que, por diversos motivos, en ningún momento me expresaré con claridad sobre lo que de verdad pienso de este evento. Me dirijo a la intuición del lector.

Es un hecho que la campaña del PP iba de mal en peor. Además el apéndice que necesitaban para gobernar, el partido del falangito de la Barceloneta, empezaba a renquear. Pensar que los habitantes del cinturón de Barcelona iban a caer en la trampa y a votar a un sucedáneo del PP en las generales, otra cosa son las autonómicas donde el enemigo es diferente, era desconocer totalmente como funciona de verdad la política catalana. Y me lo puedo creer de Arriola y compañía, desde Madrid no se ven las cosas claras, pero dudo que Rivera tuviera muchas esperanzas al respecto. Además, el debate con “Ruiz” Sánchez fue un auténtico desastre para el ínclito, que perdió totalmente los papeles, y empezó a mostrar auténticos síntomas de senilidad, señal de que años de poder, obtenido y abonado con mentiras, empiezan a pasarle factura.

Así las cosas, ocurre algo extraño. Una agresión al Presidente del Gobierno. Me limitaré a constatar algunos hechos:

- sucede en Pontevedra, donde se juega en casa y se tiene mejor control de los acontecimientos.

- da la impresión de que el golpe es brutal, sin embargo sus consecuencias, una lógica caída de gafas y un ligero enrojecimiento cutáneo no confirman tal violencia.

- el autor es un sobrino político de Rajoy, y conocido de éste, por eso se le permite acercarse tanto a él.

- el agresor es menor, por lo que los hechos darían lugar a consecuencias penales bastante más llevaderas que en el caso de un mayor de edad, y además parece ser, dicen en la prensa y tertulias, que adolecería de problemas psíquicos (se ha solicitado un informe forense), vamos que podría ser inimputable.

- Sabiendo todo lo anterior, que los demás desconocíamos en aquél momento, a pesar de lo cual a algunos ya nos picaba un poco la nariz, el candidato agredido pronuncia unas palabras desconcertantes: “pero, ¿cómo ha podido pasar esto?”, las que procedería decir, claro, si el agresor fuera un total desconocido presunto militante de la izquierda radical, pero no en el caso de tratarse de un pariente cuyas peripecias personales te son enteramente conocidas, y si le dejas acercarte a ti sabes muy bien a lo que te expones.

- Desde su tribuna de El Confidencial el inefable McCoy, un individuo del que tengo referencias por algún compañero del golf, nos amenaza con las penas del infierno de la precariedad y la ruina por equivocarnos al votar, pues, primero, no sabemos cómo se crea la “riqueza” (se ve que no me ha leído), y, segundo, porque es inconcebible que el puñetazo a Rajoy no haya concitado una corriente de simpatía (hay que ver como se les ve a algunos el plumero).

En fin, no quiero decir más. El que pueda entienda. Cierto que la política, tensionada por la cada vez más evidente escasez de recursos y consiguiente penuria financiera, se está convirtiendo en un lodazal que no promete nada bueno. Vayamos a los resultados.

Aquí me tengo que poner una medalla, y no me recato en hacerlo. Fui de los pocos que dudó seriamente de que PP y Ciudadanos fueran a sumar mayoría absoluta. Y además lo hice con un argumento que a algunos les puede parecer un poco cínico o extraño: que el pueblo llano no sabe economía, lo que ha quedado, a Dios gracias, totalmente demostrado una vez más. Y es que es conocido que opino, con sordina, que en las condiciones económicas actuales, y en vigencia del presente esquema neoliberal anarco capitalista (otra cosa sería con otro diferente), si todavía tienes un buen trabajo o una buena pensión te conviene que continúen friendo y excluyendo al paquete ciudadano subempleado o directamente en paro, justo lo que se proponían hacer, en comandita y sin publicitarlo (claro) en campaña, las camadas políticas antes citadas. ¿Es a esto a lo que te refieres, verdad McCoy? Claro que pronto no bastará ni con lo dicho, habrá que llegar a los intocables. ¿Qué haréis entonces?

Ahora tengo que confesar una cosa. Aconsejé, también con acierto a juzgar por los resultados, ponerse una pinza en la nariz y optar por el voto útil a los socialistas, el que más daño podía hacer a un posible nuevo gobierno del PP, y tengo que decir que finalmente no prediqué con el ejemplo. Me olí que podía pasar lo que ya se plantea como la opción más plausible si no se convocan nuevas elecciones en marzo, y me hubiera dado rabia apuntalar, siquiera indirectamente, un nuevo ejecutivo del pontevedrés “pone caras para que me las partan y ganar votos”.

Ahora viene lo bueno. Calícrates, sabio griego, abiertamente de izquierdas e independentista económico, se posiciona a favor de un nuevo gobierno del PP, y además presidido por el mismísimo Mariano Rajoy. Es el ejecutivo perfecto: precario, vendido, en manos de alguien rigurosamente caducado al que no sería creíble que le dieran más bofetadas (al menos físicas) en una nueva campaña, y todo ello en el momento en que deben empezar a estallar las bombas fétidas económicas que Montoro ha ido dejando en el camino para el brumoso 2016, que parecía que nunca iba a llegar. Con estos mimbres y otros más, el PIB español (real) debe perder al menos seis puntos en el próximo lustro, un gobierno de izquierda radical está garantizado para antes de dicho plazo, y después que pase lo que sea.

¿A que tengo mal café? Es lo único que te queda frente a los asesores electorales que nos toman por idiotas. Un poco de su misma medicina. Y tengo para mí que alguno de éstos me lee. A ver si he dado demasiadas pistas…

Saludos,

Calícrates

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