domingo, 18 de octubre de 2015

El futuro inmediato



Fuente: www.fotofrontera.com

Definitivamente estamos de enhorabuena; pronto ejerceremos, aquí desde donde escribo, nuestro supuesto inalienable derecho a elegir a nuestros pretendidos gobernantes. Sin embargo hay dos cuestiones que empañan tanta alegría:

- una mirada atenta al vecino obeso e hipocondríaco del tercero que siempre da la nota en la juntas de propietarios, al mamón del compañero de trabajo siempre dispuesto a ponerte la tranca o a la carnicera del hipermercado siempre a la última, pero solo de las peripecias de “Sálvame”, no  incitan precisamente a tener fe en las supuestas “luces sobrenaturales” del tan manido pueblo soberano (la actual mayoría absoluta del PP lo demuestra cabalmente).

- por otra parte, hay quien sospecha que los verdaderos gobernantes no son esos tipos mentirosos compulsivos a los que votamos, sino otros sujetos, unos poco conocidos, y otros desconocidos en absoluto, todos ellos vinculados al entramado del capital financiero (aviso a comunistas recalcitrantes, una cosa es el capitalista industrial y otra el financiero, no confundir nunca, y el que parte el bacalao es siempre el segundo, para más información leer una obra de Henry Ford titulada “El judío internacional”, que más allá de su perspectiva antijudía, motivada por resentimientos personales, nos muestra con gran claridad cómo funcionan las tripas del sistema).

En cualquier caso la elección no va a ser fácil, o tal vez sí, según se mire. Estas son las opciones:

- El establishment vigente, en su formato más patatero, neoliberal (viva la libertad, pero para los que tienen la tela), opusino (a Dios rogando y con aquéllo dando, aunque ello supondría estimar temerariamente que el opus tiene algo que ver con Dios) y corrupto (sin aditivos), esto es, el PP.

- Ciudadanos, marca blanca del PP, inicialmente financiada para acabar con el PSC, arrastrando su voto emigrante (castellano parlante) del cinturón de Barcelona en los tiempos del tripartito, pero al que, de pronto, se han encontrado nuevas e insospechadas posibilidades. Aquí estoy confundido. A tenor de las últimas encuestas no sé si este partido es la última genialidad de Arriola, o su penúltima patochada. A estas alturas de la película puede que ni el citado lo tenga muy claro. En cualquier caso quienes vivimos en Cataluña, la rebelde, sabemos muy bien quién es Albert Rivera.

- La cara amable del sistema, el neoliberalismo con guante blanco, un supuesto partido socialista y obrero, al que conozco bastante por dentro, en su versión catalana, que aunque desde luego no huela, ni de lejos, tanto a alcantarilla como el primero citado, no deja de ser otra herramienta más de los dueños del poder financiero.

- Podemos, partido inicialmente diseñado para desarticular el arranque del PSOE (por si no bastaba Rubalcaba), o para evitarle la necesidad de gobernar en tiempos de una crisis que no se puede acabar, según se mire ambas opciones son correctas, y que recogía inicialmente el voto de los totalmente excluidos del sistema, sector poblacional actualmente poco numeroso, lo calculo en alrededor de un 14%, pero que para quién entienda lo que está ocurriendo no puede dejar de crecer. A la vista de lo ocurrido en Grecia, y del auténtico abuso legislativo de la mayoría absoluta por parte del PP, especialmente en el último año de legislatura, muchos han decidido que es mejor que la derecha cavernícola deje de gobernar como sea, y luego ya hablaremos, por lo que el voto útil se les escapa hacia los socialistas, y sus expectativas se desinflan notoriamente. En todo caso poco se podía esperar del coleta, formado en un curso de telegenia de TVE.

Con este panorama, y pase lo que pase, la próxima legislatura se presenta bastante incierta. Produce un poco de temor, como cuando te asomas a un precipicio. Y es que la crisis, ateniéndose a sus fundamentales, sigue a lo suyo, y ello, para el que algo sepa de economía, aboca a dos soluciones antitéticas, que no vamos a tomar aquí sino en Frankfurt: inflación desbocada o nuevos recortes. Y Bruselas, debidamente aleccionada, ya nos aprieta con la segunda. La primera, ya lo he explicado muchas veces, es sumamente peligrosa para los actores económicos de privilegio, que son los que mandan. Otra taza de neoliberalismo. Los de abajo a competir y los de arriba a acumular efectivo.

Es absolutamente increíble que incluso individuos supuestamente expertos en política económica hablen de la deflación que padecemos como si se tratara de un fenómeno de origen extraterrestre, como si no fuera inducida deliberadamente por las autoridades monetarias para desincentivar el consumo y evitar que se vea el cartón a nuestras penurias de recursos, consecuencia de haberse llegado a los límites físicos del planeta. Supongo que saben lo que pasa pero mienten a sabiendas, aunque de alguno tengo para mí que ni siguiera entiende muy bien cómo funciona de verdad el juego. Esto es importante de memorizar: inflación y deflación, con los medios con que cuentan actualmente los bancos centrales, aparecen cuando los meritados quieren. Es muy fácil inflactar o deflactar, global o sectorialmente, a través, básicamente, del mecanismo del crédito ligado al sistema de la reserva fraccionaria. Y ello independientemente del dinero que se cree desde el regulador, que siempre puede desviarse hacia inmovilizados o inversiones que inhiben la velocidad de circulación. De hecho observad que las Quantitative Easing en ambos lados del océano y también en Japón, de una manera u otra, continúan a la orden del día, y sin embargo la inflación donde se presenta es en Venezuela y Argentina (países que verdaderamente quieren inflactar porque su población aún les importa algo menos que un pimiento).

Así las cosas Sorayita, que ya se ve de la primera presidenta del gobierno de Españistán, celebra, con el dinero de todos, el final de la crisis. Y lo mismo hacen diversos medios de desinformación, regados, con toda probabilidad, con los mismos fondos. Qué queréis que os diga. Hace pocos días entre con un amigo en una pastelería muy conocida del centro de Tarragona, a tomar un cortado. El dueño del local, que conocía a mi acompañante, nos vino a saludar. Nos habló de un problema informático, que traté de ayudarle a resolver. Hizo mención a los trastornos de contabilidad que le había ocasionado el asunto, aunque añadió que no sería para tanto, dado el bajón que presentaba el negocio. Pero como, me hice el tonto, ¿no se había acabado la crisis? Movió mi interlocutor la cabeza. Que para nada. Donde antes hacías cien facturas, ahora como mucho haces cuarenta. Y gracias que la cosa se mantiene ahí. Además el catering (servicio a empresas) que era el grueso del negocio, está absolutamente hundido. Aquí es donde se palpa de verdad la realidad económica, en una empresa pequeña que vive del consumo y no del presupuesto. Lo que decía del próximo futuro, que produce sofoco. Si con la mano abierta por las próximas elecciones estamos así, ¿qué nos esperara en estas mismas fechas del año que viene?

Los cantos de sirena son una de las cosas más peligrosas que existen. Ya lo sabía Ulises hace milenios, que a pesar de todo quiso escucharlos, pero tomando algunas precauciones. Y estos son los fundamentales. El estancamiento de nuestras disponibilidades de combustibles líquidos, agravada por el fiasco del fracking, nos mantiene en permanente situación de provisionalidad, tan solo enmascarada en los USA gracias a la fuerza del dólar como divisa clave del comercio mundial, al menos hasta la fecha (que se debe más a la sexta flota que a las “genialidades” de sus gestores económicos). Siguiendo el evangelio (no publicitado) del neoliberalismo tan solo continuar con la política solapada de exclusión de capas cada vez más amplias de población, haciéndoles creer que sus penurias se deben a su incompetencia laboral, es la única respuesta posible. Pero la exclusión no opera solo entre clases sociales de un país, o entre países de un mismo bloque económico regional (Europa del Norte y los PIIGS). También lo hace en la geopolítica mundial, y esta es la verdadera razón de que se haya procedido a arrasar países aledaños a Europa con potencial de crecimiento (Siria, Libia, en cierta forma Egipto), lo que ha permitido liberar recursos energéticos y evitar la dispersión del consumo y la inversión hacia estados a los que interesa dejar contra las cuerdas.

Pero todo esto está llegando a sus límites. Se dijo, a raíz de los últimos recortes, que se “había tocado hueso” (funcionarios, pensionistas y trabajadores fijos con contratos muy antiguos). A nivel regional la rebelión de Grecia estuvo a punto de dar al traste con el euro. Se tuvo que recurrir a toda la fuerza de “convicción” (por llamarlo suavemente) de los burócratas de Bruselas y de su brazo armado, el BCE (me imagino que se amenazó a Tsipras con dejarle sin cobertura para pagar pensiones, fuente principal de ingresos de más de la mitad de la población griega). A nivel internacional la política de destrucción de países ha recibido (por fin) el hasta aquí hemos llegado de Rusia. ¿Qué nos queda en adelante? La verdad es que las opciones son muy pocas. O se empieza a “tocar hueso”, en todos los niveles antes indicados, con importantes efectos desestabilizadores del sistema, o el esquema Ponzi financiero occidental ya no da más de sí (inflación o quiebra). Y eso sin abordar el espinoso tema de las cada vez más inasumibles pensiones. Solo dejar de procrastinar y encarar realidades políticamente poco correctas nos permitirá empezar a construir un futuro verdaderamente viable. La respuesta, estimados lectores, en los próximos cuatro años, de una legislatura, la española, que seguramente no aguante tanto. Veremos.

Saludos,

Calícrates