lunes, 28 de marzo de 2016

Barcelona

Fuente: www.tripadvisor.es


Buda se encontró con un anciano, un moribundo, un cadáver y un monje, en su camino a la Iluminación. Las experiencias de mi protagonista no llegan a tanto, tan solo un ejecutivo agresivo, un jubilado rabioso y una sabionda bien informada. Hay mezcla de realidad y de ficción, cada uno atienda a lo que le parezca. Lo importante es el mensaje interior, siempre. Además ensayo una forma novedosa de narrativa que denomino extensión sin guiones. El lector debe adivinar en cada momento quien habla, lo que no es muy difícil. Así se da más agilidad a la narración. El relator, a quien conoceremos simplemente con el nombre de Jaspers, es un personaje un tanto estrambótico, un jurista que mantiene un blog económico sobre la declinación energética, y nos contará sus peripecias en primera persona. Os dejo con él.

***

Son las dos de la tarde de un día de diciembre. Estoy con mi amigo Ralph en un loft alto, un séptimo piso, cerca de la calle Cambó, en Barcelona. Me va a invitar a comer. La terraza es alucinante, aunque procuro no darle importancia. El piso también, prácticamente sin paredes, salvo una corredera en la cocina, los dormitorios y los lavabos, hormigón traslúcido, chimenea, carpintería de diseño,… Por un lado se ve el puerto y el supositorio de Agbar, por el otro la Catedral.

¿Has visto el chabolo?, me dice Ralph con gesto presuntuoso.

No, ni me interesa, miento con resolución. ¿Es tuyo?

De unos amigos que se han mudado a Pedralbes, y me lo dejan…

Sí, tan pijos como tú.

Mira chato, si no cambias tu actitud no puedo ayudarte. Mientras tú volvías a coquetear con la cola del paro ¿sabes cómo ha sido para mí esta semana? El lunes Estocolmo, luego Londres, Bilbao, y el fin de semana en Barcelona. Mientras tanto ¿tú qué haces? Leer los blogs de esos perdedores amigos tuyos. Que si todo se va a hundir, que si el petróleo,… ¡Qué más da!, siempre habrá ganadores, se trata de elegir correctamente tu lugar…

Continúa su soliloquio autocomplaciente, le gusta escucharse.

En realidad trabajo en Londres, pero me sale a cuenta vivir en Barcelona y coger el avión.

Y cuando el jefe quiere verte.

Pues me dice, ¡ven!, y lo dejo todo…

Hay una cosa que se llama Skype.

Tenemos algo mejor, pero la entrevista personal es muy diferente. Mira, mi empresa es una de las primeras proveedoras de servicios financieros del mundo. Hacemos banca privada y nuestro trabajo es valorado. El cliente medio está contento.

Vamos que blanqueáis dinero de negocios turbios y encima os tenemos que estar agradecidos.

Bueno, en realidad soy analista…

Como si os dedicáis a clonar sobacos…

Sabes cuánto dinero ganó mi jefe en la última operación de bolsa. Un billón de euros (me imagino que son americanos).

De verdad crees que toda esa pasta es real.

Coño, tan real como esta langosta que te estás comiendo, yo gané con la misma opción 20.000 dólares. ¿Por qué no bajas de las nubes?

¿Quién es ese potentado? ¿Sale en Forbes?

Mi jefe es belga.

Valón o flamenco.

¡Ves como siempre te pierdes en pequeñeces! No lo sé, solo hablo con él de mi sueldo.

Pero oye, quien te ha enseñado a comprar pescado, si tú no distinguías entre un bacalao y una medusa.

Mi pescadera preferida del mercado de Santa Caterina que está aquí al lado. ¡Que faltan recursos!,… Pues claro, nunca ha habido para todos. ¿Qué es la economía sino el arte de distribuir lo escaso? Siempre habrá ganadores y perdedores, el problema es que tú persistes siempre en quedarte con éstos últimos, es una pena. ¡Qué las renovables son un cuento! ¿A quién se lo dices? Casi nos pillamos los dedos con lo de Abengoa. Para contar esas peregrulladas que decís en vuestros blogs no hacen falta alforjas. Por cierto, el peor el tuyo. Un vomitivo. En un curso de Global Trade lo utilizamos como ejemplo de perfil altamente desaconsejable por “alteración motivacional frustrante narcisista”.

Sí, el caso es poner a las cosas algún nombre gilipollas.

Claro que hay cosas feas en la vida, pobreza, falsedad, corrupción, operaciones de inteligencia indetectables, pero por qué pierdes tanto tiempo regodeándote con todo esto, cuando hay miles de oportunidades a tu alrededor. Mira, mientras persistas en codearte con asustaviejas y perdedores no podré hacer nada por ti.

Hay llegado los postres. Echamos unos tragos a un tequila pardo, muy bueno. Reposado.

¿Sabes lo que vale la botella?, continúa Ralph a lo suyo. Sesenta pavos. Tienes que venir aquí de vez en cuando para apreciar lo bueno.

Voy a ver a qué hora sale el tren, digo con un bostezo.

Pero ¿cómo?, no te vas a quedar al cocktail. ¿Qué cocktail? ¡Ah!, que no te lo había dicho, esta noche vienen unos amigos. No puedo, mi mujer me trepana el cerebelo. Venga ya, hombre, si es una noche, no te apures, con ese talante tuyo no vas a ligar nada. Además puedes conocer a gente que puede interesarte. ¿A quien me vas a traer aquí?, a Daniel Lacalle. No, a este no, no jodas. Vienen dos inglesitas… He visto muchas inglesitas a lo largo de mi vida, casi todas son babosas, aprovechadas y cursis. No me tientas. Una de ellas te podría dar información para ese bodrio de blog pseudoeconómico que te complaces en mantener, si te la sabes camelar. No me soltará un bemol, ¿a un desconocido?, habría que emborracharla. Ella es… Bueno supongo que no hay problema en que lo sepas, Executive Manager de una escuela de negocios de Londres. Esa que a ti te da cien patadas. Una de las jefas…

Me llevo las manos a la cabeza. El enemigo absoluto. El think tank del neoliberalismo mentiroso corrupto y manipulador, pero ¿cómo te relacionas con esa gente? Porque son los que mandan, y los que tienen la tela, ¡así te va a ti! Bueno, ¿qué?, te tienta. La verdad es que Ralph a veces sabe llegarte donde duele. Nota mi vacilación. Suena la marsellesa con politonos estridentes. Mi mujer. Intento volver la cabeza, para apartar el aparato de mi contertulio. Mira, que me quedaré esta noche en Barcelona con Ralph, aquí en Laietana, es que hacen un vermouth… Claro, luego ya no hay trenes… A partir de aquí, el mencionado solo escucha un murmullo un poco alto.

Pues como quieres que esté, no me gusta ese golfo de tu amigo Ralph, y no me gusta que te quedes en Barcelona donde solo vais a hacer el pigre…

Después de un rato cuelgo. Bueno ¿qué?, dice Ralph, que te largas volando ¿no? Quiero que sepas Ralph que aunque tu estado civil no te permita comprender ciertas sutilezas de la vida en pareja, el hombre casado es mucho más libre de lo que piensas. Me quedo.

Ralph da un salto y unas palmadas en el aire en uno de sus habituales gestos teatrales. Esto no me lo pierdo, Jaspers contra los esbirros del Gran Capital, van a saltar chispas…

Han pasado algunas horas, que he empleado en visitar los callejones bulliciosos de Ciutat Vella, la Catedral, y la basílica de Santa Maria del Mar. Cuando vuelvo al loft ya hay mucha gente deambulando por el salón y el largo pasillo que vertebra el inmueble.

Me sirvo un Martini seco, como James Bond, y procuro pasar inadvertido mientras busco cobertura wifi que, en un alarde de alta ingeniería computacional, o tal vez por error de diseño, alguien decidió que sólo existiera en los aledaños del comedor. Departo con un señor alto, de pelo cano, rostro algo colorado, que desprende una gran energía, y que Ralph me había presentado en otra ocasión. Tiene una empresa de transporte comercial, y una flota de cinco camiones. Bueno, en realidad está jubilado, y lo llevan todo sus hijos. En teoría, porque en realidad sigue al frente del negocio como el primer día.

Me dice que tenemos mucha suerte de vivir en una sociedad con tantas oportunidades. En realidad me quiere decir que todo se lo debemos a su generación que nos ha colocado en el disparadero hacia el infinito, y que debemos hacerles grandes reverencias.

Pues a mí, le digo lo que me parece una suerte es cobrar, como Vd. una pensión máxima.

Pero ¿qué dices?

Antes te jubilabas y, normalmente, poco después te morías. La pensión era una birria, pero se supone que contabas con ahorros de toda una vida de trabajo, de cuando con un sueldo se vivía y se ahorraba, cuando ahora con dos no se vive y hay que endeudarse. Actualmente las pensiones altas son un sueldazo, y por lo visto es lo único que no puede bajar, mientras los sueldos de verdad, de los que se levantan a las siete de la mañana a pencar, de los trabajadores activos, se jibarizan a pasos agigantados. El que puede sólo piensa en jubilarse, ¿para qué trabajar más si te pagan casi lo mismo por no hacer nada? Y estamos hablando de gente que entre seguros médicos, TACs, músicas y danzantes pueden vivir, fácil, cuarenta años más… Se está produciendo un desplazamiento de renta brutal desde las generaciones más jóvenes, que están pagando la fiesta, y las que nacieron a partir de los años 30, que disfrutaron de años de crecimiento, oportunidades de empleo, oposiciones sin mujeres, y la vida padre, a costa de aguantar a Franquito, la falange y el opus dei dando la barrila unos cuantos años. Un chollo.

Noto que mi interlocutor se está poniendo más rojo que de costumbre. Le tiembla la mano que sujeta el vaso de ron con limón. Pero a lo mío, ya tenía ganas de desahogarme.

Y claro, si dijeras que luego vas a cobrar tú una pensión así, y vas a tener esos mismos años para jugar al golf mientras otros sudan la camiseta, pues me parece bien. El problema es que tengo datos que me dicen que las cosas, en el futuro, no van a ir por tales derroteros, y que estamos pagando dinerales a cambio de nada o casi nada. Y me dirán que por lo menos heredaremos… Pero ese puede ser otro lastre. Ya hay una avalancha de aceptaciones de herencia a beneficio de inventario. En los años sesenta un inmueble era siempre un activo. Todo estaba por construir. Pero sucesivas burbujas inmobiliarias han dejado una superurbanización gigante, en manos de ayuntamientos endeudados hasta las cejas que solo piensan en cobrar impuestos. Así las cosas, no está claro que un inmueble sea algo más que una carga. Depende de la situación. Y en cuanto al valor de liquidación, hace ocho años que no se vende nada en condiciones, digan lo que digan los notarios, que lo dicen por la cuenta que les trae, los precios siguen bajando, y sin crédito, que no lo habrá, al menos para el parroquiano corriente, por razones que son muy largas de explicar, pues la cosa no mejorará. Con lo que después de pagar una pastón de impuesto de sucesiones, y la plusvalía, te quedas con cara de idiota abonando otro dineral mensual de comunidades y derramas, te cae el IBI del año siguiente, más el cómputo como “renta” de tener un inmueble, muchas veces inalquilable, a tu disposición. Y dices ¡me lo quito de encima! Sí, pero, insisto, ¿quién te lo compra? Dinero al cero por ciento sólo hay para salvar bancos y multinacionales quebrados. Al final, según y cómo, te saldría a cuenta regalarlos, si encuentras un tonto que los quiera, claro…

Vd. es un iconoclasta, que empieza a darme arcadas.

De todas formas puede que la fiesta empiece antes de lo que nos imaginamos. De aquí a tres años se agota el fondo de reserva con el que cuadran la tesorería cada paga extraordinaria. Y con sueldos a la baja, y bonificaciones de cotizaciones sociales, igual revienta antes… Nos vamos a reír viendo como arreglan esto, o tal vez no tanto. Ya hablan de pagar a viudas y huérfanos con impuestos (ahora no es posible). Con eso, y otro manguerazo de liquidez de Draghi, igual aguantan tres años más, y luego las mismas, o peores…

Ya me está Vd. cansando. Me coge del brazo. ¿Y ponerse a trabajar como hicimos los demás?

Dígaselo a miles de jóvenes que pasan las mañanas en casa de sus padres jugando con la consola. ¿Creen que viven así por gusto? Tienen títulos universitarios y presentan currículum para trabajar en la pescadería de Mercadona. El paro juvenil supera el cincuenta por ciento. Me hubiera gustado verles a Vds. en tal situación. Es fácil criticar sin ponerse en la piel de los demás.

Creo que he sobrepasado la capacidad de aguante de mi contertulio. Me coge muy fuerte del brazo. Le suelto a la cara: la partida se ha acabado, no se puede crecer más, y los privilegiados son Vds. que no sueltan un chavo, más que para lo que les conviene, y para irse de parranda con el Imserso, solo tienen derechos, y los demás tenemos que trabajar como esclavos, y encima se creen superhéroes…

Le tengo que decir que me suelte, está como loco, con los ojos fuera de las órbitas. Empieza todo el mundo a mirarnos, y me cuesta arrancar el codo de sus duras manos. Tira la copa al suelo en un gesto de rabia. Se forma un remolino de gente a nuestro alrededor y nos separan.

Ralph es uno de los que viene a rescatarme. Dime una cosa Jaspers, ¿cómo haces para caerle bien a todo el mundo? Suena el timbre de la puerta. Entran dos mujeres muy rubias. Una de unos cuarenta años, y otra mucho más joven, y muy guapa. Supongo que son las inglesitas. La más mayor será la ejecutiva de esa escuela de negocios, y la otra una becaria…

Me voy a la cocina a servirme otro Martini. Paso un buen rato en la ventana, mirando el tráfico, la Sagrada Familia, y las casas que se arraciman por las laderas en dirección al Carmelo y Horta. Ralph se me acerca. Jaspers, no te me escondas. Hay quien quiere conocerte. Nos metemos en turbamulta, que ya empieza a estar un tanto entonada. Veo a la señora inglesa, y como supongo que es a ella a quien me quiere presentar, naturalmente me dirijo hacia donde está. Pero, no. Jaspers, ¿dónde vas? Termino delante de la chica rubia, la otra, y no me lo puedo creer, resulta que la ejecutiva brillante, ¡es la joven!

Jaspers, dice Ralph muy solemne, te presento a Elliane, me ha preguntado mucho por ti. No sé si estar un poco celoso.

Por fin tengo el gusto de conocer a tan brillante economista, me dice en un castellano perfecto.

Aún no me pude creer del todo aquella extraña situación. La miro fijamente, y veo que sus ojos se alegran. Piensa que soy guapa, leo que está diciéndose.

Tú eres de estos de la declinación petrolífera. Como este otro señor, ¿Cómo se llama? Turiel, ¿verdad? Bueno, en realidad partimos de puntos de vista diferentes. Además, aunque trabaja por aquí, no conozco personalmente a este caballero, eso sí, siento una gran admiración por él. ¿El motivo? Bueno, aparte la información que aporta, aunque no lo manifiesta claramente, creo ha empezado a comprender que esas "ciencias" a las que ha dedicado su vida son el problema mismo que nos ha conducido a esta encrucijada civilizatoria, y para un hombre de su formación aceptar esto debe ser muy duro. Como decía Guénon la ciencia materialista no supone más que un conjunto de habilidades fragmentarias dirigidas a obtener aplicaciones industriales. Poco encuentro aquí del verdadero Espíritu Humano.

¿Y cuál es la Ciencia que conduce a la verdadera sabiduría?, según tú. La de las pequeñas cosas relacionadas, la de los Símbolos que nos muestran el camino a lo Suprahumano. El mundo no puede ser una piedra flotando por el espacio. Todo debe tener un sentido. ¿Y ya más a ras de tierra? En el campo social, la economía, la ciencia de la distribución de recursos, y su principal herramienta, el dinero. Un elemento simbólico en sí mismo. Mira los signos sagrados que llevaban las monedas en la Edad Media. Una herramienta útil para el intercambio, y para la dominación…  A veces no nos damos cuenta de que las cosas que a nosotros nos dan una utilidad razonable y relativa, son instrumentos de planes utilitarios mucho más vastos…

Pues ahora están creando mucho efectivo. Mira las facilidades cuantitativas, las compras de activos, de bonos. Me mira con una expresión como diciendo, a ver que sabe y que me cuenta… Procuro no defraudarla y darle la respuesta que ella espera. Como bien sabes, Elliane, puedes crear todo el dinero que te venga en gana mientras no se lo entregues al pueblo llano. La ecuación masa monetaria – inflación no es automática, hay que ver hacia donde diriges los flujos de efectivo, tiene que aumentar la velocidad de circulación. No soy economista. Pero hay fórmulas. Los superricos son netamente deflacionarios, por eso les vuelcan toneladas de liquidez. Deberías leer mi blog, el doble circuito de circulación del dinero.

Ya lo he hecho. Escucha, ¿ganas algo escribiendo estas cosas? No te digo que sea inconveniente, pero sí un tanto inútil. El que sabe, te lee, y dice, mira esta tonto, podría callarse y aprovecharse de las ventajas del sistema. En cambio quien no sabe, no te entenderá nunca. Estás echando agua al mar.

Me paro un momento. A veces he meditado, efectivamente, sobre este tema. Sí, sabes, aprendo muchas cosas escribiendo. Podría hacerlo para mí, guardándome lo que escribo, pero no sería lo mismo. Abriendo el blog me obligo a ser más riguroso. Hay gente muy crítica, que sabe, y te lee, y puede sacarte los colores en un comentario afilado. No te lo vas a creer, pero muchas de las conclusiones a las que he llegado, sobre lo que está ocurriendo y sobre lo que va a ocurrir, aunque tampoco lo digo todo, las he descubierto escribiendo. La inspiración existe, decía ese cuentista de Picasso, pero tiene que llegarte trabajando, la vida es acción… A veces empiezo a escribir un post, sin plan alguno, solo con algunas ideas claras, y me sorprendo de las conclusiones a las que acabo llegando.

Elliane pone cara de circunstancias, y le salen unos hoyuelos muy graciosos en la comisura de los labios. Parece pensar, este tipo es un peligro público. Vuelve a la carga. Mira, me dice, hay un serio problema de deuda. Le tiembla la pupila. Me está probando otra vez. La deuda, digo sin pensar, es un cuento que sirve, también, para deflactar. No, no te digo que no exista, la crearon precisamente para obligarnos a decrecer solapadamente, cuando vieron acercarse el momento, pero podrían cancelarla apretando un botón. A los que están detrás de la cortina les da igual. No necesitan intereses, ni capital. Pueden crear todo el que les parezca induciendo un nuevo ciclo de crédito. La deuda es un fantasma. Quien hace el paripé de arañarla, limita algo el consumo, alarga nuestra agonía de recursos, muy brevemente, y recibe de Frankfurt un premio de consolación en forma de falso crecimiento puramente financiero y especulativo. Así es como la “derecha” económica “arregla” siempre la economía. ¿Has visto Wall Street?

No me cambies de tema. Bueno, una sociedad es tan firme como su dinero. ¿Has visto las monedas que hacían antes y la basura que manejamos ahora? Y hay gente, incluso en los blogs bastante informados en los que me inspiro, que piensa de verdad que hay impresoras funcionando. Bueno, alguna hay. Pero ahora todo son dígitos de ordenador. Es pura nada. Puedes crear todo el dinero que quieras apretando la tecla del cero, después de un uno, claro. Da un poco de vértigo. El dinero ya no es medida de valor, instrumento de intercambio y depósito de riqueza. Es sólo un medio de disciplinar el consumo. Lo envías para allá, o para este otro lado, según convenga, para premiar o castigar a quien se lo merezca. Mira, podrían transformar cualquier país, el más miserable que te parezca, en una nueva Suiza, simplemente abriendo para ellos la espita del crédito en divisas fuertes, y dirigiendo hacia el lugar en cuestión recursos y energía. Claro, aun podría haber un problema de dirección de negocios, pero que quieres que te diga, en la absoluta abundancia hasta un tonto hace lápices. De hecho los mejores administradores de negocios se encuentran en el lumpen. Estirar tres euros para comer toda la semana enseña más que cuatro MBAs. Pero se trata de que la riqueza quede allí donde debe estar, que los capitales físicos y los recursos materiales y humanos valiosos fluyan hacia el primer mundo… Es un problema de poder y de control. Una civilización no es otra cosa. Un centro, una periferia, y un universo exterior, donde reina el caos y la depredación.

¿Podrías ser un poquito más concreto? No busca en realidad concreción, sino tirarme de la lengua, más aún. Me avengo a ello. Mira, en el año 1983, era muy joven, y me fui de vacaciones a Estados Unidos. Durante un viaje a Delaware (lugar importante como sabemos) estuve con una familia de origen noruego. De repente una persona de la casa me dice que ha visto en televisión al “presidente” de mi país. Que era muy inteligente y “que hablaba inglés casi sin acento”, vamos como yo. Solamente al volver a Españistán me di cuenta de lo absurdo de todo aquello. ¿Qué Felipe González hablaba inglés sin acento? ¿Pero si no habla así ni el castellano? Recordé que, por tales fechas, de la mano de Miguel Boyer, bien relacionado con determinados “medios” de dirección económica internacionales, el entonces gobierno “socialista” promovió un viaje a Norteamérica, aparentemente anodino, para “fortalecer lazos comerciales”. En realidad se trató de una operación muy bien planificada, para cambiar el estatus económico global del Estado, integrándolo plenamente en el primer mundo como país terciario, de servicios, a cambio, claro, de destruir gran parte del aparato industrial digamos “pesado” que debía ser deslocalizado. Todo ello requirió de mucha mano izquierda, conocidos bien relacionados, y relaciones públicas, que incluyeron, imagino, el doblaje televisivo en prime time del entonces presidente del gobierno, para demostrar lo bien integrados que estábamos en el imperio angloamericano. Lo que me resulta extraño es que casi nunca se habla de estas cosas en la prensa corporativa, y los directores de los principales diarios saben de esto y mucho más. Claro, forman parte de lo mismo… En definitiva, en algún lugar del planeta, existen planes de dirección económica global, se dirigen los recursos, especialmente energía primaria, hacia donde interesa, por motivos estratégicos, financieros, de oportunidad, o simplemente de puro cabildeo y capricho, y se divide el mundo en varias zonas, según sus potencialidades y destino económico… Unos producen, otros sirven gin tonics, y otros se inventan dinero y viven del cuento chino… Economía es poder, dinero es energía, y dominación…

Elliane lanza un suspiro. No puede conmigo. Debe pensar, ¿de dónde habrá salido este extraterrestre que sabe todas estas cosas y ni siquiera ha pisado las moquetas de ninguna escuela de negocios que se precie? Y aquí se equivoca, porque igual sí he pisado alguna. Pero no es allí donde he aprendido lo esencial.

Me gustaría hablar del futuro, me dice. Es mi tema preferido, respondo. Imaginemos, me dice, que todo esto que me cuentas sea cierto. ¿Qué nos puede deparar el porvenir? Grandes sorpresas para los incautos, respondo sin pensar. En realidad, continúo, todo depende de que la gente siga creyendo que el dinero es riqueza real. Pero puede que exista un nubarrón muy negro acechando en lontananza. Se queda aún más pálida de lo que normalmente es. ¿De qué me hablas? Pongamos un suponer. ¿Y si el sistema de Friedman tuviera un fallo? Algo que no se hubiera planteado. Ya no estamos en los años ochenta. La falta de recursos es cada vez más evidente. Y el dinero no se come… Sin crecimiento no puede haber crédito, no al menos en condiciones de rentabilidad. Hay que rescatar grandes financieras, que en realidad son los brazos visibles del sistema… La resiliencia del propio entramado de distribución de riqueza (la de verdad) se encuentra tensionada. Cada vez más. Puede que haya un obstáculo insalvable…

Elliane vuelve la cabeza nerviosa. Y ¿me vas a decir cuál es? Claro que no, en un Master que hice en Madrid me enseñaron la primera herramienta del buen profesional liberal: no reveles el know how, de eso comes.  Ella tuerce el gesto. Sí, soy un hueso duro de roer. Parece que hablo mucho, pero en realidad nunca digo lo esencial.

Me apercibo en ese momento de que Ralph me mira de lejos, con un whisky on the rocks en la mano, entre sorprendido e iracundo. Debe pensar, pero ¿qué le puede estar contando ese pamemo a este pedazo de chavala para tenerla tan interesada? Lo que es la envidia. Decido que ya he hablado bastante, y es el momento de sacar información. Al fin y al cabo para eso estoy aquí.

Bueno y que me dices tú. Trabajas en una institución importante. ¿Cuál es nuestro inexorable destino? Dime, ¿qué previsiones tenéis? ¿A qué dedicáis vuestros desvelos? Es su turno. Y algo me tiene que dar. Aparentemente he dicho bastante, aunque en realidad no haya dicho nada. Se me queda mirando con una cara risueña muy graciosa.

Mira, lo que desde luego no hacemos es lo que los franceses llaman castillos en España. Muy buena idea porque el mercado inmobiliario continúa de capa caída, bromeo. Me hace mucha gracia, continúa ella, vuestra ingenuidad. Que si todavía estamos a tiempo. Que debemos tomar conciencia. Y lo más gracioso de todo: que hay que cambiar el sistema. Claro. Como quien va al lavabo y tira tres veces de la cadena. Pero ¿sabéis acaso de que estáis hablando? Sabes lo que ocurriría si la gente se entera de que ya no es posible el crecimiento económico real, si saben que su dinero ya no va a producir más réditos, que el valor de sus inmuebles se va a ir a hacer gárgaras y que la mayor parte de sus acciones no valen un chavo.

¿Y hasta cuando vais a mantener la ilusión? Tarde o temprano las cosas caen por su peso.

¿Y por qué no? La gente cree lo que quiere creer. Y si prefieren pensar que la bolsa puede subir eternamente, a ti que… Al fin y al cabo, tú lo has dicho, son sólo números. Lo importante es que la fase expansiva, al menos materialmente, ya no es posible, ni aquí en el primer mundo, ni menos en los países en desarrollo,… Ahora hay que jugar con lo que hay.

Me quedo callado, he notado que es el mejor medio de animar a alguien a seguir hablando.

Es muy divertido meterse con los neoliberales, quedas muy bien en un blog, en una tertulia. Pero, tú que algo sabes, me mira fijamente, ¿crees que hay alternativa a lo que se hace? ¿Cómo enjugamos la falsa liquidez que mantiene en pie la ilusión de la rentabilidad financiera? Y sin finanzas no hay economía posible, no hay producción, no hay riqueza, quede la que quede. ¿Cómo limitamos la depredación de los recursos si no recortamos la renta disponible al gran consumo?

Y, empiezo tímidamente ¿hacer las cosas de otra manera?

Se ríe. Sabes muy bien que eso es imposible. Solo un colapso brutal permitiría cambios reales, es la “doctrina del shock”, has escrito sobre esto. Mira si te preocupa el sufrimiento que genera la ineludible decadencia de eso que los remilgados llaman “el estado del bienestar”, tirarlo todo abajo de golpe sería mucho peor, y no sólo para los millonarios, como dices en tu blog, esos siempre tendrán donde ir.

Vuelvo a quedarme callado. Pero esta vez porque no sé qué decir.

Los que aún os enteráis de algo, utilizáis a la izquierda, a sabiendas de lo imposible de sus programas de subsidios, para así poner antes en aprietos al sistema. Me parece un poco cínico. Claro, que salte la inflación, que nos digan la verdad… ¿Os dais cuenta de lo que proponéis?

Sigo callado.

Mira, en realidad soy marxista, me dice.

¿Cómo?

No todo el mundo ha leído a Marx como se merece. Era un gran economista. ¿Sabes que decía? Que si creamos muchos objetos útiles generamos también un montón de personas inútiles.

Ya veo, también eres malthusiana.

Hacéis cálculos pensando en lo que tenéis delante, en países decrépitos con población declinante. E incluso éstos son un problema, por el incremento constante de la esperanza de vida. Pero no es lo peor. No os dais cuenta de lo que pasa en el tercer mundo. ¡Sed caritativos! ¡Pero tú sabes la bomba de relojería que son ya muchos de estos países! Antes la población se regulaba naturalmente. Pero un montón de gente “caritativa” ha convertido la situación en absolutamente insostenible. Y no sólo les explotará en la cara a ellos, sino a todos. En realidad, incluso el crecimiento limitado sostenido sería posible largo tiempo, siempre que no generara un incremento exponencial de la población…

Lo cual, claro, es un imposible, es un silogismo sin salida. Pero, estamos hablando de seres humanos.

Lo único que sobra en este planeta, con las cucarachas y algunos roedores. Todo lo demás ha empezado a escasear. Pero no es una cuestión de sentido común. Hay cosas que no son intuitivas, o sabes o estás fuera… Entonces se te puede permitir decir cualquier tontería. Eres libre…

Amanece. Mi mujer me viene a buscar a una estación, da igual el nombre, situada en medio de ninguna parte, el mejor lugar para cualquier infraestructura ferroviaria. ¿Qué te pasa, estás lívido? He conocido al doctor aquél, o era Hyde el malo. Ha sido una experiencia brutal.

Han pasado unos días. Creo que es miércoles. Tras conducir exactamente 32 kilómetros y 680 metros, llegó a mi lugar de trabajo, aún traumatizado de mi experiencia en Barcelona. Vuelvo del lavabo y me avisa Yolanda desde el mostrador exterior. Se la ve un poco sorprendida. Tens una trucada. Em penso que de l’estranger. Te la passo. Me llego a mi mesa. Suena la melodía cansina habitual del terminal. Sí, que número tal largo. ¿Diga? Hola, y después mi nombre, repetido tres veces. Casi se me cae el teléfono de las manos. ¡Elliane! ¿Te asombras de que te haya encontrado en ese tugurio donde trabajas? Cosas mucho más grandes verás. ¿Quieres que te dé tu número de la Seguridad Social?

Está bien chata, quieres jugar fuerte, dime ¿qué queréis de mí?

Eres parte de un experimento social. Ralph nos ha ayudado un poco. No se lo tengas en cuenta. Nos sorprendió que un jurista, sin formación económica, hubiera podido llegar a ciertas conclusiones, digamos, demasiado sorprendentes… Además queremos compartir contigo cierta información, a ver si coincide con tus previsiones. Me refiero al programa Resilience Retrieval. Me tengo que sentar. Se trata de un archivo Excel que solo está en mi laptop más recóndito y personal, y que no he enseñado a nadie. ¡Malditas actualizaciones de Windows 8! Estoy sin aliento.

Vamos, no seas tonto, me susurra su voz exquisitamente suave y femenina, es una gran oportunidad para ti. Abre tu correo. Tengo que respirar muy profundamente, me mareo. ¿El personal o el corporativo?, pregunto sin pensar, ya no sé a qué carta quedarme. De los tres personales que tienes, me dice despacio, el que empieza con ae. En archivos encontrarás varios billetes de avión a tu nombre. Me tiemblan las manos sobre el teclado. Mi compañero de despacho empieza a volver la cabeza, peligro.

Escucha, ¿debe haber un error? ¿Por qué? El de ida es a Londres, pero la vuelta es desde Aberdeen, y pasando por Bruselas. ¿Eso es todo lo que se te ocurre? Al menos debería tranquilizarte que esté prevista tu vuelta a Barcelona, me dice con sorna. No te apures. No nos equivocamos nunca. Varias personas importantes quieren tener el honor de departir contigo, ahora que has empezado a comprender. Varias cosas. No tienes que llevar equipaje, ni un cepillo de dientes, y ni siquiera necesitas dinero, un coche de alquiler te recogerá…

¿No sé si podré coger un permiso, tengo señalamientos? Deja ya de poner excusas. Te han concedido un curso muy codiciado, sobre la incidencia del common law en los derechos continentales. Ahora te está llegando el fax. Sí, ya sé que nunca lo has pedido, y ni siquiera sabías de su existencia, pero tus jefes están muy complacidos de tus desvelos por el derecho comparado y la jurisprudencia penal internacional. Quien se lo iba a decir… Todo el mundo cree lo que quiere creer, dentro de sus posibilidades… Este es el secreto. Hasta pronto, nos vemos, ¿cómo se dice?, en la pérfida Albión… Suena raro este nombre con acento británico.

¿Habrá llegado el momento? ¿Recibirá, por fin, Jaspers una justa compensación por su paciente trabajo, y por su silencio? ¿Coincidirán las fechas de los grandes eventos previstos en su modesto programa personal con los que han escupido superordenadores que analizan diariamente cientos de datos, con información mucho más precisa, extensa y reservada? ¿Continuara escribiendo en su blog como si nada, o disimulará cambiando sutilmente de sesgo y de temática? ¿Se borrarán de golpe todos los archivos de su blog, sin más explicación? Como dice mi admirado Edmundo Dantés, más conocido como el Conde de Montecristo, “confiad, y tened esperanza”. Siempre me ha parecido un poco ripio, pero puede que tenga algún sentido. Como todo en la vida.

Saludos cordiales,

Jaspers, digo, Calícrates

7 comentarios:

  1. Mentir en las encuestas. Si sabes que te vigilan, que se devanen los sesos para distingir la realidad de la ficción.
    Supongo que quieren saber por qué las élites no sobreviven al colapso. Ni siquiera son los últimos que quedan en pie.

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  2. el programa Resilience Retrieval es un elemento argumental de la historia o un hilo del que estirar para encontrar algo?

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  3. Llamar “programa” a una hoja de Excel automatizada, con macros y funciones definidas, todo lo que puede “programar” un profano en ingeniería informática, es, tal vez, un tanto atrevido. Pero no nos quedemos en la superficie. La verdad es que me es muy difícil contestar a tu pregunta, porque Resilience Retrieval es ambas cosas, un elemento argumental y un dato fundamental para meditar en cuanto a nuestro próximo futuro. La propia fórmula, de difícil traducción exacta, es una buena muestra de ello. La vida sería muy aburrida si no se juega con el equívoco. En definitiva se trata de comprobar, a través de operaciones más prácticas que puramente matemáticas (el factor de decisión política, vuelvo a repetir, es más importante que el técnico), la capacidad el sistema de simular que “no pasa nada”, que este es “un bache como los anteriores”. Es averiguar a través de claves que entran más en el campo de la sociología, y la geopolítica, que en la propia economía y, por supuesto, que en el puro cálculo aritmético, cuanto más puede durar la credulidad de las masas en relación a la capacidad de recuperación de las estructuras productivas vigentes (BAU), sobre la resistencia de un entramado concreto de creación y distribución de riqueza absolutamente caducado por causas endógenas. De ello dependen muchas cosas, y sus principales efectos serán, como siempre, financieros…
    Saludos.

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  4. Bueno, programa lo llamas tú en el post.
    Entiendo que se trata pues de una herramienta de análisis multicriterio que incorpora variables cualitativas, junto a otras cuantitativas para ayudar a hacerse una composición de lugar?
    Más allá de si es esto o aquello ¿crees realmente que la masa sabrá nunca qué pasa? Yo soy de la opinión de que iremos viviendo un descenso escalonado, mientras las élites financieras puedan controlar el sistema, que nos irá presentando una situación cada vez más inestable, de mayor concentración de la riqueza (pero de reducción de la riqueza total) hasta un punto de caída abrupta que tomará diferentes derroteros en cada ámbito geográfico...

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  5. Ignoro quién eres, pero pocas veces había visto comentarios tan atinados, estás muy bien encaminado, además veo que tienes conocimientos de metodología de las ciencias sociales y estadística inferencial. Lo que dices es exactamente lo que debería ocurrir, concentración de riqueza "irreal", esto es, puramente monetaria, en manos de los actores privilegiados, y progresiva depauperización del nivel de vida de las masas, por la vía de restricción del crédito, y minusvaloración de activos, con crecientes dificultades para su liquidación, cosa muy a tener en cuenta especialmente para los patrimonios basados en bienes raíces. Esto es lo que dicta el sentido común. Voy más allá, y coincido contigo en que la capacidad de la denominada "opinión pública", maleada por múltiples "opinadores" y "expertos" prepago, para darse cuenta de lo que ocurre, es muy cercana al cero absoluto en la escala Kelvin, pero no es posible que dejen de existir puntos de ruptura muy fuertes y difícilmente ocultables, y si es que el "como" es fácilmente imaginable, lo que tiene verdadero valor añadido es saber el "cuando". Saludos,

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  6. Buenas Calícrates, ya aporté un par de comentarios a uno de tus posts anteriores. Lo cierto es que no suelo tener reparos en presentarme a cara descubierta, pero tras leer numerosas entradas de tu blog me asalta un cierto escalofrío sobre la posibilidad de formar parte de alguna lista negra...Si me indicas otra forma de comunicarnos no tendré inconveniente en presentarme.
    Soy alguien preocupado por el advenimiento de una crisis de civilización derivada de que nos estamos topando con Los Límites del Crecimiento (y con hijos, de ahí mi desasosiego). De echo, encontre tu blog pues sigo y leo numerosas bitácoras sobre esta temática y otras relacionadas.
    Soy ingeniero de caminos de formación, hice un máster en EEUU y ahora estoy tratando de conseguir que el equipo del OCO (proyecto MEDEAS) colabore con un profesor de la UPC que tiene una herramienta de análisis multicriterio. En realidad soy bastante pesimista sobre las posibilidades reales de lograr una transición "ordenada", pero como tampoco dispongo de un patrimonio del que preocuparme pues "juego" a que hago algo.
    No obstante, sí me interesa mucho conocer previsiones temporales pues eso permitirá, por lo menos, comprar arroz y legumbres para unos meses :-)!

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  7. Amigo anónimo, no eres el primero que me pide contactar en privado. Si vas a mi perfil, encontrarás la dirección de correo-e del blog, de mi uso exclusivo, totalmente confidencial. Me encantará intercambiar impresiones con alguien con un perfil técnico tan definido como el tuyo, y que además es pesimista sobre la "transición ordenada", lo que en realidad no es pesimismo sino sano realismo, que comparto totamente. Un cordial saludo.

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