domingo, 19 de febrero de 2017

Economía de café II

Fuente: www.guiadelocio.com

- Debe existir, claro, un momento clave en que empezó el gran engaño.

- Fue en algún momento de los años 70, pero se preparó al menos una década antes. El caso es que llevamos cuarenta años en manos de un individuo que decía que la velocidad de circulación del dinero se mantiene siempre invariable. ¿Cómo hemos podido llegar a esto? Pues porque tocábamos los límites del sistema capitalista, entramos en esa peligrosa senda sin retorno a finales de los setenta, y era necesario acabar con la economía como disciplina científica y transformarla en una herramienta de manipulación, al servicio de las élites globalizadas. Para eso hicieron falta un montón de lacayos, nunca faltará esta fauna, que hoy pueblan mayoritariamente las moquetas de las altas finanzas, los lobbies especulativos y las agencias de calificación.

Pues claro que varía la velocidad de circulación, es más, es una de las variables más sensibles a las herramientas más usuales de política económica: recortes, deuda, impuestos, tipos de interés y facilidades de crédito. La cuestión no es porqué contaron tal mentira, que más o menos ya te lo he explicado. Lo absolutamente insólito es que se haya podido mantener como apriorismo incontrovertible, como base axiomática de la teoría económica dominante en el mundo civilizado y más allá sin que nadie haya abierto la boca para decir: pero chatos, ¡no veis que esto es una estupidez!

- Es Vd. muy duro con su profesión.

- Y con razón. Si en cualquier otra disciplina del saber se hubiera pretendido hacer tal cosa, que sé yo, tu eres jurista, imagínate que alguien, en el mundo jurídico, presenta una tesis doctoral defendiendo la posibilidad de legislar un procedimiento administrativo de expropiación secreto, escrito, no controvertido y sin justiprecio. O un físico que intente demostrar que las leyes de la termodinámica son absolutamente objetables. No tardaría es ser objeto de público escarnio, o simplemente ignorado y expulsado del mundo académico y profesional. Pues algo así ha pasado en el mundo económico durante décadas, y los voceros de tanta falacia llenaban páginas enteras en revistas especializadas, eran alabados como salvadores de la patria y magos financieros, invitados en mesa presidencial a todos los foros y fanfarrias financieras más de moda.

También hay que decir que, aparte de una propaganda institucional generosamente abonada con toneladas de liquidez, contaron con la indestructible ignorancia financiera del populacho. La economía, la de verdad, no es una ciencia fácil, y es más cómodo ver Sálvame, jugar al gañote y ver partidos de la Champions. Cada cual encontrará, en su  momento, lo que en justo título le corresponda, no te quepa la menor duda.

- ¿Quién entonces?
- ¿Quieres un economista de verdad? Lee a Michael Hudson, profesor de economía de la Universidad de Missouri, entre otras. Y eso que no llega, tal vez porque no quiere, al verdadero centro del problema, los recursos, pero estudiarlo es una delicia. Dice que la economía es una ciencia triste. En realidad, ya te digo, como ciencia hace tiempo que ha dejado de existir. Es posible que algún catedrático, en la intimidad de sus aposentos aún especule sobre fundamentales. Pero nunca tendrá relevancia. Solo le dejarán publicar a título de bicho raro, y nunca publicitarán abiertamente sus trabajos. A las masas hay que darles basura, de todas formas jamás entenderán gran cosa, aunque les digas la verdad. Ya se encontrarán de bruces con lo que venga, claro que entonces echarán la culpa al tiempo, a los excesos de los actores económicos de ese mercado maravilloso que siempre lleva al nirvana (y no de los tiburones que los controlan y nunca pierden) o a algún grupo terrorista islámico reclutado y financiado por agencias de inteligencia occidentales.

- ¿Por qué deflactan?

Para limitar el consumo y el crecimiento poblacional en el primer mundo, a fin de que no se le vea el cartón a nuestros problemas de recursos, especialmente los precursores, ligados a las fuentes de energía primarias. Claro que el de los países del tercer mundo es peor: ser devueltos a la edad de piedra con guerras prefabricadas en cuando se convierten en importadores netos de energía, o un poco antes. Es una forma artera de mantener vivo, con respiración asistida, el inviable sistema capitalista, y evitar que surjan alternativas, o que cuando surjan también estén controladas por ellos. Para eso sirven muchas cosas: los recortes, el exceso de deuda inducido, las guerras contra el “terrorismo”, los viejecitos egoístas que como ya no pueden vivir de sus hijos quieren hacerlo a costa de los nietos…

- Se refiere usted a la quiebra del sistema de pensiones.

- El sistema de pensiones, tal y como está configurado es absolutamente inviable, y todo lo que hagan para mantenerlo en pie no serán otra cosa que apaños que fracasarán ante la avalancha de pagos pendientes en los lustros que vendrán y la abstrusa pirámide poblacional que nos aguarda. Es muy sencillo chico. Si cada generación paga la de la anterior, necesita generar riqueza para atender a sus necesidades presentes y a las de las clases pasivas que financia. Así las cosas, como el crecimiento real (y digo el real no el ilusorio financiero), ya está estancado y pronto empezará a descender, ignoramos a qué ritmo pues depende de muchos factores, es evidente que habrá una generación que quedará en blanco, y tendrá que elegir entre atender sus pagos propios o cotizar por una pensión que cada vez está más claro que es una entelequia solo existente sobre el papel. Así las cosas, que quieres que te diga, quien habla elegiría lo primero. Eso si te es posible eludir los pagos, lo que no ocurre con los trabajadores dependientes.

- Pero ¿y nuestros mayores?

- Mira chato, hablar de nuestros mayores, así en general es pura demagogia. Hay una fauna muy variopinta entre ellos. Los hay cortos de parné, es cierto, que son dignos de nuestro aprecio y ayuda. Pero también hay otros, y muchos, que tienen inmuebles libres de cargas, propios o heredados, así como otros activos financieros que les permitirían, incluso, vivir sin cobrar pensión. A pesar de lo cual, e intuyendo algunos, no pocos, que están viviendo como reyes a costa de sus hijos, siguen viento en popa, mientras el cuerpo les aguante. Una pastillita para subir la tensión, otra para bajarla, otra para limpiar las arterias. Una radiografía, un TAC,… Son eternos. Pero la economía no da tregua, y siempre te acaba trayendo a la cara lo que no quieres ver. ¡Anda!, ¡si no basta con las cotizaciones para pagarnos opíparas pagas extraordinarias! Pues nada. A deuda. Carguemos a la miseria de generaciones futuras pensiones que ya son un buen sueldo, porque como dice el anuncio egotista “nosotros lo valemos”.

Sé que muchos de estos serenos y meditabundos integrantes de clases pasivas no tienen conocimientos financieros para entender el desafuero que plantean. Aunque también es cierto que lo fácil es no enterarse de nada, y vivir mirando al tendido. Supongo que tienen ojos en la cara para ver las dificultades financieras y laborales de sus hijos. La cosa es muy sencilla. Si tenemos que decrecer (lo que puede que acabe siendo una bendición) lo tenemos que hacer todos, sí, también los pensionistas, sobre todo los que cobran la máxima y tienen patrimonio. El problema aquí es siempre el del gato y el cascabel… Pero hay procedimientos.

- ¿Cuáles?

- Bueno, hay un punto en que son vulnerables. Gastan mucho en medicamentos. Por eso se han empezado a lanzar globos sonda sobre aumentar el copago. Pero yo siempre defiendo lo mismo, la inflación. Dicen que económicamente es muy perturbadora. Pero, ¿tú la has visto de cerca alguna vez? Algo, y poco, en los años 70. Pero te enseñan el coco de una señora llevando un carro de billetes para comprar el pan en la Alemania de entreguerras. ¡No tiene nada que ver! Aquello fue una situación excepcional y, por cierto, bastante sospechosa. Pareciera que los que luego lo combatieron querían que un Adolfo Hitler llegara al poder. Pero a lo que vamos. La inflación es pura velocidad de circulación, es pura magia económica, es dinamismo. Ella sería capaz de poner todas las cosas en su sitio. El verdadero valor del dinero. El precio de los inmuebles. Los tipos de interés. Y, también, el poder adquisitivo de las pensiones imbajables. Es lo que pasó en la antigua Unión Soviética. Mientras existió el estado soviético no dejo de pagar y revalorizar pensiones y subsidios. Lo que pasa es que llegó un momento en que con la soldada no pagabas ni un café.

Continuará.

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